18 febrero 2019
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El recuerdo de Julen sobrevuela los pozos

La caída y muerte del pequeño Julen en el pozo de sondeo de Totalán (Málaga) está incidiendo en el campo de este tipo de obras, a pesar de que enero no es un mes de ‘temporada alta’ en el sector de la perforación de pozos.

Por un lado, aumenta la sensibilidad ciudadana respecto a la existencia de pozos sin protección y respecto a los riesgos potenciales que suponen para las personas que se acerca a ellos.

Tanto en las redes sociales como a través de la comunicación directa con 7Días, diversas personas alertan sobre el peligro que suponen esos pozos.

Como está informando 7Días, a requerimiento de la ciudadanía, la Policía Local de Badajoz ha vallado y precintado tres pozos que carecen de protección en las inmediaciones de la avenida Ronda Norte.

NO SON DELINCUENTES

Además, la reacción social ha llegado hasta las empresas. “Nos están poniendo como si fuésemos delincuentes”, se queja el responsable de una empresa extremeña de sondeos con quien ha contactado 7Días. Se trata de un profesional con mucha experiencia que ha perforado en sitios muy diferentes y ha llegado con la ‘boca’ de su sonda, armada con dientes de carbono de tungsteno, hasta los 180 metros de profundidad.

Considera este profesional que el trabajo que realizan las empresas de sondeos es muy importante y generador de mucha riqueza para los propietarios de los terrenos, pues el agua multiplica exponencialmente tanto el precio de las fincas, como su producción y el número de jornales que puede ofrecer. Pero no obstante, debido a la sensación de persecución que hay en el sector después de la desgracia de Totalán, ni siquiera accede a que 7Días publique su nombre ni la razón social de su empresa.

EL PRECIO DE UN POZO

El precio de un pozo de sondeo depende de diversos factores. De la profundidad, porque “el agua está donde está” y a veces se encuentra demasiado honda y hay que trabajar más para encontrarla; del diámetro del pozo que incide directamente en su capacidad para aflorar agua, lo que se refleja en litros por el tiempo que sea (segundos, minutos, horas), y para retener una reserva de la misma; también condiciona el precio el material que se utilice para entubar el pozo. Al final, según el profesional con el que ha hablado 7Días, un pozo de sondeo de 22 centímetros de diámetro, ya entubado, puede costar entre 30 y 36 euros, más IVA, por metro, si da agua. En el caso de que sea un pozo seco, por carecer de ella o no tener la suficiente, el precio se queda entre los 12 y 15 euros por metro.

Pero a esto hay que añadir los honorarios del ingeniero de minas que debe proyectar el pozo y supervisar la realización de los trabajos. Además de realizar un proyecto que explique la realización de la obra con sus diferentes fases, desde antes de que se inicie hasta que haya concluido y el pozo esté listo para suministrar agua o, en el caso de que esté seco, deba ser cerrado y protegido o, incluso, cegado, la persona técnica de minas se encarga de la tramitación de permisos y otras gestiones. Por su trabajo cobra entre 500 y 1.000 euros por pozo, según las fuentes consultadas por 7Días.

BADAJOZ, 2.400 POZOS POR VERANO

David Calero Álvarez, ingeniero técnico de minas y delegado en la provincia de Badajoz del Colegio de Minas, considera que sólo en esta provincia extremeña se perforan unos 2.400 pozos durante los cuatro meses de la campaña de verano. Aunque un pozo puede perforarse en cualquier momento, si el terreno permite el acceso de las máquinas, lo normal es que se haga en la época con más necesidad de agua y menos precipitaciones, durante los meses sin lluvia.

La intervención del ingeniero es fundamental para legalizar un pozo, pero en demasiadas ocasiones, aproximadamente en el 85% de los casos, se recurre a su servicio profesional cuando el pozo ya está hecho y, dato fundamental, tiene agua. El motivo es muy claro desde el punto de vista del promotor del sondeo: ¿por qué incrementar con los honorarios del ingeniero, o la ingeniera, por supuesto, obra que no dará beneficios?

¿QUIÉN TAPA LO QUE ABRIÓ EL POCERO?

Pero el hecho de que la apertura del pozo no haya sido proyectada y supervisada por una persona experta y legalmente titulada en ingeniería de minas no exime de la obligación de cerrar convenientemente la boca del sondeo, asegurándose de que en modo alguno caerá dentro del mismo ni un animal ni mucho menos una persona. La responsabilidad es compartida, pero compete especialmente a la persona o entidad propietaria del terreno en el que está la perforación.

Cuando el pozo tiene agua y se extrae para su uso, la protección del sondeo suele estar garantizada, pues para proteger el sondeo y los equipos de extracción –bomba, manguera, instalación eléctrica…- se suele construir una caseta con puerta de hierro y cierre con llave.

El peligro está en los pozos secos y abandonados a su suerte que, en no pocas ocasiones, ni siquiera se sabe dónde están.



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