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El 20% de los extremeños tiene riesgo de desarrollar diabetes

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2 de Enero de 2016

Según los resultados del Test FINDRISK, uno de los métodos más eficaces de cribado de la diabetes, el 20% de la población en Extremadura “tiene un riesgo alto o muy alto de desarrollar diabetes tipo 2 en los próximos diez años”.

Este porcentaje es superior a la media nacional, donde el 15% de la población tiene riesgo de desarrollar diabetes. De hecho, Murcia (20.1%), Extremadura (20%) y Castilla-La Mancha (19%) son las comunidades que tienen mayor riesgo de padecer diabetes. Mientras en el lado opuesto, Baleares (8%) y Cataluña (11%) son las que tienen el riesgo más bajo. Observan, además, que un 35% de la población en esta comunidad posee un riesgo ligeramente elevado y un 16% presenta un riesgo moderado.

Estas son las principales conclusiones del análisis de los resultados del programa de cribado que ha realizado la Fundación para la Diabetes con el apoyo de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN). Ambas entidades colaboran en la campaña ‘La diabetes se puede prevenir’, cuyo objetivo es determinar la probabilidad de desarrollar diabetes tipo 2 entre la población española en los próximos años y ofrecer recomendaciones personalizadas.   

Del total de la población analizada, el 19% presenta obesidad (índice de masa corporal-IMC superior a 30) y el 35% tiene sobrepeso (IMC entre 25 y 30), es decir, que uno de cada dos extremeños (54%) tiene obesidad o sobrepeso. Andalucía ha sido la segunda comunidad en la que se ha registrado mayor obesidad, únicamente superada por Castilla-La Mancha (20.43%) frente a un 16.27% de media de la población total participante. Las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla presentaron también un elevado porcentaje de obesidad (21.67% de los participantes).

Según los datos recogidos, un 60% de los encuestados en Extremadura presenta antecedentes familiares de diabetes, en concreto, un 23% tiene un familiar directo con diabetes (padres, hermanos o hijos) y el 37% manifiesta tener otros allegados (abuelos, tíos o primos).   

Con relación a la actividad física, casi el 40% de las personas que cumplimentaron el test en Extremadura no realiza un mínimo de 30 minutos de actividad física (o cuatro horas a la semana) durante el trabajo o el tiempo libre.  

Durante cinco años, la Fundación para la Diabetes ha recopilado a través de su web los datos de 72.307 cuestionarios, de los que 1.922 corresponden a Extremadura, y a partir de los cuales SEMERGEN ha llegado a dichas conclusiones.  

Según expone José Luis Llisterri, presidente de SEMERGEN, la última encuesta europea de salud en España del Instituto Nacional de Estadística (INE) alerta de la epidemia de obesidad en Europa y España. Más de la mitad de la población española adulta está por encima del peso considerado normal y el 54% son sedentarios.

Del mismo modo, los malos hábitos alimenticios han dado lugar a que de cada 10 niños y adolescentes de 2 a 17 años, dos tengan sobrepeso y uno obesidad. Por tanto, “los kilos de más constituyen un grave problema sanitario que tiene una relación directa con enfermedades tan graves como las cardiovasculares, el cáncer o la diabetes”, afirma el presidente de SEMERGEN.

La diabetes, la pandemia del siglo XXI  

La diabetes se considera una de las epidemias del siglo XXI por el gran número de personas que la padecen en todo el mundo. En España, más de 5.3 millones de personas presentan diabetes tipo 2, aunque el 43% de los afectados desconoce su situación. La Federación Internacional de Diabetes (IDF) estima que 382 millones de personas en el mundo padecen la enfermedad, cifra que podría aumentar hasta los 592 millones en los próximos 25 años. 

El aumento drástico en la incidencia se atribuye a los cambios en los estilos de vida de la población cada vez más sedentarios, con un descenso de los niveles de actividad física y el incremento de la ingesta calórica, especialmente en países industrializados.  

Las personas con diabetes tipo 2 pueden estar años con la glucosa alta sin tener síntomas. Una diabetes no diagnosticada y, por tanto, no controlada adecuadamente, puede provocar a largo plazo alteraciones en la función de diversos órganos, especialmente los ojos, los riñones, los nervios, el corazón y los vasos sanguíneos.

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