Una fotógrafa se atreve a exponer la cruda realidad de los refugiados
18 de Abril de 2016
Sin artificios ni velos. Sin edulcorar la realidad para hacérnosla más digerible. Así son las imágenes que la fotógrafa Mai Saki, nacida en Barcelona y afincada Badajoz, ha captado con su cámara en el periplo por los campos de refugiados.
Ahora quiere hacernos partícipes de sus sensaciones agrupando las instantáneas en una muestra titulada ‘El Camino de la Vergüenza’, que pretende llevar, en primer lugar, a la Asamblea de Extremadura, que luego visitaría diversos puntos de la región y cualquier lugar de España donde interese la visión de esta cruda realidad.
Para que su iniciativa sea posible apela a la solidaridad de los extremeños, poniendo en marcha una campaña de crowdfunding a través de Verkami. Los fondos que se recauden servirán para financiar la muestra itinerante.
Según explica la fotoperiodista, “durante años presenció los intentos de entrada de personas a Europa a través de Canarias y Melilla, y cómo se les respondía con kilómetros de vallas plagadas de cuchillas, las tristemente famosas concertinas”. “Al ver que estas mismas barreras se estaban instalando en Hungría, algo saltó en su interior y le hizo emprender viaje para retratar lo que ocurre”.
Primero acudió a Sid y Tovarnik, en la frontera serbio-croata, para luego acudir a Presevo, entre Macedonia y Serbia, y Dimitrograv, entre Serbia y Bulgaria. En todos estos lugares, cuenta, “se encontró la misma desolación y desesperación de gentes que huían de una muerte segura arriesgando su vida en pateras, poniendo su destino en manos de las mafias más crueles para toparse con el rechazo y la indiferencia de Europa”.
También acudió al trágicamente conocido campo de Idomei y a los puntos por donde las pateras llegan a Lesbos.
Quiere que sea su cámara la que muestre sin tapujos la situación en la que llegan estas personas, el trato infrahumano que se les da y el bloqueo a que se las somete sin las mínimas condiciones para sobrevivir.
“Sobre todo quiero que todos entendamos que esto no es ajeno a nosotros, que nos puede ocurrir a cualquiera, lo que nos debería mover a la empatía y no al rechazo”, ha explicado Mai Saki, añadiendo “que no se pierda de vista que estas personas tenían su vida, sus sueños, y de pronto se vieron envueltas en una guerra y una persecución tal que no dudaron en lanzarse a una aventura casi suicida para escapar. Que se entienda que huyen de grupos como DAESH, y se encuentran con que aquí se les trata como si fueran terroristas, cuando son víctimas”.
Ya que estos refugiados no han hallado sino indiferencia y repudio por parte de los gobiernos, la fotografa espera que sean los ciudadanos, colaborando para que estas imágenes lleguen a la mayor parte de personas posible, los que obliguen a los dirigentes a variar de actitud. Esa es la causa para la que pide apoyo.
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