25 Marzo 2026
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OPINIÓN: ¿Un escudo "social" para el latifundio?

OPINIÓN: ¿Un escudo "social" para el latifundio?

 

La verdad es que tenía este escrito casi terminado antes de que el gobierno se me adelantara con las medidas anunciadas para paliar en parte los efectos de lo que está ocurriendo por culpa del "emperador yanqui" y sus ansias de dominio del mundo con su genocida sionista de Israel como "ariete" en Oriente Medio.

 

Las medidas del gobierno pueden valer, pero no son todas las que algunos pensamos que deberían ser, y, en cualquier caso, creo que es posible que se esté dando mi pregunta de este escrito, aunque sea un poquitín al margen de ellas.

 

Antes de nada, veamos qué significa el vocablo "latifundio". Según la RAE, significa "finca rústica de gran extensión". Obviamente, un significado sobradamente conocido por todas las personas que viven del campo, que, ni que decir tiene, son muchas en España. Demasiada de esa gente que vive MUY BIEN del campo, muchos latifundistas entre ellos, se va a beneficiar de ese "escudo social". Que de social, más bien peca un poquito, ya que, dicho sea de paso, va a beneficiar a muchos latifundistas -y otros- que "trabajan la tierra" con tractores de más de ¡200.000 euros!, algo que pone en serias dudas sus necesidades benefactoras del gobierno, aunque no paren de manifestarse en Madrid y en media España, pero "chivo que no berrea, no mama", dice el dicho popular.  

 

Valiéndonos de la Wikipedia, la extensión necesaria para considerar una explotación latifundista depende del contexto: en Europa, un latifundio puede tener algunos cientos de hectáreas. En América Latina puede superar fácilmente las diez mil. En términos de propiedad, es equivalente a una gran propiedad agraria.

 

En España todos sabemos que hay multitud de fincas rústicas que sobrepasan con creces la extensión que se considera latifundio; por citar solo un ejemplo, la familia Alba tiene, al parecer, varias fincas (difícil saber cuántas) que superan las 30.000 hectáreas, y si el "escudo social" del que se habla se hace firme, serán algunos de los ricos descendientes de la duquesa los que recibirán esas previstas ayudas. También, muy cerca del pueblo donde vivo, hay unas cuantas familias que tienen propiedades rústicas que se pueden calificar como latifundios en razón de sus enormes extensiones y, se supone, igualmente, recibirán esas ayudas. A las que, obviamente, habrá que añadir el "escudo social de la PAC" de la Unión Europea, sin ninguna necesidad, pues el campo —con tantas lluvias este año— tiene suficiente hierba para dar de comer al ganado, y los precios de las chuletas de cordero, aun así, antes del caos petrolífero por la guerra de Irán, ya valían 30 €/kilo. De los demás productos del campo solo hay que ver los precios que tienen; la cesta de la compra está a punto de convertirse en algo inasequible para una gran mayoría de las familias españolas. ¿Dónde está el Ministerio de Consumo?

 

Un inciso de actualidad, antes de seguir, porque no quiero que se me olvide: En Castilla y León (donde, por cierto, también hay latifundios) ha mejorado la socialdemocracia sus resultados. Debido, se dice por ahí, a que su líder se ha mostrado contrario a esa corriente inventada del "sanchismo". Dudo mucho de que el "joven" líder no sea partidario de esa corriente, si es que existe, pero lo que sí que está más que claro es que quien ha movilizado al electorado socialdemócrata ha sido, sin ningún género de dudas, el "no a la guerra" de Pedro Sánchez. ¡Lo diga quien lo diga!

 

Sigo. Y hablamos de Extremadura, la tierra de los más bajos salarios, la mayor precariedad laboral, el mayor índice de paro del país, donde más se están vaciando los pueblos (sólo quedan pensionistas, la mayoría, para colmo, con problemas de habitabilidad por falta de residencias de mayores, algunas incluso ya construidas pero que no se autorizan vaya Vd. a saber por qué, caso de una en mi pueblo de nacimiento Benquerencia de la Serena), la tierra con la mayor pobreza relativa y extrema y el mayor índice de posible exclusión social, amén de una paupérrima sanidad, donde los profesionales tienen que hacer malabarismos para mantenerla medianamente eficiente (ningún médico se quiere quedar aquí, más de 250 plazas de médicos de familia sin cubrirse, y una cita para los que están tiene entre 15 y 20 días), etc., etc., para no alargarme demasiado con la problemática de la Comunidad más pobre de España, que, ¡vaya tela!, lleva desde el 21 de diciembre del pasado año (y lo que le queda aún) con un gobierno en funciones, evidentemente, cobrando sus enormes salarios, lo mismo que los Sres. Diputados de la Asamblea sin apenas nada que hacer, que, por supuesto, sí pueden comer chuletas a 30 euros el kilo y llenar la cesta de la compra. ¿¡Vivan las autonomías!? Pues no, así no.

 

En fin, ¿qué se va a hacer? Esto es lo que hay, que no lleva trazas de cambiar. Pero el gobierno nacional, si quiere que la que tenemos encima se aligere un poquito, debería considerar un amplio "escudo social" para la gente que más lo necesita (control exhaustivo de precios de los productos de primera necesidad ante los especuladores de las grandes superficies y topar, como ha hecho Croacia, los carburantes) y, por supuesto, olvidarse de esos que protestan tanto con sus tractores de 200.000 € y de los empresarios que se dedican al transporte de mercancías con un sinfín de camiones y, en casos, camioneros mal pagados y trabajando más horas de las permitidas con la consiguiente peligrosidad de sus vidas.

 

Y a ver si es posible que nos olvidemos del Sr. Aznar ("el muñeco Luciano", un empedernido narciso que, si nos descuidamos un poco, vende España y sigue pavoneándose públicamente como un inigualable salvapatrias) y sus libertades únicamente para los suyos, los señoritingos (esos miles de latifundistas), la Banca y las Grandes Corporaciones que no pagan impuestos, los "héroes" del capitalismo opresor que tampoco pagan nada y, cómo no, de la guerra de Irán, no vaya a ser que nos vuelva a ocurrir como con nuestra participación (por una mísera foto de incondicional sumisión al yanqui) en la guerra de Irak, que nos costó indirectamente más de 200 muertos inocentes.