Las dificultades de las víctimas de maltrato en el medio rural
29 de Noviembre de 2016
Con motivo del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, la Federación de Asociaciones de Mujeres Rurales (FADEMUR) ha lamentado que un año más la violencia contra las mujeres continúe siendo “una de las peores lacras de la humanidad en general y de nuestro país en particular”, por ello, continúa denunciando que las víctimas “están más aisladas y son más vulnerables en el medio rural”.
La asociación de mujeres rurales Fademur ha exigido un año más “Tolerancia cero contra la violencia de género” y “el fin de todas las formas de violencia contra las mujeres en todo el mundo”.
Los datos de ONU Mujeres estiman que el 35 por ciento de las mujeres de todo el mundo ha sufrido violencia física y/o sexual por parte de su compañero sentimental, o violencia por parte de una persona distinta a su compañero sentimental en algún momento de su vida.
Sin embargo, algunos estudios nacionales demuestran que hasta el 70 por ciento de las mujeres también lo ha experimentado durante su vida. Unos 120 millones de niñas de todo el mundo (algo más de 1 de cada 10) han sufrido el coito forzado u otro tipo de relaciones sexuales forzadas en algún momento de sus vidas. Con diferencia, los agresores más habituales de la violencia sexual contra niñas y muchachas son sus maridos o ex maridos, compañeros o novios.
Durante los últimos años hemos vivido recortes en las políticas de igualdad y en la lucha contra la violencia de género. Las reformas laborales y la crisis vivida han llevado a un empeoramiento del empleo de las mujeres que es cada vez “más precario, y más aún en el ámbito rural”.
Desde Fademur consideran que el empoderamiento económico de las mujeres y la educación son una de las bases fundamentales para luchar contra esta lacra social. Para ello, trabajan en todos los territorios poniendo en marcha actuaciones y programas dirigidos a este empoderamiento de las mujeres para que puedan salir del círculo de la violencia.
CONVENIO DE ESTAMBUL
En cuanto a educación, el art. 14 del Convenio de Estambul establece la obligación de incluir en los programas de estudios oficiales a todos los niveles de enseñanza, la igualdad entre mujeres y hombres, la lucha contra los estereotipos de género y la violencia de género, la integridad personal, el respeto mutuo, la solución no violenta de conflictos interpersonales, así como promover estos principios en las estructuras educativas informales, deportivas, culturales, de ocio, y en los medios de comunicación; aspectos que no han sido incluidos en la Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa y que desde Fademur exigen su cumplimiento.
Durante el 2015, lejos de apreciarse un descenso de las víctimas, los asesinatos de mujeres por violencia de género crecieron en nuestro país respecto a los dos años anteriores y continúan sucediéndose en 2016. Para la presidenta de Fademur “estos datos demuestran que a pesar de llevar décadas luchando contra esta lacra, la sociedad en su conjunto ha de hacer una profunda reflexión”.
A pesar de que las estadísticas de violencia contra las mujeres no están desglosadas según la procedencia: medio rural o urbano; “en el medio rural todavía contamos con prejuicios en los pueblos, tenemos menos recursos, menos personal experto para atender a las víctimas, quienes se encuentran más aisladas y faltas de información”.
Según datos del último informe de UGT en el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, hasta el 2 de noviembre, 42 mujeres han sido asesinadas en el ámbito de la relación de pareja en España, por lo que Fademur denuncia también los recortes que ha experimentado la partida presupuestaria destinada a la lucha contra la violencia de género entre los años 2009 y 2014. Esta partida se redujo en un 23% pasando de 28,3 a 21,2 millones. Paralelamente la partida presupuestaria dedicada a la igualdad se redujo en un 49%, pasando de 37,3 a 19 millones.
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