Plaga de palomas en Mérida: "Las jaulas son pan para hoy y hambre para mañana"
12 de Febrero de 2026
La reciente actuación del Ayuntamiento de Mérida para controlar la población de palomas en la ciudad ha generado ciertas dudas. El Consistorio ha informado de la instalación de 15 jaulas en el casco urbano, con las que se han capturado 191 ejemplares, dentro de una intervención presupuestada en 18.000 euros. Sin embargo, hay quien considera que esta medida, por sí sola, resulta claramente insuficiente.
Desde el Fondo para la Defensa del Patrimonio Natural y Cultural de Extremadura (FONDENEX) advierten de que la presencia de palomas en Mérida ha dejado de ser una cuestión puntual para convertirse en una plaga. Y es que, según estiman, en el centro y las barriadas podría haber al menos 3.000 ejemplares y subrayan que no existe una única solución, pero sí un conjunto de actuaciones autorizadas y eficaces que deberían aplicarse de forma conjunta.
Entre las medidas que consideran fundamentales figura la eliminación de "palomares clandestinos" mediante la elaboración de un censo y el sellado de accesos. A su juicio, esta actuación es clave para evitar la reproducción descontrolada. También defienden la necesidad de prohibir por ordenanza municipal, o incluso mediante normativa autonómica, la alimentación de palomas en plazas y parques, una práctica que, además de sostener la sobrepoblación, atrae otras plagas como hormigas, cucarachas o ratas.
La entidad apuesta asimismo por reforzar las capturas selectivas con métodos especializados, como jaulas adecuadas o redes de gran tamaño en espacios abiertos previamente cebados. Sin embargo, insiste en que estas acciones deben ir acompañadas de otras herramientas complementarias.
En este sentido, señalan la existencia de tratamientos anticonceptivos específicos para palomas, como la nicarbazina, que impiden que las puestas se desarrollen con normalidad. Según indican, este sistema puede reducir la población hasta en un 80 % en un periodo de cuatro o cinco años. Además, aseguran que se trata de un producto inocuo para las propias aves, otras especies y las personas, y que su efecto es reversible cuando deja de administrarse.
Como complemento, FONDENEX propone la aplicación de medidas disuasorias, entre ellas el uso de aves de cetrería, algo que consideran muy efectivo, así como dispositivos acústicos para ahuyentar a los animales de determinadas zonas.
La organización concluye que aumentar el número de jaulas, ya sean 15, 20 o incluso 100, "no va a solucionar el problema, si no se ponen en práctica las otras medidas. Las jaulas es maquillar un problema que empieza a ser importante o, como dice el refrán, 'pan para hoy y hambre para mañana'".
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