El embalse de Orellana acoge las prácticas conjuntas de buceo entre la Guardia Real y la Guardia Civil
23 de Abril de 2026
Un año más, el embalse de Orellana, en el municipio pacense de Orellana la Vieja, acoge las prácticas conjuntas entre buceadores de la Guardia Real y los Grupos Especiales de Actividades Subacuáticas (GEAS) de la Guardia Civil. Unos ejercicios que ponen a prueba la coordinación y la capacitación técnica de ambos cuerpos en un entorno exigente: aguas interiores continentales con escasa visibilidad, condiciones bien distintas a las del buceo en mar abierto y que plantean desafíos específicos para cualquier operación subacuática.
Los supuestos prácticos desarrollados durante los ejercicios abarcan un amplio abanico de situaciones operativas, entre las que se incluyen búsquedas de personas desaparecidas, localización de objetos en el fondo y labores de seguridad subacuática o perimetral en zonas determinadas. Todo ello con el objetivo de perfeccionar los procedimientos que ambas unidades aplicarían en caso de una emergencia real.
Las jornadas de adiestramiento no se limitan al buceo en sí. Los participantes han trabajado también en el manejo de embarcaciones, el perfeccionamiento de técnicas de inmersión y la recuperación y elevación a superficie de pesos y objetos mediante globos de flotabilidad, con posterior remolque hasta puntos designados. Asimismo, se ha practicado el uso de aparatos especiales de búsqueda y señalización subacuática, tanto en el fondo como en la lámina del agua, incorporando sistemas de georreferenciación por coordenadas para una localización más precisa.
Estas prácticas conjuntas responden a una necesidad cada vez más evidente: la de contar con unidades perfectamente coordinadas y entrenadas para hacer frente a catástrofes naturales que, como demostró la DANA que asoló Valencia en 2024, pueden causar devastación en cuestión de horas.
Las inundaciones provocadas por depresiones aisladas en niveles altos generan situaciones de emergencia extrema en las que la búsqueda de personas y la recuperación de enseres bajo el agua se convierten en una prioridad absoluta. Episodios similares vividos en Andalucía y Castilla y León refuerzan la necesidad de mantener este tipo de entrenamientos de forma periódica.
La colaboración entre la Guardia Real y los GEAS de la Guardia Civil se consolida así como un ejemplo de coordinación interinstitucional orientada a proteger a la ciudadanía ante los efectos cada vez más frecuentes e intensos de los fenómenos meteorológicos extremos.
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