24 septiembre 2018
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Las empresas de sanidad ambiental alertan contra la Legionella

La Asociación de Empresas de Sanidad Ambiental (ANECPLA) alerta de que los meses de septiembre y octubre son los que concentran un riesgo mayor de proliferación de Legionella.

Por este motivo, recomienda que profesionales del sector realicen las labores de mantenimiento que necesiten los aparatos de aire acondicionado.

“En los próximos días está previsto que los termómetros desciendan y las torres de refrigeración se desconectarán”, afirma la directora general de ANECPLA, Milagros Fernández de Lezeta. “Sin embargo, después vendrá el conocido como ‘veranillo de San Miguel’ o ‘del membrillo’ y estas torres volverán a ponerse en marcha sin una revisión adecuada, lo que en los últimos años ha tenido incidencia especialmente en hospitales y centros hosteleros”.

ANECPLA alerta del riesgo de tener un equipo de climatización, sea una torre o un condensador, sin un mantenimiento correcto y/o incumpliendo la legislación vigente en materia de prevención y control, que genera un gravísimo problema de proliferación de la bacteria.

“Por ello, es preciso extremar las precauciones y tomar las medidas adecuadas a fin de mantener las condiciones óptimas de funcionamiento de estos equipos, tales como una limpieza y desinfección previa, unas revisiones adecuadas, un mantenimiento mecánico correcto y la dosificación en continuo del biocida correspondiente hasta alcanzar la concentración necesaria para asegurar su efectividad”, explica la directora general de la asociación.

ANECPLA es la Asociación Nacional de Empresas de Sanidad Ambiental. Constituida en 1992, asocia a más de 460 empresas que representan aproximadamente el 85% del volumen de facturación del sector en España.

ENFERMEDAD EN ALZA

Según datos del Centro Nacional de Epidemiología del Instituto de Salud Carlos III, en 2017 se registraron en España cerca de 1.500 casos de legionelosis frente a los menos de un millar del año precedente.

La clave para que esto no suceda, según la directora general de ANECPLA, “es realizar una correcta puesta a punto y un adecuado mantenimiento periódico de todas las instalaciones que suponen un riesgo de albergar la bacteria Legionella”. Algo que, a la luz de las cifras del pasado año, parece que no se está haciendo todo lo bien que debería.

“Se trata sin duda de un asunto de salud pública en el que tanto los propietarios como los usuarios y la administración pública estamos implicados. Es fundamental llevar a cabo un riguroso cumplimiento de la legislación vigente e implementar las medidas de control y prevención adecuadas que nos ayuden a evitar brotes de legionelosis y que suponen un serio riesgo para la vida de las personas”.

Si el equipo de climatización, sea una torre o un condensador, carecen de un mantenimiento correcto se origina un gravísimo problema de proliferación de la bacteria, que dispone de alimento (acumulación de suciedad), de una temperatura óptima (épocas relativamente calurosas) y de tiempo suficiente (situaciones de agua estancada o con poco movimiento) para multiplicarse hasta niveles infectantes para el ser humano.

ANECPLA RECOMIENDA

- Evitar las condiciones ambientales que favorezcan la colonización, multiplicación y dispersión de Legionella. Estas son: temperaturas entre 25-45ºC (adecuadas para su crecimiento), estancamiento de agua y acumulación de sustratos o productos que puedan servir de alimento.

- Limpiezas y desinfecciones, tanto periódicas como iniciales antes de la puesta en marcha de una instalación. El control de ésta es la principal medida de prevención, muy especialmente en lo referente a hospitales, centros médicos y clínicas.

- Acudir a empresas profesionales y autorizadas para la realización de ese mantenimiento.

- El cumplimiento de la normativa por parte de propietarios y usuarios y el incremento de medidas cautelares son otros dos aspectos prioritarios. De esta manera podremos evitar futuros brotes que pongan en riesgo la salud de las personas.

MÁS CASOS CADA AÑO

Los casos de legionelosis registrados en Europa desde el año 2011 a 2015 han ido progresivamente en aumento. Así lo ha hecho patente un reciente informe del European Center for Desease Control (ECDC). En este repunte de casos registrados de Legionella, España vuelve a situarse entre los países a la cabeza de Europa, junto con Alemania, Italia y Francia.

En estos 5 años, 29 países notificaron al ECDC un total de 30.532 casos de legionelosis. Algo más del 70% de ellos se produjeron en Alemania, España, Francia o Italia (a pesar de que la población combinada de estos cuatro países apenas llega a la mitad de la población total estudiada). Más de un millar de personas se ven afectadas por la bacteria de la Legionella en España al año.

Por sexos, generalmente la enfermedad afecta más a hombres que a mujeres y el número de casos aumenta, además, con la edad. De hecho, prácticamente un 80% de todos los casos se produjeron en personas de más de 50 años.

Con respecto al origen de la enfermedad, la mayor parte de ellas (hasta el 70%) fueron adquiridas en la comunidad, mientras que el 30% restante se divide entre casos asociados a viajes (casi un 20%), las contraídas en centros sanitarios (7,3%) y otro tipo de instalaciones (2%).

LA LEGIONELLA

La Legionella es una bacteria que se encuentra en el agua, ya sea de manera natural o artificial. Con un total de 48 especies enmarcadas dentro de este género, es la Legionella pneumóphila la que produce la legionelosis, enfermedad que se presenta como una neumonía con fiebre alta, con una incidencia de tres casos por 100.000 habitantes en España, lo que supone unos 1.000 casos al año.

La Legionella se encuentra en su medio natural en bajas concentraciones, sin embargo, en instalaciones que favorecen el estancamiento de agua y acumulación de productos que puedan servir de nutrientes para la bacteria y con una temperatura propicia para su supervivencia y proliferación, puede provocar la multiplicación de la bacteria hasta concentraciones infectantes para el ser humano.

Dado que la Legionella pneumophila suele sobrevivir en espacios húmedos, instalaciones como torres de refrigeración, sistemas de distribución de agua caliente sanitaria o condensadores evaporativos son considerados como potenciales amplificadores de Legionella. De ahí que espacios como residencias u hospitales sean especialmente sensibles a la proliferación de la bacteria y deban, por tanto, extremar las precauciones.

La Legionella entraña un riesgo real para las personas, sobre todo para aquellas que superen la edad de los sesenta años, fumadores o con un sistema inmunológico debilitado.

La enfermedad de la legionelosis se presenta como una neumonía con fiebre alta, tos, dolores de cabeza y malestar general o dificultad respiratoria, pudiendo ser fatal en casos de personas con el sistema inmune debilitado.

El contagio puede producir una infección pulmonar caracterizada por neumonía con fiebre alta, aunque también puede presentarse en forma no neumónica como Fiebre de Pontiac, que se manifiesta como un síndrome febril agudo.



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