27 enero 2021
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Varios castillos españoles entre los más deslumbrantes de Europa

El Castillo de Bellver, el Castillo de Belmonte, la Alhambra de Granada, el Castillo de Peñíscola y el Alcazar de Segovia entre los 20 más bellos del continente.

 

Castillo de Belmonte (España)

Fue encargado por Juan Pacheco, Marqués de Villena, para utilizarlo como vivienda propia en su ciudad natal. Es un castillo gótico-mudéjar, obra del Maestro Hanequín de Bruselas. Se construyó sobre el monte de San Cristóbal con una planta única. El patio de armas es un triángulo equilátero y a partir de él se desarrolla el resto del edificio. La forma del castillo es una estrella de 6 puntas y al final de cada una de ellas hay una torre cilíndrica.

 

Castillo de Peñíscola (España)

Está enclavado en la zona más elevada de la ciudad de Castellón. Construido por los templarios sobre los restos de la antigua alcazaba árabe, el castillo fue levantado con muros de piedra labrada. La mayoría de las dependencias se cubren con bóvedas de cañón. Se trata de una construcción sobria y sólida. El Papa Luna, tras su traslado a Peñíscola en 1411, convirtió el castillo en palacio y biblioteca pontificia. Su verdadero nombre fue Benedicto XIII, era maño y fue el último del famoso cisma de Aviñón, cuando tres papas pretendían ser el auténtico, al pedírsele que cediera en su empeño de ser Papa dijo aquello de "yo sigo en mis trece" que se convirtió en símbolo de cabezonería, especialmente entre aragoneses.

 

Castillo de Bellver (España)

Situado sobre una colina y con espectaculares vistas, el castillo de Bellver ha tenido diversos usos a lo largo de la historia. El rey Jaime II lo hizo construir como residencia real en estilo gótico. En el siglo XIX se convirtió en fábrica de monedas. Su estructura destaca por ser circular. Tiene tres torreones y una torre del homenaje que está dividida en cuatro plantas. En el interior del castillo hay un patio de armas de dos pisos que es circular y un patio construido sobre un aljibe. En la segunda planta hay una capilla.

 

Alcázar de Segovia (España)

Este sitio declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO es uno de los castillos-palacios más distintivos de toda España y de Europa. En lo alto de la ciudad, sus muros son testigos privilegiados de la historia de España. Austero, como lo eran los reyes castellanos, elevado sobre la roca en la confluencia de los valles del Eresma y el Clamores, parece guardar la ciudad. Su bella Torre del Homenaje, a menudo comparada con la proa de un barco navegando entre los ríos, es de una belleza impresionante. Los turistas comprueban admirados que la fortaleza forma una parte viva de esta ciudad castellana, elegida como lugar de residencia por muchos de los monarcas de la dinastía Trastámara. Vale la pena visitar el Salón de Ajimeces con su colección de obras de arte, el Salón de los Reyes y el Salón del Trono. Pero hay que dedicar tiempo a curiosear el exterior y contemplar su espectacular perfil desde el borde del Eresma.

 

La Alhambra de Granada (España)

Aunque Andalucía tiene en su haber muchos Patrimonios de la Humanidad, sin duda el más espectacular y visitado -más de tres millones de personas al año- con diferencia es la Alhambra, un conjunto histórico monumental, difícil de definir entre castillo y palacio. Contemplar la puesta de sol desde el mirador de San Nicolás, permite coincidir con el expresidente de Estados Unidos, Bill Clinton, en que es "el atardecer más bello del mundo". Fue concebida a entre los siglos IX-XII como una zona militar, pero no solo para eso: la Alhambra fue un fortín, un palacio nazarí y una medina, todo a la vez. Hasta 1492, cuando se convirtió en una corte cristiana tras la reconquista de Granada por parte de los Reyes Católicos. No hay que perderse la Alcazaba, los Palacios Reales, los jardines del Generalife, el coqueto Cuarto Dorado, la majestuosa Sala de Comares, el palacio renacentista de Carlos V y el célebre Patio de los Leones.

 

Castillo de Edimburgo (Reino Unido)

Galardonado con los máximos honores en los British Travel Awards y clasificado como la atracción turística de pago número 1 en Escocia, el Castillo de Edimburgo tiene una historia tan compleja como irresistiblemente macabra. A menudo citado como la inspiración para la morada de Macbeth en la famosa obra de Shakespeare, el castillo alberga el mayor número de avistamientos de fantasmas hasta la fecha, sin duda una atracción en sí misma. Con orígenes que se remontan a la Edad del Hierro, el castillo fue erigido como bastión defensivo en 638 para los celtas. Varios cientos de años después, fue reconstruida como residencia de María, Reina de Escocia, hasta su exilio en Inglaterra.

 

Castillo de Óbidos (Portugal)

La construcción de este castillo mágico se remonta a la presencia romana en Portugal. El castillo de Óbidos tiene torres en forma de cilindro y cuadradas, mientras que la piedra caliza y el mármol añaden una faceta grandiosa a la fachada. Es un buen ejemplo de una fortificación bien conservada, y el castillo ha escapado al destino de ser convertido en ruinas, y se ha transformado, según Jetcost.es en uno de los hoteles pequeños más románticos de Portugal. El pueblo que lo rodea, Óbidos, es conocido por sus atractivos paisajes y exuberante vegetación. El que una vez ofreció protección militar en el corazón de Portugal, ahora ofrece como hotel a los visitantes la oportunidad de viajar en el tiempo.

 

Castillo de Bojnice (Eslovaquia)

Este castillo se encuentra sobre un gran montículo de mármol travertino y ha pasado por las manos de algunas de las familias húngaras más poderosas desde el siglo XI. En el siglo XIX se acondicionó en una versión romántica de la Edad Media. Su potente estructura se complementa por un paisaje igualmente idílico, completado con una cueva con goteo de agua que corre por debajo del castillo.

 

Castillo de Chambord (Francia)

Es probablemente el castillo más hermoso y prestigioso del Loira, rodeado de bosques que albergan jabalíes y ciervos. Fue construido en el siglo XVI para el rey Francisco I y es reconocido instantáneamente por esa multitud emblemática de cúpulas y torreones en el techo. El arquitecto original sigue siendo un enigma, pero se alega que el edificio se inspiró en los bocetos de Leonardo da Vinci, protegido del rey, y es uno de los mejores edificios renacentistas de Francia. Parece claro que Leonardo participó en la obra interior más aclamada, una escalera central de doble hélice que se retuerce graciosamente hasta tres pisos y está iluminada desde arriba por un tragaluz.

 

Neuschwanstein (Alemania)

El castillo de Neuschwanstein, que significa "Nuevo Cisne de Piedra", en el estado de Baviera se abrió al público solo siete semanas después de la muerte del rey Luis II en 1886 y desde entonces se ha convertido en un destino muy popular con un millón y medio de visitantes y en el edificio más fotografiado de Alemania. Se construyó en una época en que los castillos y las fortalezas ya no eran necesarios desde el punto de vista estratégico, sino como un refugio del mundo exterior. Equipado con plomería y electricidad de última generación, así como calefacción central a vapor y el primer teléfono móvil de la historia (con una cobertura de seis metros). En la decoración hay continuas referencias a leyendas y personajes medievales como Tristán e Isolda o Fernando el Católico. Se dice que inspiró el célebre castillo de Blancanieves que preside los parques Disney.

Castillo de Miramare (Italia)

Conserva la mayor parte de su mobiliario y decoración originales. El castillo fue encargado por el archiduque Fernando Maximiliano de Habsburgo en la segunda mitad del siglo XIX como residencia para él y su esposa, Charlotte de Bélgica. Rodeado por un parque botánico, con impresionantes vistas panorámicas gracias a su posición en un acantilado con vistas al Golfo de Trieste, el castillo es una deliciosa combinación de estilos medieval, renacentista y gótico.

 

Castillo de Bran (Rumania)

Aunque Bram Stoker nunca visitó Rumania y el personaje en que inspiró su Drácula tampoco habitó el castillo, siempre se le ha conocido como el Castillo de Drácula. Pese a todo, los visitantes aún pueden pasear por los pasillos y patios, con la esperanza de echar un vistazo al vampiro inmortal. Situado a lo largo de la frontera entre Transilvania y Valaquia, la construcción de este emblemático castillo comenzó en 1212 cuando los Caballeros Teutónicos erigieron una fortaleza de madera destinada a detener el tráfico en la entrada del paso de montaña, que en ese momento era muy utilizado por los comerciantes.

FOTO: Rada Estevez.


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