Canibalismo Sanitario: El Paraíso del Ataúd en Extremadura
V. Hurtado
18 de Marzo de 2026
Los extremeños tenemos que empezar a pensar que cuarenta años de un "progresismo" de cartón piedra nos vendieron la mejor sanidad del mundo, hasta que el 2020 derribó el decorado de un soplido. La realidad fue una escabechina de miles de muertos enterrados en el silencio de una gestión criminal. Hoy, en marzo de 2026, con el virus aún coleando, el cambio de gobierno en la Junta ha resultado ser un simple relevo de verdugos. Nuestra sanidad no mejora; se pudre en una demolición que huele a premeditada.
Es de un sadismo magistral: mientras las listas de espera se convierten en penas de muerte encubiertas, asistimos a la estafa del "fonendo doble". El mismo especialista que le niega la cita en el SES por la mañana, le recibe con una sonrisa en la clínica privada por la tarde. Nadie corta por lo sano porque el sistema se alimenta de ese trasvase de pacientes y dinero.
La Junta de Guardiola, hoy rehén y chantajeada por un Vox que parece haber cambiado la épica por el pesebre, sigue la senda trazada por Vara e Ibarra. El resultado es un software diseñado para ahorrar pensiones a base de féretros y quince días de espera para ver a un médico de cabecera. Han convertido nuestra región en el paraíso de las aseguradoras, donde el trabajador que pagó y el pensionista que cotizó son solo estorbos contables.
La fotografía que acompaña estas líneas no es un montaje; es el retrato del colapso: profesionales exhaustos y ciudadanos humillados, sentados en el suelo de unos pasillos que deberían ser de curación y son de espera infinita. Nos piden que callemos y muramos en orden mientras subastan nuestra vida al mejor postor. Si criticar este teatro macabro es ser "antidemócrata", entonces la democracia se ha convertido en la póliza de seguros de los mismos de siempre.
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