La carta de la madre del joven atropellado en Valdelacalzada: "¿Cómo sigues con tu vida?"
13 de Octubre de 2026
Ana María Trejo, madre del joven herido en Valdelacalzada el pasado viernes, ha escrito una carta dirigida a la persona que conducía el coche que lo atropelló y que se dio a la fuga sin socorrerle y sin llamar a los servicios de emergencia.
CARTA ÍNTEGRA
¿CÓMO PUEDES SEGUIR CON TU VIDA SABIENDO QUE DEJASTE A NUESTRO HIJO TENDIDO EN EL SUELO, SIN CONOCIMIENTO?
Unos padres rompen su silencio tras el atropello de su hijo en Valdelacalzada y lanzan un mensaje a la conciencia de quien se marchó y a toda la sociedad: "Hoy es nuestro hijo, mañana podría ser el tuyo".
A TI QUE ATROPELLASTE A NUESTRO HIJO Y TE MARCHASTE
A ti que atropellaste a nuestro hijo durante la noche del día 10 de octubre, en la localidad de Valdelacalzada, durante las fiestas patronales, y que, según lo que denunciamos, te marchaste dejando a nuestro hijo tendido en el suelo, sin conocimiento.
A ti queremos dirigir estas palabras. No lo hacemos desde el odio ni desde el deseo de venganza.
Lo que hacemos desde el dolor más profundo que puede sentir una madre y un padre: saber que su hijo ha sufrido un atropello y pensar que la persona que pudo detenerse para ayudarlo se marchó.
¿Te has parado a pensar, siquiera por un instante, en lo que dejaste atrás cuando decidiste marcharte?
No dejaste simplemente a una persona tendida en el suelo. Dejaste a un hijo. Al hijo de unos padres que jamás imaginaron tener que vivir con la angustia de pensar en él indefenso, sin conocimiento, mientras quien presuntamente lo atropelló continuaba su camino.
Quizá aquella noche seguiste adelante. Quizá al día siguiente retomaste tu rutina. Quizá has intentado dejar atrás lo sucedido. Pero nosotros no podemos hacer lo mismo. Nosotros somos sus padres. Y hay imágenes que duelen incluso sin haberlas vistos, preguntas que nos persiguen y unas impotencias que no se pueden explicar con palabras
¿Y si nuestro hijo necesitaba ayuda urgente? ¿Y si cada minuto contaba? ¿Y si alguien hubiera podido hacer algo por él?
No sabemos qué pensaste aquella noche, ni qué circunstancias te llevaron a marcharte. No vamos a inventar respuestas. Pero hay una pregunta que merece una respuesta: ¿cómo se puede abandonar el lugar de un atropello sin comprobar si la persona herida necesita ayuda?
Si estás leyendo estas palabras, queremos pedirte algo: detente un momento, piensa en lo ocurrido y ponte en nuestro lugar. Piensa en la persona tendida en el suelo; podría haber sido tu hijo, tu hermano, tu madre o alguien a quien amas con toda tu alma.
No te pedimos que borres lo ocurrido. Te pedimos que des la cara, que colabores para esclarecer los hechos y que asumas la responsabilidad que corresponda.
Todavía estás a tiempo de dar un paso hacia la verdad. El silencio no puede reparar el daño, pero puede colaborar, puede ayudar a esclarecer lo sucedido y a que una familia encuentre respuestas.
A LA SOCIEDAD: ¿EN QUÉ MOMENTOS HEMOS DEJADO DE DETENERNOS ANTE EL DOLOR AJENO?
Hoy nos toca a nosotros escribir estas palabras. Mañana podría ser otra familia la que tuviera que hacerlo.
Por eso, nuestro mensaje no va dirigido únicamente a quien atropelló a nuestro hijo. Va dirigido a todos.
¿En qué clase de sociedad queremos vivir si alguien puede resultar herido en la carretera y existe la posibilidad de que quien lo atropelló se marche sin prestarle ayuda?
Detrás de cada accidente hay una persona. Y detrás de cada persona hay una familia, unos padres, unos hermanos, unos amigos y una vida que merece respeto.
Las fiestas, la diversión, las prisas, el miedo o cualquier otra circunstancia no deberían hacernos olvidar algo tan esencial como la vida humana. Ante una persona herida, lo primero debe ser detenerse en un lugar seguro, avisar a los servicios de emergencia y facilitar la asistencia necesaria.
Porque un instante de responsabilidad puede marcar la diferencia entre recibir ayuda a tiempo y quedarse esperando una ayuda que nunca llega.
Y si alguien presenció lo ocurrido, o dispone de información que pueda ayudar a esclarecer los hechos, le pedimos que no mire hacia otro lado y que colabore con las autoridades.
NUESTRO HIJO MERECE LA VERDAD Y NOSOTROS, COMO PADRES, NECESITAMOS RESPUESTAS
Somos sus padres. No hay palabras suficientes para describir lo que se siente al imaginar a tu hijo tendido en el suelo, sin conocimiento, y pensar que quien pudo ayudarlo se marchó.
Un hijo no es una noticia más. No es un accidente más. No es algo que deba olvidarse cuando terminan las fiestas o cuando pasan los días.
Es nuestro hijo. Es nuestra familia. Es nuestro dolor. Y tenemos derecho a pedir que se esclarezca lo sucedido.
Por eso alzamos la voz. No para señalar sin pruebas ni para alimentar el odio, sino para pedir que se conozca la verdad y que nadie olvide que, ante una persona herida, la humanidad debe estar por encima de cualquier otra consideración.
A quien estuvo implicado en el atropello le pedimos que reflexione, que dé la cara, que colabore con las autoridades.
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