14 Septiembre 2026
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Agro

Critican que el abejaruco sea cabeza de turco cuando haya primaveras horribles

Agro

14 de Septiembre de 2026

Critican que el abejaruco sea cabeza de turco cuando haya primaveras horribles

Abejaruco / Villuercas Geopark

 

Una primavera extremadamente seca, no sólo en Extremadura sino en las comunidades limítrofes objeto de la trashumancia apícola extremeña, vuelve a poner al abejaruco como cabeza de turco de un modelo apícola que no se adapta ni al cambio climático ni a las circunstancias geopolíticas.

 

La apicultura extremeña está basada en el continuo movimiento de colmenas por carretera y buena parte en la producción a granel con bajos precios, siendo muy sensible a los precios de los carburantes y a la extensión de la mala floración.

 

Una vez más los sindicatos agrarios quieren descargar la frustración de los apicultores ante un año horrible por la falta de floración, no solo en Extremadura sino en los destinos de la trashumancia apícola. Ecologistas en Acción de Extremadura critica el cinismo de los sindicatos agrarios, no se puede pedir matar abejarucos mientras te pones de perfil con los daños de los plaguicidas (herbicidas, insecticidas) a las abejas y al resto de insectos.

 

Y además reclamas por doquier más herbicidas, insecticidas y plaguicidas que están acabando con las propias abejas y el resto de los insectos (abejorros, libélulas, mariposas, escarabajos…) que alimentan a los abejarucos y otro tipo de fauna, dejando a las colmenas como único sustento. Como siempre estos sindicatos acusan al eslabón más débil de la cadena, que es la propia naturaleza y lo utilizan para su petición de ayudas.

 

Es de sobra conocido que, en el ámbito de la apicultura, existe un conflicto abierto originado por la depredación que los abejarucos hacen de las abejas domésticas criadas en colmenas, especialmente en los años de sequía primaveral debido a que el resto de los insectos naturales escasean alarmantemente por muchas circunstancias. Pero también lo es por el alto número de colmenas que se concentran en ciertos lugares y que luego abandonan por la trashumancia, concentrando la presión sobre los colmenares que se quedan.

 

Sin embargo, abejarucos y colmenares siempre han coexistido y son otros factores como la resistencia del ácaro varroa y otras enfermedades, las primaveras secas, el aumento de las temperaturas, la falta de agua en el campo, los plaguicidas, bajos precios de la miel, el descontrol en la floración y las primaveras cortas debido al cambio climático, dura competencia en el mercado con algunas marcas el comercio a granel, el aumento del precio de los combustibles… los que en verdad está afectando gravemente al sector. 

 

No puede decirse que la situación del abejaruco (Merops apiaster) atraviese un buen momento, afectada por el cambio climático y la crisis mundial de desaparición de insectos, las sequías y el uso de pesticidas y otros tóxicos químicos en el campo, que han llevado a que esta ave, tras siglos conviviendo en equilibrio con las abejas y el resto de los insectos, actualmente se encuentre catalogada como especie protegida y en declive.

 

La apicultura debe adaptarse a las nuevas circunstancias de aumento de las temperaturas, de los precios de los combustibles, incendios y de floraciones irregulares por lo que las ayudas a la apicultura deben favorecer la coexistencia de la actividad económica con la conservación de las colonias de abejaruco.

 

La actual situación de los insectos, sus depredadores, interacciones y pruebas de gestión deben ser objeto de censos y seguimiento científico para tener una visión objetiva adecuada y abordar el actual desequilibrio ambiental que afecta a la abeja y a todos los insectos.

 

Las medidas para conciliar las interacciones de los colmenares con el abejaruco están definidas por Ministerio para la Transición Ecológica eficaces dentro de su “Catálogo de medidas de protección de la agricultura y la ganadería: Interacciones con la fauna silvestre”, contrastadas y fácilmente aplicables en la región.

 

En concreto, son de gran eficacia para la protección de colmenares frente a los abejarucos la instalación de redes y malla de sombreo a modo de techado y el suministro de agua, a la vez que presentan la ventaja de tener un bajo coste de instalación (aproximadamente 1000 € por cada 80 colmenas) y de ser reutilizables en años sucesivos. A las que podrían sumarse la construcción de charcas, cortafuegos alrededor de los colmenares, posaderos para medianas rapaces, la siembra de flores melíferas, el fomento del envasado de la miel frente a la venta a granel… Medidas que podrían subvencionarse a través de la PAC y otros fondos europeos.

 

La coexistencia de la actividad apícola y la presencia de colonias de abejarucos es totalmente viable, como lo ha venido siendo durante siglos. De hecho, el abejaruco está controlando la entrada masiva de la avispa asiática en Extremadura, cosa que no se está valorando suficientemente. La conflictividad con el abejaruco es sólo un síntoma de un problema mayor y más complejo que está afectando al sector.

 

Por eso las ayudas al sector no pueden ser lo mismo de siempre y deben adaptarse y reorientarse para que adopte sencillas medidas de protección y gestión muy diferentes a las que suponen el abatimiento de las aves.

 

Para ello no sólo es necesario el apoyo de la administración regional a las explotaciones (no sólo profesionales) con ayudas económicas.  Sino que haga frente también a otras amenazas a las que el sector de la apicultura se enfrenta, como es la proliferación del uso de pesticidas, insecticidas y herbicidas en las labores agrícolas (fomentando las prácticas ecológicas y excluyendo las convencionales en la Pac) y que, actualmente, es la mayor causa de mortandad de las abejas.

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