Datos preocupantes sobre las aves de los humedales extremeños
14 de Abril de 2026
Fochas comunes avistadas durante el censo de aves acuáticas invernantes 2026 en Extremadura / Adolfo García
Durante el mes de enero de 2026, SEO/BirdLife ha coordinado el estudio de las aves acuáticas invernantes que acogen los humedales de Extremadura mediante un censo internacional promovido por la organización Wetlands International. Este censo, que se desarrolla anualmente desde 1967 en humedales de más de 100 países, se viene realizando con regularidad en esta región desde 2021.
En esta edición, más de 66 participantes, incluyendo personal de la Universidad de Extremadura y asociaciones como la Asociación para la Defensa de la Naturaleza y los Recursos de Extremadura (ADENEX), han colaborado para muestrear hasta 414 humedales de relevancia en la comunidad. El método de censo consiste en el recuento por especies de todos los ejemplares vistos en cada humedal, con ayuda de material óptico y desde tantos puntos de observación como se requieran.
Así, en 2026 se ha obtenido la riqueza de especies consideradas en el censo más alta de la serie histórica realizada en Extremadura, con 77 especies de aves acuáticas observadas. El valor total de los individuos detectados ha sido de 122.295 ejemplares, una cifra superior en 1.810 aves con respecto a 2025 pero significativamente menor a los datos obtenidos en 2024, con 153.156 aves avistadas. Estas fluctuaciones interanuales evidencian la importancia del correcto seguimiento en el tiempo de estas poblaciones invernantes para establecer tendencias confiables a nivel de especie.
Menos aves invernantes
Los cambios en las áreas de cría y en otras zonas de invernada, así como la meteorología, condicionan la invernada de las aves en España. Así, inviernos suaves en latitudes norteñas con más disponibilidad de alimento, reducen la llegada de individuos al sur de Europa, y esto supone que, en el actual escenario de cambio climático, se estén alterando las rutas migratorias y las áreas tradicionales de invernada.
Este acortamiento de la migración e invernada, junto con otros factores como el aumento de las superficies de arrozal y posterior disminución a lo largo de esta última década en Extremadura, hace que especies como el ánsar común, que selecciona grandes embalses y especialmente, los mencionados cultivos de inundación, no se haya avistado apenas en este censo. Su evolución de 23.175 aves en 2013 a mínimos en este 2026, con solo 1.171 individuos avistados, concuerda con los últimos análisis hechos a nivel nacional. Estos evidencian que la población presenta un declive fuerte y estadísticamente significativo, en torno al –11,4 % anual. Esto apunta a un deterioro del estado poblacional de la especie.
Siguiendo esta comparativa con 2012-2014, se han observado 65.000 aves totales menos respecto a estos años. Esto destaca que más de 50.000 patos ya no se contabilizan en los humedales extremeños, con pérdidas de más del 50% de la invernada de especies como la cerceta común o el ánade friso.
Además, este declive progresivo y desaparición en varias localidades importantes también se extrapola a otras especies como la focha común, pasando de avistarse 5.467 ejemplares entre 2012-2014 a tan solo 3.186 en 2026.
Humedales que piden ayuda
A pesar del aumento de especies como el morito común o la espátula común, que antes solo estaban presentes en época estival y ahora se detectan también en invernada (alcanzando los 2.339 y 210 ejemplares respectivamente), el aumento de individuos más exponencial se corresponde con una especie exótica invasora, el ganso del Nilo, que ya ocupa 129 de los humedales muestreados.
Entre los humedales en los que esta especie invasora está presente en Extremadura, se encuentran el Complejo Lagunar de la Albura y el Embalse de Orellana, designados como Humedales de Importancia Internacional protegidos bajo la Convención de Ramsar. Ambos humedales, según un estudio reciente del proyecto LIBERA, se han categorizado con niveles de contaminación de sus aguas muy altos (por encima de los 5000 ng/L) y altos (por encima de los 1000 ng/L) respectivamente.
Las especies acuáticas tienen una elevada concentración espacial en determinados entornos, por lo que estas alteraciones, así como otras derivadas de cambios hidrológicos, agrícolas o climáticos, incrementan su vulnerabilidad.
Por ello, desde SEO/BirdLife reclaman:
Realizar el Inventario de Humedales de Extremadura, siendo aún una de las pocas comunidades que no lo ha llevado a cabo.
Aprobar y actualizar los planes de gestión de los humedales de la Red Natura 2000, incluyendo los humedales RAMSAR, cada vez más deteriorados.
Revisar y cumplir con los caudales ecológicos asignados en los Planes de Cuenca.
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