20 Julio 2026
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Cultura

El despertar de Tarteso en Ribera del Fresno: desvelan los misterios de la primera civilización de occidente

Cultura

19 de Julio de 2026

El despertar de Tarteso en Ribera del Fresno: desvelan los misterios de la primera civilización de occidente

 

Hubo un tiempo en que, en las orillas extremas del mundo conocido, allí donde los griegos situaban el abismo del Tártaro y el océano infinito, floreció una civilización opulenta. Un reino de plata, reyes longevos y santuarios monumentales que, tras desaparecer, se convirtió en una persistente sombra mítica: Tartessos. El pasado viernes, esa sombra cobró una fisonomía asombrosamente humana, cercana y tangible en el Auditorio Municipal «Isidro Campillejo Fuentes» de Ribera del Fresno.

 

La Asociación Cultural Baeturia Ribera fue la encargada de congregar a toda la comarca para la presentación del libro Tarteso (Planeta), escrito a cuatro manos por los doctores Sebastián Celestino Pérez y Esther Rodríguez González, investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y codirectores del celebérrimo yacimiento de Casas del Turuñuelo (Guareña, Badajoz). Un hito que había despertado una enorme expectación en los días previos, tal y como recogía este medio.

 

El puente entre la academia y el gran público

 

El acto fue inaugurado por Teresa Fernández García, licenciada en Geografía e Historia y vicepresidenta de Baeturia Ribera, quien destacó el ingente currículum de los autores —ambos galardonados con la Medalla de Extremadura y el Premio Nacional de Arqueología de la Fundación Palarq—, pero ensalzó, por encima de todo, su «capacidad de comunicarse a través de otros medios y de una manera divulgativa más sencilla, combinando la vertiente academicista con la social».

 

La traducción del frío dato científico a una narrativa capaz de emocionar fue el gran reto de la obra. Según confesó el propio Sebastián Celestino, el encargo editorial supuso un dulce «sufrimiento»:

«En nuestro círculo de investigación empleamos una terminología con la que estamos cómodos, pero cuando te pones delante de un papel en el que tienes que hacer entender a la gente lo que quieres transmitir, vienen los problemas. Tuvimos supervisiones externas de personas que nos decían "esto no lo entiendo"».

 

El resultado de ese esfuerzo es un volumen que combina el rigor histórico con la amenidad de un cuaderno de viajes. Los autores aprovechan sus estancias de investigación y visitas a museos en el extranjero para tejer una trama donde se abordan los misterios de la vida, la muerte y la religión en el suroeste peninsular hace entre 2.500 y 3.000 años.

 

       Mapeado de la Expansión Tartésica (S. VIII - V a.C.)
       
       [VALLE DEL GUADIANA] <--- (Extensión Tardía: El Turuñuelo)
               ^
               |
        [HUELVA - SEVILLA - CÁDIZ] (Núcleo Originario)

 

Un viaje capitulado por la memoria de la tierra

 

Esther Rodríguez guio a los asistentes por las entrañas del libro a través de las sugerentes ilustraciones de Berta Román, las cuales abren cada capítulo y dotan de rostro a los grandes hitos de la arqueología peninsular:

 

  • Los guardianes de Tarteso: El capítulo inicial rinde homenaje a las estelas de guerrero (o de diadema), de las cuales Extremadura posee la mayor colección de la península (270 ejemplares). Un recorrido que arranca con el recuerdo de un joven Sebastián Celestino catalogando estas enigmáticas piezas en los corrales cacereños.

  • Las fuentes clásicas y los tesoros: Desde los textos de Heródoto y la legendaria figura del rey Argantonio hasta los fascinantes hallazgos del Carámbolo y el extremeño tesoro de Aliseda. Los autores rememoraron con ironía cómo en 1920 el arqueólogo José Ramón Mélida introdujo las incalculables piezas de oro de Aliseda en el Museo Arqueológico Nacional «envueltas en papel de periódico», un asombroso contraste con las actuales y rigurosas medidas de seguridad que hoy dificultan su regreso temporal a tierras extremeñas.

  • De Harlem a Doñana y el Crucero del 33: Un repaso por los pioneros de la arqueología, como el mecenas Archer Milton Huntington —fundador de la Hispanic Society en Nueva York— y Jorge Bonsor, hasta llegar al mítico crucero universitario por el Mediterráneo de 1933, donde figuras de la talla de Juan Maluquer de Motes (descubridor de Cancho Roano), Ortega y Gasset o García y Bellido sentaron las bases metodológicas de la disciplina en España.

  • La guerra contra el mar y la religión: A través de las tesis del investigador Manuel Álvarez Martí Aguilar, se expuso la audaz hipótesis de que el depósito de armas de la ría de Huelva represente una «lucha ritual del hombre contra el mar» tras una catástrofe natural o tsunami que obligó a las poblaciones costeras a desplazarse hacia el interior, colonizando el Valle del Guadiana.

 

El Turuñuelo: La revolución inacabada y el enigma de "Desiderio"

 

Como no podía ser de otra manera, Casas del Turuñuelo acaparó los compases finales de la presentación. Este yacimiento está revolucionando la arqueología mediterránea gracias a su magnífico estado de conservación. Celestino detalló la cascada de descubrimientos que han sacudido a la comunidad científica internacional en los últimos diez años: desde la colosal escalinata de mortero de cal —que anticipa en tres siglos el uso de esta técnica atribuida tradicionalmente a los romanos— hasta el gran sacrificio de animales (hecatombe) y los rostros esculpidos del siglo V a.C. hallados en 2023, que por primera vez pusieron facciones humanas al arte tartésico.

«El equipo le cogió un cariño muy especial a las caras. Por las mañanas, en el almacén de Guareña, antes de enviarlas al laboratorio de restauración, los investigadores entraban a darles los buenos días y más de uno les daba un beso», rememoró con visible emoción Celestino.

 

El yacimiento sigue latiendo con fuerza. Tras el hallazgo de una tablilla con un abecedario paleohispánico y los recientes restos de un carro, el equipo acaba de enviar un diente de «Desiderio» (el célebre individuo inhumado en el edificio) a la Universidad de Harvard. Tras varios intentos fallidos en laboratorios de Bruselas y Corea, la ciencia norteamericana intentará desentrañar su código genético para dilucidar, al fin, si su origen era local o procedía de otras latitudes del Mediterráneo.

 

Asimismo, Celestino adelantó que las obras de la gran cúpula de protección para el yacimiento ya han sido adjudicadas, con un plazo de ejecución de aproximadamente un año. Esta cubierta evitará que las inclemencias climáticas deterioren una arquitectura alzada fundamentalmente sobre tierra.

 

Una arqueología que arraiga en la comunidad

 

La velada concluyó con un emotivo alegato en favor de la socialización del patrimonio. Celestino instó a los investigadores locales a redactar un libro de divulgación sobre la rica arqueología de Ribera del Fresno: «La única forma de proteger un yacimiento es que la gente del pueblo lo sienta como algo propio, como ha ocurrido en Cancho Roano, que lleva 25 años abierto sin sufrir jamás un acto vandálico».

 

Este espíritu de pertenencia y didáctica patrimonial es, precisamente, el motor de la Asociación Cultural Baeturia Ribera, cuya labor no se limita a las conferencias de primer nivel. Paralelamente a esta presentación de adultos, la asociación organizó un multitudinario taller de arqueología infantil en el campamento de verano de la localidad, despertando la curiosidad histórica de 165 niños, tal y como detalló la cobertura de este medio.

 

Como broche final, el alcalde de la localidad, Miguel Ángel Araya, obsequió a los ponentes con aceite de oliva virgen de la localidad y una reproducción del escudo municipal —adornado con los dos patos del Arroyo Valdemedel—, agradeciendo a Baeturia y a la concejala de Patrimonio, Teresa Rodríguez, su incansable labor de concienciación histórica. «Queremos apoyar y saber de dónde venimos; tenéis aquí vuestro pueblo para lo que necesitéis», concluyó el regidor ante un auditorio que despidió con una calurosa ovación a los descifradores del enigma tartésico. 
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