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Cultura

Extremadura y sus tres lenguas

Cultura

20 de Agosto de 2019

Extremadura, una comunidad diversa y plurilingüe

Bajo la presión de aquellos que optan por un país monolingüe sobrevive en Extremadura la diversidad. Son tres las lenguas que permanecen a través del tiempo, sobreviviendo, pese a no estar oficializadas, como seña de identidad de varias zonas extremeñas.

De ello se habla en Cataluña y varias comunidades españolas tras el II Día de las Lenguas de Extremadura celebrado este fin de semana. Un evento que busca potenciar lo que pertenece, por derecho, a todos los extremeños. Cultura, historia y tradición es lo que le dan vida a estas lenguas desconocidas por el resto del mundo.

Si hasta nuestros días llegan tales raíces es por la transmisión oral de ellas y no por el apoyo político que puedan recibir. El ‘extremeñu’, ‘a fala’ y el 'portugués rayano' son lenguas reconocidas y reivindicadas por los extremeños que estuvieron presentes el pasado sábado, 17 de agosto, en la localidad cacereña de Serradilla, donde buscaron potenciar, educar y reconocer este ‘cachito’ de historia.

La situación es la siguiente: A fala está reconocida como bien de interés cultural por la Junta, aunque esta lengua no es potenciada; el portugués rayano por su parte no cuenta con reconocimiento alguno, aunque en Extremadura hay un gran número de extremeños que lo hablan; y el ‘extremeñu’ es una lengua en peligro de extinción según los datos de la UNESCO.

LAS TRES LENGUAS

El caso es que efectivamente en Extremadura se hablan tres lenguas aparte del castellano, que es la hablada por toda la población. Las tres son variantes de idiomas vecinos, según los indicios actuales, seguramente debido al movimiento de población de unos lugares del país a otros.

Estas lenguas tienen cierto contenido portugués, gallego y asturiano. Además, existe el castúo, que es el nombre que recibía la variante del castellano hablado en Extremadura.

El rayano, o portugués oliventino, se habla en Olivenza y Táliga, ambas pertenecientes a la provincia pacense. Se trata de un territorio disputado históricamente entre los dos países, España y Portugal. Los que la hablan en su mayoría tienen más de 65 años.

Aunque Asturias está en el norte de España también dejó su huella en Extremadura, y es que el asturleonés se expandió históricamente hasta el norte de la comunidad, donde todavía quedan vestigios de lo que fue una variante de esta lengua conocida como ‘extremeñu’.

Y Galicia llega a terrenos extremeños como sus hermanos los asturianos. En el caso de 'A fala' se habla de una variante del gallego que ha pervivido en varias zonas de la provincia cacereña, concretamente en San Martín de Trevejo, Eljas y Valverde del Fresno, la Junta lo reconoce como bien de interés cultural lo que podría ayudar a recuperar la lengua y en un futuro oficializarla.

Lo cierto es que el origen de todas ellas y sus diferentes realidades esconden multitud de incógnitas aún sin resolver, no existen datos fiables de los hablantes, aunque sí se sabe que son habladas en su mayoría por las personas mayores, las cuales transmiten su conocimiento a las generaciones venideras a través de la comunicación oral.

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