El Gobierno plantea reformar las oposiciones docentes con nuevos temarios, pruebas y baremo de méritos
16 de Agosto de 2026
El Gobierno prepara un cambio profundo en el sistema de oposiciones docentes y ya ha dado el primer paso con la presentación de un documento inicial a los sindicatos. El texto, elaborado por el Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes, plantea modificar aspectos esenciales del proceso selectivo, entre ellos los temarios, las pruebas de acceso, el baremo de méritos y el periodo de prácticas que deberán superar quienes aspiren a convertirse en funcionarios de carrera.
La propuesta se ha abordado en el marco de los primeros trabajos de los expertos encargados de preparar el futuro Estatuto Docente, con especial atención al sistema de acceso a los diferentes cuerpos de enseñanza. El documento todavía no es oficial y se encuentra en fase de borrador, por lo que deberá ser negociado con las comunidades autónomas y las organizaciones sindicales antes de que pueda convertirse en una norma. El objetivo del Ministerio es adaptar la selección de nuevos profesores y maestros a las necesidades actuales del sistema educativo, con especial atención a las competencias digitales y las nuevas estrategias pedagógicas.
El modelo vigente está basado en un reglamento aprobado en 2007 y, en determinadas especialidades, los aspirantes continúan preparando temarios elaborados hace más de 30 años, según fuentes nacionales. La eventual reforma afectaría a los profesionales que opten a plazas de Educación Secundaria, Formación Profesional, Escuelas Oficiales de Idiomas (EOI), Música y Artes Escénicas y Artes Plásticas y Diseño. La intención es actualizar los contenidos científicos, técnicos y culturales de cada especialidad y reforzar al mismo tiempo la preparación didáctica y las competencias profesionales necesarias para ejercer la docencia.
Más peso a la capacidad para enseñar
Uno de los principales objetivos de la propuesta es que exista una mayor conexión entre lo que los aspirantes estudian para preparar la oposición y la realidad que posteriormente encontrarán en las aulas. Para ello, los nuevos contenidos incluirían cuestiones relacionadas con el funcionamiento del sistema educativo, los currículos competenciales, la programación, las metodologías didácticas, la evaluación, la acción tutorial, la inclusión y la innovación educativa.
Los cambios también afectarían a las pruebas del proceso selectivo. En el primer examen, de carácter teórico, se plantean modificaciones tanto en los sistemas de corrección como en la forma de abordar los supuestos prácticos propios de cada especialidad. El borrador contempla incluso la posibilidad de modificar el número de temas que se sortean entre los aspirantes, mientras que también se prevén cambios en la segunda prueba.
Precisamente esta segunda fase podría concentrar una de las transformaciones más relevantes, ya que está destinada a valorar la capacidad pedagógica de los candidatos. Actualmente, los opositores deben realizar una exposición ante el tribunal en la que presentan una programación didáctica y posteriormente defienden una de las unidades que la integran. La propuesta busca que esta parte permita comprobar de una manera más directa que el aspirante está realmente preparado para dar clase y desenvolverse en un aula.
En esta prueba se pretende reforzar además aspectos como la atención a la diversidad, la adaptación del lenguaje a las necesidades del alumnado, el uso de herramientas digitales y la aplicación del modelo basado en competencias establecido por la LOMLOE. De esta forma, la evaluación no se centraría únicamente en los conocimientos de la especialidad, sino también en la capacidad del futuro docente para trasladarlos al aula mediante estrategias pedagógicas adecuadas.
Un nuevo baremo para valorar los méritos
La reforma planteada también afectaría a la fase de concurso, en la que actualmente se valoran elementos como la experiencia docente, la formación académica y otros méritos. El Ministerio propone establecer un nuevo baremo que otorgue mayor reconocimiento a la formación relacionada con las competencias docentes, la investigación, la innovación educativa y la experiencia vinculada al modelo competencial.
Otro de los elementos que se pretende revisar es el periodo de prácticas posterior a la superación de la oposición. Los aspirantes que obtengan una plaza deberán realizar una etapa de docencia con un tutor en un centro público antes de ser nombrados definitivamente funcionarios de carrera. La intención es reforzar este periodo para garantizar que quienes acceden a la función pública docente cuentan no solo con los conocimientos necesarios, sino también con las capacidades profesionales para ejercer en el aula.
Si finalmente la propuesta sale adelante, será necesario reformar el Reglamento de ingreso de 2007 y actualizar los temarios de los distintos cuerpos docentes. No obstante, el proceso se encuentra todavía en una fase inicial: el documento presentado por el Ministerio es un borrador que deberá someterse a negociación con los sindicatos y las comunidades autónomas antes de que pueda aprobarse una reforma definitiva.
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