Claves para evitar intoxicaciones: el verano dispara el riesgo de plagas en bares y restaurantes
La llegada del verano, con sus altas temperaturas y elevados niveles de humedad, favorece la proliferación de plagas urbanas que suponen un grave riesgo para la salud pública, especialmente en la industria alimentaria. Ante esta situación, la Asociación Nacional de Empresas de Sanidad Ambiental (ANECPLA) ha hecho un llamamiento al sector hostelero y a las fábricas de alimentación para reforzar las medidas de prevención y control, con el fin de evitar brotes de intoxicaciones como la salmonelosis o la listeriosis.
“En esta época del año, el riesgo de aparición de plagas como cucarachas se dispara, y con ello, las posibilidades de contaminación de alimentos y superficies en entornos de manipulación alimentaria”, explica Jorge Galván, director general de ANECPLA. “No hablamos solo de una cuestión estética o de imagen, sino de un problema serio de Salud Pública que puede tener graves repercusiones para las personas y también consecuencias económicas muy serias para los negocios hosteleros”, añade.
Las cucarachas son uno de los vectores de transmisión de enfermedades más peligrosos. Estos insectos son capaces de contaminar alimentos y utensilios con microorganismos patógenos presentes en su cuerpo, patas y excrementos. Entre las dolencias que pueden transmitir se encuentran salmonelosis, listeriosis, disentería, gastroenteritis e incluso alergias y asma, a través de las partículas que desprenden.
En los últimos años, diferentes brotes de enfermedades transmitidas por alimentos han derivado en importantes crisis sanitarias, que en algunos casos han requerido hospitalización e incluso han provocado fallecimientos. Además, ANECPLA advierte de que el impacto económico para el sector hostelero y alimentario puede ser devastador, incluyendo cierres temporales, sanciones, pérdida de reputación y caída del volumen de negocio.
“Una sola inspección sanitaria que detecte la presencia de plagas puede derivar en el cierre inmediato del establecimiento, con el consiguiente perjuicio económico y daño a la imagen de la empresa. La prevención y la colaboración con empresas profesionales de control de plagas son inversiones, no gastos”, subraya Galván.
Para minimizar riesgos, ANECPLA recomienda extremar la vigilancia a través de controles rutinarios, auditorías higiénico-sanitarias y el trabajo con empresas especializadas en sanidad ambiental. Entre las medidas de prevención más eficaces destacan el sellado de rendijas y desagües, la limpieza exhaustiva, el almacenamiento seguro de alimentos, la eliminación rápida de residuos orgánicos, el mantenimiento periódico de instalaciones y la correcta gestión de plagas también en proveedores.
“Solo mediante una correcta prevención y una actuación profesional, rápida y eficaz podremos minimizar los riesgos sanitarios y económicos que supone la presencia de plagas en entornos relacionados con la alimentación”, concluye el director general de ANECPLA.