De “droga blanda” a factor de riesgo en salud mental: el cannabis y su vínculo con la esquizofrenia
El aumento del consumo de cannabis en España ha reabierto el debate científico sobre su posible relación con trastornos mentales graves como la esquizofrenia.
Aunque los expertos insisten en que la droga no provoca por sí sola la enfermedad, cada vez existen más investigaciones que apuntan a que puede actuar como desencadenante en personas vulnerables, especialmente jóvenes.
Actualmente, entre 400.000 y 500.000 personas conviven con esquizofrenia en España, mientras el cannabis continúa siendo la sustancia ilegal más consumida del país. Según la encuesta EDADES 2024, el porcentaje de población que reconoce haber probado cannabis alguna vez en la vida ha pasado del 27% al 43% desde 2011.
El principal motivo de preocupación entre los especialistas no es únicamente el aumento del consumo, sino la edad de inicio. La media para probar cannabis ronda los 18 años, una etapa en la que el cerebro aún se encuentra en desarrollo, además de coincidir con la edad en la que suelen iniciarse episodios esquizofrénicos.
Desde Esvidas, red especializada en tratamiento de adicciones, advierten de que persiste la percepción de que el cannabis es una sustancia “blanda” o poco peligrosa. Sin embargo, el médico especializado en adicciones Antonio Peña recuerda que “su uso continuado puede tener efectos relevantes en el organismo, especialmente en personas vulnerables”.
Por otro lado, los expertos explican que el THC, principal componente psicoactivo del cannabis, puede alterar funciones cerebrales relacionadas con la memoria, la atención o la percepción. Entre los efectos más frecuentes se encuentran la distorsión sensorial, cambios bruscos de humor, problemas de coordinación o incluso episodios de alucinaciones.
Concretamente, varios de esos síntomas coinciden con manifestaciones habituales de trastornos como la esquizofrenia, lo que ha llevado a la comunidad científica a profundizar en esta relación durante los últimos años.
Según comentan los especialistas, el riesgo aumenta cuando confluyen varios factores: predisposición genética, inicio temprano en el consumo y uso frecuente de THC. También influyen antecedentes familiares, experiencias traumáticas, aislamiento social o situaciones prolongadas de estrés.
La evidencia científica señala que el consumo habitual de cannabis puede duplicar el riesgo de desarrollar esquizofrenia en personas predispuestas. Aun así, continúa el debate científico; los expertos coinciden en la necesidad de reforzar la información y la prevención entre la población joven para reducir riesgos asociados al consumo temprano y frecuente de cannabis.