5 Marzo 2026
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Vivir con 17 identidades: Sergi rompe el mito de la "personalidad múltiple"

Vivir con 17 identidades: Sergi rompe el mito de la "personalidad múltiple"

 

Este jueves, 5 de marzo, se celebra el Día Internacional de Concienciación sobre el Trastorno de Identidad Disociativo (TID), un trastorno mental complejo caracterizado por la presencia de dos o más estados de identidad distintos. Este afecta al 1,2 % de la población y para muchos es completamente desconocido.

 

Sergi March, divulgador en salud mental y especializado en TID, trastorno que padece, explica en una entrevista concedida a 7Días que "el TID se desarrolla entre los 4 y los 16 años como respuesta a traumas graves y prolongados". Concretamente, indica que "se desarrolla porque el niño o el adolescente sufre abuso sexual, maltrato continuado o violencia intrafamiliar". Es en casos como estos cuando "se crea otra identidad para poder sobrevivir a lo que estaba viviendo", señala Sergi. 

 

En su caso, el diagnóstico recoge 14 identidades adultas y tres infantiles. En este sentido, hace hincapié en lo equivocada que está gran parte de la población sobre esta afección, comúnmente llamada 'personalidad múltiple'. "Está mal explicado porque realmente no cambia tanto la personalidad como la identidad", señala, y destaca el papel del cine o la literatura en este ámbito. “El cine lo que hace es que solamente crea identidades que son asesinas o violadoras y la realidad no es así. La realidad es que son personas que han sufrido un trauma complejo en la infancia", a lo que añade que, lejos de perfiles violentos, "las identidades suelen ser más bien bastante introspectivas, con mucho miedo". Es por ello que decidió darle visibilidad "desde la experiencia y sin exageraciones".

 

 


 

 

No fue hasta los 40 años cuando se lo diagnosticaron, hecho que le lleva a defender la importancia de una detección precoz. "No es lo mismo que te diagnostiquen con 20 o 21 años que con 40", afirma, pues este retraso "implica más identidades y más complicaciones derivadas de la amnesia disociativa". En este sentido, revela que "lo que vive una identidad no lo recuerda el resto. Cuando nace la última identidad, que en este caso soy yo, no tengo memoria de nada de lo que he vivido de los 40 años para atrás".

 

Las disociaciones forman parte de su día a día, pero no le impiden llevar una vida dentro de la normalidad. "Tengo tres o cuatro a la semana y duran entre una y cuatro horas", explica. Durante ese tiempo toma el control otra identidad y él no recordará lo ocurrido después. "Si pasa algo que no me espero, puedo disociar y cambiar de identidad. Lo que ocurra en ese periodo luego no lo voy a recordar".

 

No obstante, admite que brinda ciertas dificultades. "Tener un trabajo normal con un horario fijo es muy complicado porque la identidad que entra a lo mejor no sabe realizar ese trabajo". En cuanto a lo cotidiano, destaca conversaciones que no puede seguir o recuerdos compartidos que para él no existen. "Mi hija tiene 11 años y ya no entiende lo que tengo. Cuando me dice 'vamos al sitio de siempre', el 'siempre' para mí es complicado".

 

Por otro lado, cuenta que el camino hasta el diagnóstico correcto fue largo, recibiendo antes otros como amnesia por estrés o trastorno límite de la personalidad. "Conozco mucha gente que antes ha pasado por diagnósticos de bipolaridad o de esquizofrenia. Sobre todo se confunde con esquizofrenia porque nosotros decimos que escuchamos voces". En este sentido, aclara que esas voces son intentos de comunicación entre identidades. "Es complicado, porque no recuerdas qué pasa cuando disocias. Si no lo tienes bien diagnosticado, tú solo eres capaz de decir que escuchas voces".

 

Respecto a la incidencia del TID, expone que "se sabe que lo tiene el 1,2 % de la población, un porcentaje que no es bajo", subraya, aunque cree que en España está infradiagnosticado y que faltan especialistas, especialmente en algunas comunidades autónomas. En lo referente al tratamiento, "esto sobre todo es terapia", explica Sergi. "No hay medicación propia. Yo tomo paroxetina para estar tranquilo y diazepam para dormir", apunta, añadiendo que "por las noches tienes flashbacks que te hacen revivir el trauma. Suelen ser especialmente difíciles".

 

Pero si hay un aspecto que recalca, es el papel del entorno. "Cuando te dan el diagnóstico, piensas que todo el mundo va a comprender, pero no ocurre así. Hay gente que lo invalida o lo niega, y eso es retraumatizante". Por ello, a la pregunta de qué consejo daría, distingue entre la persona diagnosticada y quienes la rodean. "A la persona le diría que busque información veraz y un psicólogo especialista. Y al entorno, que valide, que escuche, que aprenda. Sentirse solo es muy complicado".

 

En esta línea, destaca la labor de su pareja. "Yo tengo la suerte de tener a mi pareja, Xandra, que viene a la terapia conmigo, que ya ha hecho mucho esfuerzo por entenderlo todo y que ya conoce a todas mis identidades mejor que yo", expresa. "Ahí he tenido suerte"

 

A modo de conclusión, Sergi lanza un mensaje claro: "Si no has estudiado psicología o psiquiatría, no lo pongas en duda. Acompaña a la persona y hazlo más fácil. El TID empieza para protegerte, pero, si no se diagnostica temprano, te devora". De esta manera, con su labor divulgativa, intenta que este trastorno deje de ser tan desconocido y que quienes lo padecen no tengan que enfrentarse, además del trauma, al peso del estigma".