El rincón turístico de Extremadura que atrae visitantes lejos de las capitales
El turismo en Extremadura está batiendo récords tanto de número de visitantes, como de pernoctaciones y de empleados, confirmando que la región se está haciendo un hueco dentro del grupo de destinos vacacionales de interior en España.
La región cuenta con una variada oferta turística dispuesta a ofrecer la enorme variedad de actividades turísticas que se realizan en el territorio para sorprender a los que deciden visitarla y darle una oportunidad.
Dentro de Extremadura, hay un rincón en el noreste de la provincia de Cáceres que cada año se cuela entre los lugares más visitados: el Valle del Jerte. Esta comarca es cada vez más reconocida en el territorio nacional, y además recibe cada año un número mayor de turistas extranjeros.
Los turistas nacionales, como indican los datos de turismo de la zona, proceden de todas las comunidades autónomas del país, aunque sobresalen los viajeros de la provincia de Badajoz y de Andalucía.
Según Esperanza Izquierdo, técnica de la Oficina Comarcal de Turismo del Valle del Jerte, la ocupación de los establecimientos hoteleros se sitúa “en el 95 % durante los fines de semana y en el 75 % aproximadamente entre semana”. Unas previsiones que van a mantenerse durante el próximo mes de agosto.
Una aceptación que se cimenta en el conjunto de recursos y actividades que ofrece el Valle del Jerte. En esta época, el recurso estrella son las piscinas naturales, las que hay a lo largo del río Jerte y sobre todo Los Pilones, un conjunto de trece piscinas naturales de agua fría ubicado en la Reserva Natural de la Garganta de los Infiernos.
Pero más allá de este tipo de turismo acuático, esta comarca propone conocer los diferentes pueblos del Valle del Jerte, sus fiestas patronales y realizar alguna actividad en la naturaleza, como las rutas senderistas.
Además, el Jerte cuenta con una amplia red de miradores desde los que se puede observar la comarca desde una perspectiva diferente y privilegiada. Algunos ejemplos son el mirador del Puerto Honduras y el de la ermita de San Felipe en Cabezuela del Valle o el del Reboldo en Jerte o el de la Memoria en El Torno.