Hablar del suicidio también es prevenir: el papel de los medios y las redes sociales
Hablar de suicidio sigue siendo incómodo. Durante años, el silencio, el estigma y la creencia de que mencionar esta realidad podía empeorarla han contribuido a ocultar un problema que afecta a miles de personas y familias. Sin embargo, existen evidencias que apuntan en otra dirección: hablar del suicidio de manera responsable puede formar parte de la prevención.
Los datos publicados con motivo del Día Mundial para la Prevención del Suicidio vuelven a poner esta cuestión sobre la mesa. En España se registraron 3.953 fallecimientos por suicidio en 2024, mientras que los datos provisionales correspondientes a 2025 contabilizan ya 3.808.
Ante estas cifras, la prevención no puede quedar exclusivamente en manos de los profesionales sanitarios. Los medios de comunicación y las redes sociales también tienen una responsabilidad, tanto a la hora de reducir el estigma como de evitar que las personas vulnerables queden expuestas a contenidos perjudiciales.
LAS REDES SOCIALES, UN NUEVO ESCENARIO
Si los medios tradicionales tienen una enorme capacidad para influir en la conversación pública, las redes sociales tienen todavía más alcance. En ellas no existe únicamente un emisor profesional de información: cualquier usuario puede publicar, compartir, comentar o convertir un contenido en viral. Además, los algoritmos pueden favorecer que determinados contenidos se repitan y lleguen a personas que ya muestran interés por ellos.
Eso no significa que las redes sociales puedan considerarse por sí solas una causa del suicidio. Se trata de un fenómeno multifactorial, en el que intervienen factores psicológicos, sociales, familiares, económicos, clínicos y situacionales.
Por ello, prevenir el suicidio en la actualidad no implica únicamente formar a periodistas. También exige prestar atención a los contenidos generados y compartidos por usuarios, influencers, creadores de contenido y las propias plataformas.
Las redes también pueden prevenir
Las redes sociales también pueden convertirse en herramientas de prevención. Pueden servir para desmontar mitos, reducir el estigma, divulgar señales de alarma, explicar cómo pedir ayuda y normalizar las conversaciones sobre salud mental. También pueden facilitar que una persona encuentre rápidamente un recurso de ayuda o que un familiar identifique que algo no va bien.
El reto, por tanto, no consiste en demonizar las redes sociales, sino en conseguir que sean espacios más seguros. Compartir una noticia sobre un suicidio sin contexto, reproducir imágenes sensibles o difundir detalles innecesarios puede contribuir a una cobertura perjudicial. En cambio, difundir información sobre prevención, recursos de ayuda y testimonios centrados en la recuperación puede ayudar a construir un entorno protector.
TELÉFONO DE AYUDA
El Ministerio de Sanidad promueve la Línea 024 de atención a la conducta suicida. Se trata de una línea telefónica de ayuda a las personas con pensamientos, ideaciones o riesgo de conducta suicida, y a sus familiares y allegados, básicamente a través de la contención emocional por medio de la escucha activa por los profesionales del 024, la recomendación de que contacten con los servicios sanitarios del SNS o la derivación al 112 en los casos en los que se aprecie una situación de emergencia. En caso de emergencia vital inminente, puede llamar directamente al teléfono de emergencias 112.
La línea 024 no pretende reemplazar ni ser alternativa a la consulta presencial con un profesional sanitario cuando sea necesaria. Eso sí, es un servicio de alcance nacional (accesible desde todo el territorio nacional), gratuito, confidencial y disponible las 24 horas del día, los 365 días del año.