9 Julio 2026
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La "pesadilla de la Central Nuclear Almaraz”: aclarando milagros

Justo Vialas Simón

9 de Julio de 2026

La "pesadilla de la Central Nuclear Almaraz”: aclarando milagros

 

Algunos extremeños nos sentimos profundamente consternados ante la avalancha mediática de todo tipo sobre la "prórroga-cierre" de la central nuclear de Almaraz. Nos duele el desprecio a nuestra propia dignidad humana y regional, con tanto "caciquismo demagógico actualizado" (que por desgracia refuerza los tópicos despectivos de la Extremadura "profunda-pasiva").

 

Cuando alguien denomina la instalación de la central nuclear de Almaraz, como “milagro” a fin de que no cierre jamás, se le olvida recordar que hay ciertas cuestiones que son exclusivas de ese edificio tan inocuo que vemos desde la autovía.

 

Entre ellas, es una industria que, para producir electricidad, minimiza los riesgos y sobrestima los beneficios y, desde luego, la corrupción endémica en este tipo de infraestructuras desde su construcción (1971-1981) hasta la resolución de los miles de incidentes ocurridos durante su funcionamiento (publicación “Amanecer sin Almaraz”), el último, por ejemplo, en el reactor I todavía sin resolver, y parado desde el 26 de mayo.

 

Pero, desde luego, a diferencia también de otras formas de producción eléctrica, la nuclear siempre ha planteado retos únicos referentes a la capacidad de afectar a la salud humana y el medio ambiente.

 

Empezando por grandes pioneros de la medicina contemporánea como Wilhelm Roentgen y sus rayos X, P. Nobel 1901, muerto de un cáncer colorrectal, y poco después Mde. Marie Curie con dos Nóbel en Química y Física... y muerta también por la gran exposición a las radiaciones ionizantes (entonces no se sabía el alto riesgo de la radiactividad a dosis altas y/o bajas-acumuladas) por grave anemia aplásica (¡¡Peor aún que muchos cánceres!!). Ella llevó su gran labor humanitaria de asistir en la 1.ª Guerra Mundial con una caravana-equipo de Rx a los soldados heridos-fracturas.

 

Repasemos además cuestiones radicales de fondo, los efectos de cómo la radiocontaminación llega al ser humano: 1/ por atmósferas o nubes radiactivas, más o menos percibidas, según los medios (en los municipios cercanos es Protección Civil la encargada de su detección mediante dosímetros especiales), 2/ por la cadena alimentaria: suelos, plantas, herbívoros o aguas-peces...y al ser nosotros el último eslabón, pues se recibe mayor dosis-concentración.

 

Los efectos en definitiva dependen, pues, de las dosis de radiación recibida, dosis dependientes, y los estocásticos o probabilísticos (que no precisan un umbral), y además de la variable radiosensibilidad del órgano-tejido expuesto (como antes exponíamos, de las células en más rápida división, sangre, embrión) … siempre existe un insidioso efecto acumulativo.

 

Acabemos al menos mencionando la ICRP (Comisión Internacional de Protección Radiológica), cómo a lo largo de sus años ha ido bajando los niveles mínimos de exposición "tolerables" y más aún en el campo de la radioterapia en medicina, etc.

 

Por otra parte, a modo de comparación, de la lenta e inexorable repercusión en la salud pública, por ejemplo en las ratas, cuya vida es mucho más corta, el cebo más eficaz son anticoagulantes tipo "Sintrom", que no es detectado al tardar tiempo en actuar, como sí lo notan con otros venenos nuevos más "apetitosos", pero en los partos se desangra la madre y muere la camada, bajando la población... En la especie humana suele ser todo bastante más lento, pero la esterilidad-infertilidad, abortos, malformaciones congénitas, cáncer. Se sabe ya desde muchos años y en diversos países como aumenta la proporción, según se acerca el radio de los habitantes a la central nuclear y a pesar de no "escapes o averías graves" visibles y frecuentes etc.

 

¿Por qué todo esto se esconde de la población? ¿No debería explicarse de manera rutinaria a través de los planes de emergencia exterior (PENCA)?

 

¿Pretenden prolongar el funcionamiento a sabiendas de que la población concernida ignora todo acerca de la prevención-evacuación? ¿Los alcaldes de la zona lo exigen igualmente? ¿Se harán responsables en su pretendida demanda de alargar el funcionamiento?

 

Al respecto, y al menos, hemos de mencionar uno de los estudios más laboriosos, de un rigor excepcional y una casuística impresionante: el programa CREAL, Centro de Investigación Epidemiológica Ambiental, constituido por un equipo internacional de científicos, cuya responsable-coordinación fue Elisabeth Cardis: ¡¡308.297 trabajadores de la industria nuclear en USA, UK. Francia... ¡¡y durante 27 años seguidos!!, y considerando además su edad, tiempo en el trabajo, nivel socioeconómico. Entre sus conclusiones: además de las leucemias, las muertes por cáncer aumentaban un 48% por cada gray-dosis en la exposición de radiactividad absorbida, etc.

 

No podemos callar-ocultar el gran parentesco, tan perverso, de una central nuclear con el armamento nuclear, es hija de una "bomba atómica", más mal que bien "domesticada". Añadir la tan frágil y peligrosa geopolítica mundial, el demencial-paranoico desvío de recursos al armamento y en detrimento de asistencia sanitaria pública tan deteriorada.

 

Recordando con especial cariño al insigne cardiólogo Pedro Zarco, que fue además presidente de la IPPNW, Asociación Internacional de Médicos contra y prevención de la guerra nuclear, Premio. Nobel de la Paz, cuyo Congreso último fue el pasado octubre en Nagasaki por el 80.º aniversario de su bomba atómica. El ICAN, Campaña Internacional para Abolir las Armas Nucleares, que vincula a múltiples ONGs contra armas nucleares y también Premio Nobel de la Paz.

 

En los saberes ancestrales de padres y abuelas se decía: "No hay más ciego o sordo que aquellos que no quieren ver o escuchar". ¿Acaso no podemos prescindir de tantos riesgos innecesarios y tan altos grados sumisión-ceguera-estupidez colectiva? ¿No ha sido ya demasiado tiempo? Porque el cierre de Almaraz y de todas las demás no significa el cierre final de los residuos para los cuales el reto de coste y el calendario no solo en España, en todo el mundo, es monumental siendo responsabilidad de las empresas que lo han generado y que no debe posponerse para que se ocupen de ello las generaciones futuras. Su pretensión es que lo financien otros. Es decir, el Estado español y los recibos de la luz.

 

¿Será esta cuestión última de los residuos la que también pretenden ocultar bajo un supuesto renacer nuclear en un mundo que ya ha apostado por la solar, la eólica y las baterías, una producción eléctrica descentralizada, comunitaria, de bajo coste y de construcción inmediata? O, más bien, entre tanto, ¿las empresas propietarias de las nucleares están monopolizando las macrorenovables según su modelo concentrado, y centralizado, con el permiso de los gobiernos respectivos?

 

Justo Vialas Simón. Energía Adenex. Médico jubilado. Neurólogo del Hospital Universitario de Badajoz. Natural de Bohonal de Ibor.