2 Julio 2026
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OPINIÓN | Cebos envenenados: ¿Tendrá que morir alguna persona para que la administración tome medidas?

FONDENEX

1 de Julio de 2026

OPINIÓN | Cebos envenenados: ¿Tendrá que morir alguna persona para que la administración tome medidas?

 

El Aldicarb es un carbamato, altamente tóxico, sintetizado en 1965 con gran capacidad de contaminación del subsuelo y, consecuentemente, de pozos y acuíferos, por lo que la intoxicación de las personas a través de productos vegetales, como ya ha sucedido con las sandías en California, donde se intoxicaron más de 2.000, es posible. 

 

​Además del Aldicarb se han detectado otros venenos: anticolinesterásicos (inhiben la acetilcolinesterasa; se pueden emplear como gas neurotóxico en las guerras químicas) y carbofuranos (son altamente tóxicos, no solo para las aves, sino también para los seres humanos; en Kenia se utilizan para matar… leones).

 

​En Extremadura, entre el inicio de los años 90 del siglo XX y hasta casi  2020, casi 30 años, han sido encontrados muertos casi 25.000 animales silvestres, incluidos los pertenecientes a especies protegidas escasas y valiosas. Entre 2000 y 2018 se investigaron más de 1.500 casos sospechosos de muertes por cebos envenenados, de los cuales se pudieron certificar como positivos casi 640, pero hubo más de 300 dudosos, con muestras deterioradas o no analizadas, por lo que 2/3 podrían deberse a distintos tóxicos.

 

​Entre las especies más afectadas, 75 milanos reales (una rapaz en peligro de extinción), 52 buitres negros (casi amenazado) y hasta seis ejemplares de águila imperial ibérica, una de las aves más amenazadas del planeta. Pero tampoco se libraron cigüeñas negras, linces o águilas reales y perdiceras. Y a la cabeza de todos, el buitre leonado, el carroñero por antonomasia.

 

​En cuanto a la distribución geográfica de cebos envenenados, hay cinco zonas que llaman la atención: Villuercas, sierra de San Pedro, La Siberia, término de Mérida (con casi 90.000 ha), donde más cebos se utilizan, y que tiene el parque natural de Cornalbo y el Guadiana Internacional. Es decir, los espacios más valiosos de Extremadura.

 

​Esta práctica ilegal puede dar al traste con los planes de recuperación de especies amenazadas y en peligro de extinción, por lo que la Administración Central (SEPRONA) y la Junta de Extremadura deben potenciar e incrementar sus medios humanos y materiales para detectar dichos cebos y los animales que mueren como consecuencia de ellos.

 

​En la Conferencia Sectorial de Medio Ambiente celebrada el 24 de julio de 2024, se aprobó la <>, preconizándose la formación especializada de Agentes del Medio Natural en este campo, así como la utilización de marcaje con emisores de determinadas especies y el uso de patrullas caninas.

 

​La normativa vigente en este campo, como otras, teóricamente está muy bien, pero en la práctica deja bastante que desear. La Orden de 27 de marzo de 2015 aprueba la estrategia extremeña contra el uso ilegal de cebos envenenados en el medio natural y la especialización de dos Agentes del Medio Natural por cada UTV y formación del resto, pero esto no se ha llevado a cabo todavía por la Junta de Extremadura.

 

​El único equipo cinológico de la Junta de Extremadura (perros adiestrados para detectar este tipo de sustancias) ubicado en Sierra de Fuentes sigue inoperativo, por lo que es muy difícil detectar la utilización de estos potentes venenos. 

 

​Todos los esfuerzos que se realizan para recuperar especies tan emblemáticas como el águila imperial ibérica, el buitre negro, el águila perdicera, el milano real o el alimoche, pueden ser baldíos si no se llevan a cabo labores intensas de inspección y detección de estas sustancias, que no solo tienen sanción por vía administrativa, sino también penal.

  

​Confiemos en que no haya que lamentar ninguna muerte de personas. Nadie podrá decir que no sabía el problema, pues para eso están los registros y los medios de comunicación. Y mirar para otro lado, podría ser un delito de omisión…