22 Marzo 2026
2 . 054 . 114 lectores

OPINIÓN: Una estatua, una bandera y un escudo aún por normalizar

OPINIÓN: Una estatua, una bandera y un escudoo aún por normalizar

 

El pasado jueves 19 se ha celebrado el V Día de Badajoz, teniendo por protagonistas, esta vez, no solo la bandera aprobada el 26 de octubre de 2023, sino también la conseguida estatua del monarca leonés Alfonso IX de León, que, según se mantiene, conquistó la ciudad ese día. Dos símbolos ya pertenecientes a la identidad de la ciudad y consolidados como tal. Pero, sin embargo, otro de sus símbolos, en igualdad de importancia con la bandera, como es el escudo de la ciudad, aún sigue dormido en la noche de los tiempos, pendiente de que se establezca en su diseño, composición y forma heráldica correcta. Así es, y aunque parezca increíble, no consta que en algún momento el escudo de Badajoz haya sido aprobado en pleno municipal y seguido los trámites preceptivos para declararlo oficial. Badajoz jamás aprobó oficialmente su escudo en base a los trámites legales y administrativos ante la autoridad competente, ya fuera esta en tiempos pasados dependiente de Madrid, con la preceptiva publicación en el Boletín Oficial del Estado de la decisión del Consejo de Ministros, o en la actualidad, ante la Junta de Extremadura y la preceptiva publicación en el Boletín Oficial de la Junta de Extremadura.

 

Sí han existido amagos de asumir una versión de un escudo, a veces con un león y una columna, y a veces con dos leones y dos columnas, pero eso, asumido, pero no oficial. Más de uno se preguntará ¿y entonces el “escudo” que está usando la ciudad no es acaso su escudo? Pues no. Lo que usa la ciudad es un logotipo, una identidad corporativa, pero jamás un escudo heráldico como debería tener a semejanza de cualquier entidad local, logotipo que fue obra del diseñador gráfico Javier Felipe en 1995, y aprobado por la Comisión de Gobierno del Ayuntamiento el 6 de febrero de 1995 como “Estudio de imagen corporativa del Excmo. Ayuntamiento de Badajoz”, y que costó a las arcas municipales, en aquella época, nada menos que 2.963.800 pesetas. Se diseñó una imagen corporativa y fue lo que se aprobó, y en ningún caso un escudo heráldico municipal.

 

Por otro lado, y a pesar de los indocumentados y carentes de conocimientos mínimos heráldicos, de aquellos que vienen manifestando que el escudo asumido (que no oficial, insisto) por la ciudad está consolidado desde hace siglos, solo demuestra que poco han investigado sobre el asunto. Si Alfonso IX conquista la ciudad en 1230, la declara ciudad realenga, dependiente exclusivamente de la corona (es decir, parte del reino de León), le otorga fuero para su gobierno, y un símbolo de identidad, que inicialmente se presentaba a modo de sello. Este contenía, tal y como lo describía Solano de Figueroa Altamirano en 1664: “Las Armas de la Ciudad están más sanas que las otras, y de un lado contienen un león coronado y no rapante y en el anverso una ciudad encastillada sobre ondas, que es significar que está sobre las corrientes del Guadiana y una torre grande que descuella sobre las otras.” Un solo león era el escudo: el león del reino de León, porque Badajoz era reino de León. Sin embargo, y aunque Solano describía en esta fecha cuales eran las “armas” de la ciudad, ya en 1645 Rodrigo Méndez Silva dirá que Badajoz tiene “por Armas, en escudo azul, dos leones subiendo a dos columnas inscriptas Non plus ultra, al timbre corona.” La polémica estaba servida, y la misma se mantuvo a lo largo de los siglos, y así Diego Suarez de Figueroa en 1727 dirá que "el escudo está compuesto por un león rojo en campo de plata trepando por una columna de jaspe con corona de oro y la leyenda plus ultra”, Antonio Moya, en 1756, que Badajoz tiene por armas “dos columnas, sostenidas de dos leones, y en ellas la letra del Plus Ultra”, Pascual Madoz, en 1848, que Badajoz “ostenta, en campo azul, 2 leones subiendo a dos columnas inscriptas: Non Plus Ultra, y corona por timbre”, Francisco Piferrer, en 1860, dirá, ya diferenciando entre el escudo de Badajoz y el de la provincia, que “las armas que encontramos designadas para la provincia de Badajoz son: Escudo de azur y una columna de plata fajada de una cinta en que se lee este lema: Plus Ultra, y un león de gules empinante a la columna. Y para la ciudad de Badajoz encontramos las mismas aumentadas con una columna y un león”, y Nicolás Díaz y Pérez, cronista de Badajoz, y del que Antonio del Solar y Taboada decía de él, en su obra el Blasón de Badajoz de 1919, que “su entusiasmo, su amor a las glorias de Extremadura hacía a Díaz y Pérez ser un tanto apasionado, y (…) sus ligerezas perjudicaron no poco su nombre como historiador”, defendía de forma acérrima que Badajoz tenía como “Escudo, campo azul, con dos columnas, sostenidas por dos leones coronados, y una orla envuelta a las columnas con el lema siguiente: Non Plus Ultra; esto es, no más allá, hasta aquí.“ Incluso llegó a recurrir al amparo de la Real Academia de la Historia para que conminara al Ayuntamiento de Badajoz a que usara la versión que él pretendía la correcta, con dos columnas y dos leones. Unos fueron bebiendo de los anteriores y el diseño equivocado del escudo de Badajoz se fue transmitiendo una y otra vez hasta hoy.

 

En todo este tiempo se han ignorado los informes de expertos, archiveros y de la Real Academia de la Historia, así como los requerimientos de la Administración. Solo hubo un intento, realmente serio, de establecer definitivamente el escudo de la ciudad de forma correcta y bien fundamentada, y basado en abundantes antecedentes, y fue el protagonizado por Federico Morales Lozano en 1991, cuando presenta en nombre de su grupo político, Centro Democrático y Social (CDS), una moción, para que se debatiera y modificara definitivamente. La moción fue aprobada por unanimidad y expediente remitido a la “Comisión de Acción Sociocultural” para que “profundice sobre el tema por si existe algo que no venga en lo expuesto en la moción, dándole carácter de acuerdo corporativo plenario”. Y ahí quedó todo, porque nunca más se supo del asunto. En esta propuesta de Federico Morales Lozano era la primera vez en toda la historia que se hacía una propuesta de escudo para la ciudad totalmente correcta y ajustada a las normas heráldicas. “Sobre campo azur, una columna de plata, fajada de una cinta en la que se lee el lema “Plus Ultra”. Junto a la columna y mirando hacia la izquierda un león rampante de oro y con corona ducal.” Y ¿por qué es correcta? Pues porque simplemente describe el escudo tal y como debería haber sido siempre, ajustado a las normas heráldicas de la composición de los blasones. Por de pronto, hace desaparecer la terraza verde, que no tiene sentido ni justificación heráldica, y solo era la herencia mal entendida de quienes dibujaban el escudo tan de forma realista que dibujaban hasta la hierba del suelo. En heráldica, esto no existe en su composición. Y, por otro lado, acaba con el incumplimiento de una de las normas principales de la Heráldica, cual es la llamada “contrariedad de los esmaltes” que dice que jamás se pinta color sobre color y esmalte sobre esmalte.

 

La Heráldica solo admite cinco colores (rojo, azul, verde, negro y morado o púrpura) y dos esmaltes (plata y oro). Cuando se diseña un escudo, es necesario y obligado siempre que, si las figuras se presentan en color, el campo o fondo del escudo debe ser sí o sí de plata o de oro, y viceversa, cuando las figuras se presentan en esmalte, el fondo o campo sí o si debe de ser de color. Como hemos visto, históricamente se ha mantenido hasta la actualidad el error de presentar como escudo de Badajoz un león de gules (rojo) en campo o fondo azul, es decir, color sobre color y, por tanto, erróneo y prohibido por la Heráldica, y hasta tal punto es incorrecto que cuando en un escudo aparece ese tipo de diseño contrariando los esmaltes, se puede decir, y se dice, que es ilícito. Ya hemos dicho que la terraza verde no tiene justificación y, por tanto, debe desaparecer, y si se desea mantener el campo en azul, el león debe cambiar su color por un esmalte, en este caso ciertamente oro, quedando salvada con ello la norma de la contrariedad y haciendo del posible escudo de la ciudad un escudo realmente representativo y heráldico.

 

Ahora que Badajoz ya tiene su bandera oficial, una estatua de Alfonso IX (sin olvidar la de Ib-Marwan), va siendo hora de ser valientes y acometer una modificación del que debe ser el escudo de la ciudad, diseñado y ajustado a las normas heráldicas, y así, cerrar el círculo de los símbolos representativos de la ciudad y evitar, de una vez, más confusión en la identidad representativa de la ciudad.