21 Abril 2026
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OPINIÓN: Esos chefs que hemos tenido en la Kitchen estatal (I)

 

 

Viendo estos días lo que está pasando con el tardío juicio de la Kitchen sobre las martingalas del PP para "allanar" su terreno capitalino y cómo la justicia, una vez más, se quita la venda con la presumible parcialidad que, cuando se trata de la derecha de este país, siempre acomete (lo de acometer es, paradójicamente, por la rapidez con que actúa, ya que la cosa viene, según parece, del año 2013, o sea, trece años después de ocurrir los hechos), me ha venido a la memoria que hace cinco años hice unos escritos que titulé "Kitchens and Chefs".

 

Ahora, los voy a reeditar. Dado que se ha iniciado el juicio y me parece oportuno que se sepa, una vez más, bastante sobre la "cocina" española y sobre los "cocineros" que hemos tenido a lo largo de la mal llamada democracia, puesto que, a mi modo de ver, reitero una vez más, es una vulgar Plutocracia encubierta que nos está arruchando ("desparruchando", decíamos de pequeño) a la mayoría.

 

Voy a tratar de que, en esta ocasión, sean más, pero un poquito más cortos los capítulos de mis escritos, sin dejar fuera algunas frases que incluí "copia y pega" de diversas opiniones y un largo artículo titulado "Dinero caído del cielo y otros milagros" de Yago Álvarez Barba publicado en un diario digital, porque lo importante es que se conozca a los chefs, a los "cocineros".

 

Entonces, 30 de marzo de 2021, servidor comenzaba así el primer capítulo, que ahora he dividido en dos para no fatigar en exceso con su lectura:

 

Mi objetivo en este escrito es que no aparezca la pandemia por ningún sitio; con motivo de que, de alguna manera, podamos abstraernos por unos minutos de lo terrible que es lo que está ocurriendo en el mundo -en parte- por la mala gestión de ciertos personajes que han abrazado sin rubor el funesto neoliberalismo que ha logrado hundir todo lo bueno de lo público para hacer de lo privado una especie de coto de caza que no tiene ya donde meter lo cazado, y que solo la "aporofobia del capital" (título de otro escrito mío) puede poner en riesgo sus inmensos capitales logrados con las inestimables ayudas de unos gobiernos corruptos y propensos al desfalco institucional a favor de unas minorías que cada día que pasa, relativamente, van dejando de serlo, pues los milmillonarios aumentan casi diariamente de forma increíble, a un ritmo vertiginoso (incluso en China, ¡quién nos lo iba a decir!), aunque no tan elevado al de la pobreza mundial, consecuentemente. Pero, eso sí, que no olvide nadie que los "chefs", los grandes "chefs", que voy a relacionar en estos capítulos, son en una gran medida los responsables de que, en caso de no haber abrazado la ignominia estatal, ahora tuviéramos más hospitales, más UCIS y muchos más sanitarios de todas las categorías; por lo menos, para acercarnos a la media de la UE más desarrollada, ya que, para eso estamos en ella, ¿no?

 

Antes de seguir, quiero pedir disculpas por la utilización del inglés (que a mí me importa un bledo), pero ocurre que si no lo hago me tacharán de antigualla en las redes sociales y pasarán de leer nada y mucho más de algún recalcar. Y, por supuesto, con el consiguiente mosqueo de la Junta de Andalucía y de la Junta de Extremadura, que da la impresión de que todos sus "mercachifles" y toda la "canonjía" (que no es poca, un enjambre) han estudiado en Oxford o Cambridge a pesar de ser en su mayoría analfabetos funcionales y laborales que se jubilarán (en gran parte con la pensión máxima o...) en su mayor parte sin haber realizado otro trabajo en su vida que el político, y, ni que decir tiene, generalmente, de manera funesta, como es de dominio público.

 

Dicho lo dicho, vamos a centrarnos en uno de los grandes expolios del Estado llevado a cabo por un amplio grupo de políticos sin escrúpulos para hacerse, por decirlo de alguna manera, "socios de un club del calibre del Bilderberg". En sentido figurado, hablamos de las "Coronas del Estado" que se vendieron por una menudencia para más tarde dar lugar a las famosas "puertas giratorias". Su idealista, o sus idealistas si fueron más de uno, se merecen la misma calificación que los inventores de Facebook, Amazon, Tesla o cualquiera de esas "empresas" que han hecho multimillonarios a sus creadores, auténticos genios de la "creación"; aunque, en el caso español, "creación zascandil institucional".

 

Así pues, en las "kitchens" de Endesa, Iberdrola, Red Eléctrica y Naturgy (antigua Gas Natural), entre otras, trabajan los mejores "chefs" del mundo. Y, como no podía ser de otra forma, son españoles. Todos tienen "estrellas Michelin" (han sido altos cargos en algún Gobierno) y, como grandes "chefs" que son, cobran unas cantidades astronómicas al año. Pero, eso sí, sus "menús" son auténticamente exquisitos. Todos incluyen "jamón de pata negra". Tanto es así que los españoles nos los tragamos tras una larga masticación para mejor saborearlos, aunque en ocasiones podrían ser engullidos al estilo de esas enormes hamburguesas a las que solo pueden dar mordiscos los que tengan la boca igual de grande que esa actriz americana tan famosa, ¿cómo se llama?, ¿Angelina Jolie, puede ser? Bueno, la que sea, lo mismo da. Además, en España también tenemos más de una "televisiva" a la que le cabe en la boca de un solo golpe la hamburguesa entera.

 

En fin, después de este pobre monólogo que, evidentemente, no pasaría el corte ("casting" lo llaman en las TVs) de ese programa televisivo, "El Club de la Comedia", donde los hay que tienen menos gracia que cualquier político, y mira que en la política hay cada uno que... ¡res mes! Vamos a hablar en serio del tan traído y llevado tema de "las puertas giratorias", algo que se ha convertido en el axioma del famoso "Typical Spanish". Pero, eso sí, llamando "chef" en lugar de "político" a cada uno de los personajes que, "cocinando" (perdón, "cooking") en estas empresas -y otras-, se han puesto las botas, dicho vulgarmente. Y que, como no puede ser de otra manera, nos han traído al pueblo trabajador y llano las consabidas desigualdades y penurias económicas -cuando no la pobreza extrema y, por supuesto, la pobreza energética- junto al engaño ignominioso de que íbamos a vivir en el "Estado de bienestar" sin ningún tipo de carencias elementales y con una justicia, una educación y una sanidad (¡risas por esto último!) dignas de todas las personas que formamos este país.

 

Los tres poderes del Estado (Legislativo, Ejecutivo y Judicial) se han convertido en una especie de oligopolio que, nadie lo pone en duda, no es otra cosa que un grupo de "sicarios" bien pagados por el establishment financiero, los milmillonarios y una prensa de desinformación comprada por estos para hacer un pueblo analfabeto funcional que en su mayoría no se entera de lo mínimo más importante que le concierne. Todos estos "chefs" que voy a nombrar, gracias a esa transición tan modélica para algunos, nos han vendido haciendo gala de eso que dijo Caballero de Bruix: "Para amasar una fortuna no se requiere ingenio, lo preciso es carecer de delicadeza".

 

Han vendido, sin el más elemental escrúpulo, el Estado por unas monedas sabiendo que más tarde les supondría riqueza y poder a costa de los demás. Solo se merecen el desprecio de la sociedad y en muchos casos, pasar por los tribunales para dar cuenta de sus "tropelías" aprovechando cualquier cargo público. Aunque me da que, mientras la política no cambie —cosa harto difícil si no cambia la famosa Ley de D'Hont, que no lleva tintes de hacerlo por el momento—, los tribunales seguirán siendo "marionetas" de esos poderes que antes hemos citado, con la banca (preferentemente, el Banco Santander) a la cabeza, y ya saben lo que eso significa: "Que los derechos fundamentales son vulnerados por las instituciones públicas a diario en absoluta impunidad, donde el Estado de Derecho es una broma", según una denuncia de alguien que he leído por ahí.

 

Continuará... en unos días. Y con el inicio del top -la cima- de los chefs.