3 Marzo 2026
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OPINIÓN: Si hay aves que desaparecen, no se podrán observar

Francisco R. Blanco Coronado

2 de Marzo de 2026

OPINIÓN: Si hay aves que desaparecen, no se podrán observar

 

Se celebra estos días en el parque nacional de Monfragüe la tradicional Feria Internacional Ornitológica, que reúne a muchos aficionados a la ornitología, ya sea en su faceta de observadores de aves, de estudiosos de las mismas, de plasmar sus imágenes en fotografías y películas, de escritores sobre temas ornitológicos y de naturaleza, y también de comerciantes sobre todo lo que rodea al mundo de las aves.

 

El promotor principal de esta feria es la Junta de Extremadura, que tiene dos consejerías, Agricultura y Gestión Forestal, directamente relacionadas con la conservación de las aves, ya sea por la gestión de la Red Natura 2000, creada en su día precisamente para conservar muchas de nuestras joyas ornitológicas y sus hábitats, ya sea por la gestión de la caza o por las declaraciones de impacto ambiental para proyectos fotovoltaicos o eólicos.

 

Si por algo se ha distinguido la Junta de Extremadura desde su creación en 1982, tanto con gobiernos del PSOE como del PP, es por tener una ausencia total de iniciativas en pro de la conservación de la rica avifauna extremeña, yendo siempre a remolque de las de entidades conservacionistas, pues así se protegió, por ejemplo, Monfragüe, y otros espacios naturales como Cornalbo, el Tajo Internacional, la sierra de Hornachos o los Llanos de Brozas, Alcántara y Cáceres.

 

No hablemos de especies concretas de aves, como la avutarda, las cigüeñas negras y blancas, los buitres negros, las águilas imperiales, los cernícalos primillas, los elanios azules, las carracas, las grullas, etc... siempre iniciativas de entidades conservacionistas. Y ahí están las hemerotecas para demostrarlo.

 

Pero la Junta no solo tenía falta de iniciativas, sino que tenía que actuar a regañadientes ante la transposición del derecho de la Unión Europea a nuestro marco legal y, en concreto, la aplicación de las Directivas de Aves y de Hábitats, instrumentos de obligado cumplimiento y que han servido para lograr parar algunos proyectos muy lesivos para nuestras aves.

 

Si alguien cree que la Red Natura 2000 es un logro promovido por el gobierno extremeño, está en un error. No ha tenido más remedio que crear estos espacios protegidos e iba a decir, gestionarlos. Esto sería muy optimista. La realidad es que lo que hace es gestionarlos mal: falta de presupuestos adecuados para cada ZEPA o ZEC, falta de técnicos y guardería, falta de medios materiales, falta de instalaciones, etc.

 

La Red Natura 2000 es una patata caliente que tiene la Junta, y no sabe cómo quitársela de encima. O lo que es lo mismo, no cree en la utilidad para la sociedad extremeña de la conservación de sus aves y hábitats, que está demostrando que es uno de los principales ingresos por turismo.

 

Y ahora, el gobierno extremeño, y en especial la Dirección General de Sostenibilidad, quitándose definitivamente la careta, lleva desde 2023 intentando disminuir la superficie de las ZEPAs, basándose en motivos tan peregrinos como “errores de cartografía” o intentando autorizar cambios de cultivos en los humedales de la zona centro para sustituirlos por olivos, a pesar de no contar con autorización de la Comisión Europea.

 

Los planes de recuperación y conservación de algunas de nuestras aves en mayor peligro son documentos teóricos, casi sin efectos prácticos, pues se permiten actuaciones lesivas para dicha recuperación, como en el caso del águila perdicera, el buitre negro, la cigüeña negra o el águila imperial, autorizando hidroaeródromos como el de Alange, plantas fotovoltaicas en el Tajo Internacional y en los llanos de Alcántara o Cáceres o líneas eléctricas en La Serena que afectan a una especie en peligro de extinción, como el sisón.

 

La Junta de Extremadura no solo no para proyectos lesivos para las aves, sino que los impulsa (grandes plantas solares, tendidos eléctricos, cambios de cultivo) dictando resoluciones ambientales favorables basándose en datos no concordantes con la realidad o estableciendo unas pintorescas medidas correctoras… que muchas veces consisten en pintar los vallados de verde, y que lógicamente no corrigen las causas negativas para las aves, o bien mira para otro lado (cebos envenenados), a pesar de denunciarse los hechos.

 

Pero hay también colaboradores necesarios contra la avifauna extremeña: quienes firman convenios jugosos con las compañías que promueven plantas solares en hábitats protegidos; quienes callan cuando se anuncian plantas eólicas en la sierra de San Pedro, entorno de Monfragüe o La Serena; quienes no contestan ni impugnan evaluaciones ambientales de nula calidad y dudosa legalidad, porque hay subvenciones de por medio.

 

Y también son colaboradores necesarios quienes se limitan a observar las aves, pero no se implican en su protección y conservación. El día que desaparezcan determinadas especies, ya no se podrán observar por muy buenos prismáticos o catalejos que se tengan, ni se les podrá fotografiar con las magníficas cámaras que se utilizan actualmente.

 

Fdo: 

Francisco R. Blanco Coronado, ornitólogo y presidente de FONDENEX