OPINIÓN: Una oportunidad perdida, pero no se ha perdido la guerra
17 de Agosto de 2026
Central Nuclear de Almaraz / Archivo
Con nocturnidad y alevosía, en pleno periodo vacacional, con gran parte del país fuera de sus lugares de residencia, el nefasto gobierno que padece España ha decidido que la central nuclear de Almaraz siga hasta 2030. Aprovechando la invasión de Ceuta por Marruecos, la catástrofe ocasionada por los incendios forestales, la guerra de Irán, etc., el presidente del Gobierno (también de vacaciones, pagadas por todos) ha aprovechado para mentir otra vez a los españoles, faltar a su palabra e incumplir las promesas electorales que hizo el PSOE, entre ellas el cierre de las centrales nucleares.
Era la única decisión digna que le quedaba al Gobierno para no caer definitivamente en la basura, después de amnistiar a los golpistas catalanes, aliarse con los herederos de ETA y vender a los saharauis. Ya no les queda la más mínima credibilidad.
Después de años de anunciar y confirmar el cierre de todas las plantas atómicas de España con fechas cerradas, en especial la CNA para 2027 (reactor 1) y 2028 (reactor 2), ahora la clausura se pospone, y a nadie del Gobierno se le cae la cara de vergüenza. Faltar a la verdad es su ADN. Como diría el jefe del ejecutivo, “son cambios de opinión”.
Intentan ligar la continuación de la CNA y otras plantas, en especial las catalanas (Ascó I y II y Vandellós II), con las dificultades de abastecimiento de gas a España. Es una disculpa falaz, pues solo la actitud del gobierno español de entregar el Sahara Occidental a Marruecos ha dinamitado el abastecimiento de gas procedente de Argelia. Un intento de retomar dicho gas se ha saldado con la irrupción de miles de marroquíes en Ceuta, y ello no ha sido casual.
La CNA es una instalación obsoleta, con graves problemas de funcionamiento desde su inicio. Hubo que cambiar los generadores de vapor porque había tantos tubos con fugas que, primero, ponían en peligro su seguridad y, segundo, también amenazaban a la producción de electricidad, al no dar suficiente rendimiento. Estas deficiencias las negaron la CNA y el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), pero los generadores se cambiaron, y para ello hubo que romper los edificios de contención de ambos reactores.
Se denunciaron grietas en las tapas de los reactores, elemento vital para su seguridad. CNA y CSN lo negaron, pero las tapas fueron cambiadas. ¿Por qué, si estaban bien?
La CNA ha tenido una gran cantidad de accidentes, incidentes y averías, desde la contaminación interior por error en la salida de gases o fuga de agua del primario, como falta de control y medición de los gases radiactivos que se evacúan por la chimenea de venteo a diario y que afectan principalmente a Talayuela y Jaraíz de la Vera.
En esta última localidad hay una serie de enfermedades neoplásicas (sarcomas, linfomas, leucemias, etc.) muy superiores a las cifras normales. Razón: Está en la dirección de los vientos de la CNA. Pero ni el Gobierno Central ni la Junta de Extremadura se han dignado a hacer un estudio epidemiológico, considerando a los habitantes de la zona como conejillos de indias.
En caso de accidente grave en la CNA, el PENCA vigente (Plan de Emergencia Nuclear Exterior a la CNA) es un documento inútil para solucionar la evacuación de los pueblos del entorno si se da un siniestro como la fusión del núcleo. Nadie sabe lo que tiene que hacer, ni dónde ir, ni cómo ir, ni qué precauciones tomar. No ha habido nunca un simulacro en los pueblos, como, por ejemplo, es obligatorio en Estados Unidos.
Otra falacia: la CNA es el motor de la economía del Campo Arañuelo. Funcionando la CNA, la comarca ha perdido el 37% de su población. En el caso de Almaraz, en 1960 tenía 2.009 habitantes. En 1970, 1.001, llegando a 1.700 en 2021, con la central a pleno funcionamiento, pero a pesar de ello, lejos de las cifras de 1960.
¿Y Navalmoral de la Mata? 1960 (9.060 hab.); 1970 (10.087). Se observa un mantenimiento de la población, sin influencia todavía del proyecto atómico. En 1981, el censo aumenta hasta las 13.208 personas (años de construcción de la CNA y del Hospital del Campo Arañuelo), incrementándose hasta 17.266 en 2011. Desde entonces se estabiliza y en 2021, a pesar de la CNA, el balance ya es negativo, con 17.045.
¿Sin la CNA Extremadura a oscuras? Pues esta afirmación la hizo nada más y nada menos que el presidente de la Cámara de Comercio de Cáceres, que sin duda no tuvo un día muy inspirado. Extremadura es excedentaria en energía eléctrica.
Según la Junta de Extremadura, en el libro “Balance eléctrico de Extremadura, 2023”, la producción de energía eléctrica supera en un 622,51 % a la demanda, y sin la CNA, todavía seguiríamos exportando 8.071 GWh. Estos datos son apoyados por Red Eléctrica de España, pues afirma que en 2025, la generación alcanzó los 31.328 GWh. Si se quitaran los 16.900 de la CNA, quedarían 14.428, de los que los extremeños consumimos 4.983, es decir, hay un excedente de 9.445 GWh para exportar.
Y llegamos al último capítulo. ¿Qué va a pasar con los residuos generados en la CNA? Las piscinas de los reactores, completas. El almacén temporal ATI 20, saturado. En construcción el ATI 100 ( a 800 metros de Almaraz, lo que no es legal, pues tiene que haber al menos 2.000). Pero claro, si el funcionamiento de la CNA se alarga, se seguirán produciendo más residuos y también se colapsará. En estos almacenes se guarda plutonio 239. Su vida media es de 24.000 años. En la CNA hay 20.000 kg. Para que nos hagamos una idea: si los romanos hubieran construido en Mérida una central nuclear, lo llevaríamos guardando 2.000 años… y nos quedarían 22.000 para que se redujeran a la mitad.
Y nos quedan los políticos. Hablan si saber de lo que hablan. Su ignorancia es escandalosa en temas de energía nuclear, en efectos de las radiaciones sobre las personas, no se preocupan del plan de evacuación en caso de accidente… Al frente, la presidente de la Junta de Extremadura, que no es la de todos los extremeños, sino solo de los pronucleares, que lleva toda su presidencia negándose a conocer los argumentos de quienes queremos clausurar la CNA.
26 de mayo de 2026. El reactor n.º 1 de la CNA realiza una parada no programada por un “problema” en una válvula de seguridad del circuito primario, con vertido de agua contaminada radiactivamente dentro del edificio de contención.
1 de agosto de 2026. Nueva parada, oficialmente “programada”, del mismo reactor. Más de quince días después, el reactor sigue sin funcionar. ¿El mismo problema? El CSN no sabe, no responde. ¿Ocultación de un suceso grave?
La mencionada válvula de seguridad es un elemento fundamental para que el núcleo del reactor no se quede sin refrigerante en caso de fuga por rotura de una tubería. En ese caso, se produciría la fusión del núcleo, que fue lo que pasó en Chernobyl y Fukujima.
Si sucede un accidente grave en la CNA, y cada año que pasa es más probable por deterioro y agotamiento de equipos y sistemas, habrá que pedir responsabilidades a todos los “palmeros” que han apoyado su continuidad, desde el presidente del Gobierno, pasando por el de la Junta de Extremadura y los alcaldes de la zona.
Se ha perdido una batalla por la ignominia del Gobierno de España, pero no la guerra. En ella seguimos.
Fdo: Francisco R. Blanco Coronado, presidente de FONDENEX. Médico especialista en Ginecología y experto en efectos de las radiaciones ionizantes sobre los seres vivos.