OPINIÓN: Guerras y reportajes
7 de Mayo de 2026
Aquí solo queremos ser humanos
Comer, reír, enamorarse, vivir.
Vivir la vida y no morirla.
Aquí no lloró nadie.
Aquí solo queremos ser humanas.
Comer, reír, enamorarse, vivir.
Vivir la vida y no morirla.
(Patricia Simóm. “Narrar el abismo. Periodismo de conflictos en tiempos de impunidad”. Penguin Randon House. 2025).
La mayor cárcel al aire libre del mundo, abierta desde 1948, que ha llegado a albergar hasta 2 millones de personas, algunas de ellas el 7 de octubre de 2023 decidieron defenderse atacando a sus carceleros, asesinando a 1.200 personas, secuestraron a más de 240. La cárcel es Gaza. Y la respuesta de los carceleros fue el “peor de los asesinatos de lesa humanidad”: un genocidio cometido por los propios carceleros, el gobierno actual de Israel.
Así empieza el relato de la escritora y periodista Paticia Simón especializada en conflictos y crisis humanitarias. A Gaza la denomina “campo de concentración” a sabiendas que sus ejecutores, víctimas del Holocausto nazi, muchos descendientes de la mayor atrocidad cometida en el siglo XX eran ahora los verdugos más perversos. ¿Cómo es posible la repuesta del ejército de Israel, al eliminar a mas de 18.000 niños y niñas (datos de Unicef) delante de nuestros ojos y en directo?
¿Acaso no habíamos aprendido nada a lo largo de la historia acerca de cómo las personas nos exterminamos unas a las otras? ¿Qué podíamos hacer perteneciendo a un estado democrático, el español, si este se negaba a cumplir con la voluntad expresa de la sociedad civil para impedir que siguiera la atrocidad de la segunda Guerra Mnidal, como si no pasara nada?
Patricia Simón escribe para defender la palabra, reconociendo que somos hábitos, somos lo que nos contamos, es decir que nos constituimos por los argumentos que más nos convencen; “miramos el mundo desde nuestra cosmovisión y nuestras experiencias vitales”. Por eso el gobierno israelí prohibió a los periodistas extranjeros acompañar a los colegas gazatíes, muchos de ellos inmediatamenteasesinados, para impedir presencias que realmente publicaran, lo contaran, tanto el dolor como los muertos, la infamia de un repuesta militar que nunca da por terminada su tarea.
Patricia Simón cuestiona: “¿Cómo es posible que los estados democráticos no rompan relaciones con el responsable del mayor crimen de que es capaz la humanidad?”
Queda narrar contra el olvido. Para que se haga justicia, para existir, para construir paz. Por eso el libro, su experiencia como reportera por muchos de los conflictos que nos asolan, explica como allí, donde se libra una guerra se concentra la mayor pulsión vital que se prolonga una vez el pueblo la acaba de poner fin. Una pulsión que empuja la vida por los vivos y por sus muertos. Se pregunta: ¿Cómo reconstruir edificios, calles, tapar boquetes, y frente a las ausencias, con las propias cenizas de las casas incendiadas, levantar nuevas aldeas para albergar a los recién nacidos?
En la escuela nos han enseñado milenios de guerras de exterminación de personas, nunca nos han mostrado que las personas tenemos un impulso vital, una tendencia innata a perseverar en la vida. A aumentar lo vital como potencia de nuestras propias acciones. Es la ley fundamental de la vida: existir, resistir a aquello que pueda destruirla (Ver. Spinoza “Ética”. Parte I, defunciones y proposiciones XX-XXI ).
Hemos recibido una herencia mayoritaria que nos ha enseñado a tratar los conflictos como relatos épicos, de orgullo militarista como salvación ante el otro, de alentar al héroe, al heroísmo, que asedia la muerte. Así los mitos nos mostraban que el “conflicto resolvía”, que era un aval de victoria incluso para hacer política, por eso los sofistas tuvieron un cierto éxito, pues simplificaban la complejidad del mundo con la invención del enemigo a batir. Nada de ofrecer diálogo, crear espacios de encuentro y participación activa, negociar y llegar a acuerdos antes de cualquier fervor bélico que la industria armamentística ponga en juego el mayor negocio y más lucrativo del mundo. Nada de derecho internacional que nos permita identificar a los perpetradores de la muerte y a sus víctimas.
A lo largo de la vida intentamos amoldar lo que vemos y oímos a lo que ya sabemos o creemos saber. Pero para entender los porqués todavía hay muchos mundos que ni siquiera contemplamos hasta que alguien nos lo expone. Y con todos ellos, crear una lengua que fomente el entendimiento y la convivencia, que ponga la vida en el centro.
“¿Cuántos años de vida puede robar una guerra ¿Cuándo lo que ocurre en la guerra deja de ser considerado extraordinario y pasa a formar parte del continuum de las experiencias que conforman una vida?”.
¿LAS PALABRAS QUE ALIMENTAN LA GUERRA?
Quizá nos extraña que algunos jóvenes tengan como referente a una extrema derecha que odia al extranjero, al diferente, al no autóctono. Y resulta que estamos rodeados de cámaras de ecomediático donde la guerra y la violencia, el odio es orquestada por medios de comunicación financiado por los propios partidos xenófobos. Así les llega el acceso a una narrativa propagandista de guerra permanente, hasta no entender, por ejemplo, que la doctrina de EEUU tras el 11S prohibió negociar con los grupos armados precisamente a los cuales había financiado y vendido armas desde la Casa Blanca. De esta manera quizá entandamos mejor lapolítica de guerra del actual gobierno “American First”, que trasladada por Vox en España como “primero defender lo nuestro” implicaría seleccionar a través del terror (son un peligro) y el miedo (expulsiones). No olvidemos que Vox surge de una escisión del PP:
Las palabras no bastan para narrar las guerras. Patricia Simón, a través de todos los conflictos que ha acudido (cobertura en más de veinticinco países) nos relata que además de hechos hay toda una atmosfera que envuelve todo el tornado de devastación. Se pregunta: ¿Cuáles son las vías para iniciar el diálogo que pare el rio de muertes? Nos dice hay que explicar cómo opera el poder antes, durante y después de la guerra y de todos los que lo han sostenido. Hitler no hubiera tenido tanto poder si no hubiera estado apoyado por empresarios, industriales de armas, medios de propaganda y partidos conservadores (“Irresponsables. Quien llevo a Hitler al poder”. J. Chapoutot. Alianza. 2026).
Por eso cierto periodismo nos presenta la realidad como una suma de hechos caóticos, catastróficos, incomprensiblemente simplificados que hace que nos sintamos impotentes, frustrados y tristes. Quizá esta puede ser la manera de distinguir las fake news.
Narrar la actualidad es explicar el contexto, mostrar su origen, las causas, es decir la lógica interna de los hechos para que tengamos la capacidad de construir futuros sin guerra. Que nadie pueda decir; “yo no lo sabía”.
La cooperación, trabajando unos a otros, la solidaridad, la hospitalidad, los espacios de encuentro presencial y dialogando deben aportar horizontes de mejoraen todas las acciones y expresiones políticas, no los condicionantes sociales de la propaganda conductual individualista, e identitaria patria, de odio y guerra permanente al otro, la cual, sino estamos atentos, los jóvenes tenderán a acoger esto último para diferenciarse de los demás.