25 Mayo 2026
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OPINIÓN: El humanismo y anti-humanismo

Pedro Cañada

23 de Mayo de 2026

OPINIÓN: El humanismo y anti-humanismo

 

El Humanismo, por encima de interpretaciones, me resulta agradable, como cuando oigo elogios sinceros de personas que me caen bien, me gustan, me alegran.

 

Por el contrario, no entiendo que los humanos rechacen el humanismo. Me da la impresión de que desprecian a la familia más íntima sin motivos serios.

 

Quizás algunas metáforas o exageraciones crean algún rechazo, como la de Anaxágoras, que decía: “El hombre es la 'medida' de todas las cosas”.

 

A nivel descriptivo, resume su visión de “El hombre” como el ser más inteligente y capaz de entender el mundo, comparar unas cosas con otras, distinguir, conocer el bien y el mal, alguien que trasciende a los demás seres conocidos y modifica la realidad y hasta su propia realidad humana en constante evolución.

 

“No entiendo” por qué le están saliendo enemigos al humanismo, a la humanidad, incluso algunos con intención de sustituirle como una especie negativa, “malvada” y superior, por la tecnología, que está consiguiendo (dirigida por el hombre) superar la inteligencia de forma artificial.

 

La IA consigue analizar en segundos lo que al hombre le costaría años descifrar.

 

Visto de forma menos rigurosa, me viene aquella frase de la serpiente a Adán y Eva: “Seréis como dioses”. Y entonces se vieron desnudos, “expulsados del paraíso”. Tuvo el hombre que ganarse la vida por sus propios medios. Y parece que se ha emancipado y aprendido a trabajar para ganarse la vida y la muerte… Algunos siguen creyendo las palabras de la serpiente y siguen por la escalera del progreso soñando con ser como dioses.

 

Se inventa el superhombre y se consiguen cosas increíbles, como haber ido a la luna y otras cosas asombrosas, de entrada. Pero en el uso de su libertad, a veces, se evade y se olvida de los demás por el deseo de tener más y dominar a los demás por su avaricia, egoísmo. Estamos en esta situación de predominio del egoísmo y olvido frente a la solidaridad que pretende el bien para todos.

 

Los demás animales suelen ser solidarios con su especie. “El lobo no se come a otros lobos”. Suelen ser solidarias las abejas de una colmena y dan su vida por defender a las demás. Les falta la libertad humana. Actúan de forma automática, no tienen la inteligencia humana ni su ética.

 

Hasta tal punto el hombre usa su libertad, que ni las mismas leyes humanas se imponen. Esa ruptura entre libertad y solidaridad hace, con frecuencia, la vida imposible entre los mismos hombres.

 

La razón nos lleva a buscar formas de convivencia en libertad y solidaridad, incluso pueden llegar al amor solidario, como un instrumento de supervivencia en grupos o sociedades.

 

Pero visto el nivel de las técnicas utilizadas para prosperar unos más que otros, se usan armas cada vez más mortíferas y sofisticadas, hasta el punto de poder destruir la misma humanidad. El problema se plantea entre poder y libertad, entre egoísmo y solidaridad. El que tiene más poder, más fuerza, más armas, impone las leyes, pero el enfrentamiento puede eliminar a todos.

 

El problema entre los hombres inteligentes es la convivencia pacífica, un nuevo paraíso que permitiera vivir en paz y armonía, aunque no fuera perfecta. Una sociedad que haga compatible la vida en libertad con respecto a los demás y aunque no sea perfecta, podría coexistir con una educación ética que permitiera la libertad y compartir el éxito y las necesidades con los demás.

 

La tecnología sin brújula, sin para qué, está llegando a dominar los ideales solidarios y libres, y es necesaria una organización, aunque imperfecta, pero lo más ética posible para que todo pueda servir a todos sin posturas dogmáticas ni opresivas.

 

El intento secular de buscar un nuevo paraíso para la humanidad sigue en la mente de muchos hombres; y la razón y la ética parecen excelentes instrumentos para conseguirlo. Pienso en que la visión cristiana del mundo y de otras religiones similares, con plena libertad y respeto mutuo, podía darnos esa oportunidad necesaria para que el poder, el egoísmo, la ambición, no frustraran este deseo de paz, justicia e igualdad que laten en la sociedad humana.