4 Abril 2026
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OPINIÓN | La vuelta al pasado: 11 años de silencio y la misma maleta

V. Hurtado

4 de Abril de 2026

OPINIÓN | La vuelta al pasado:11 años de silencio y la misma maleta

 

Hoy, echando la vista atrás, me he reencontrado con mi escrito de hace 11 años; aquel por el que Extremadura7Días me concedió el segundo premio de los galardones Vauban. Al releerlo, me invade una sensación agridulce: el texto parece escrito esta misma mañana. Han pasado más de dos lustros y la situación, lejos de "progresar", se ha quedado congelada en un andamiaje oxidado.


​En 2015 dije que si los extremeños queríamos avanzar, debíamos unirnos. Me equivoqué. Hoy, en pleno 2026, ni siquiera tenemos gobierno en la Comunidad porque una señora y un señor, muy bien arreglados ellos, son incapaces de ponerse de acuerdo sin recibir primero el "visto bueno" de sus amos en Madrid. Son capaces de arrastrarnos a nuevas elecciones antes que admitir su incompetencia e irse a sus casas a ver si vienen otros dos que, al menos, sepan para qué sirve un consenso.


​Si en 2015 hablaba de 35 años de régimen, hoy ya rozamos la "boda de oro" de los 50. Los únicos que hemos cambiado somos nosotros: más mayores, jubilados, pensionistas... y muchos que ese "bichito" que ya nadie nombra mandó a la tumba antes de tiempo. Ellos siguen esperando en la frialdad del cementerio con las manos abiertas a que lleguen los culpables que nunca dieron la cara.


​Mientras tanto, las "sagas familiares" en las instituciones ya no son noticia; son parte del paisaje, como las encinas, pero sin dar bellotas. Los "papis" han pasado el testigo a los hijos, asegurando que el sillón no salga del salón de casa.


​1. Sanidad: de la espera a la desesperación
 

​En aquel entonces nos quejábamos de las listas de espera. Hoy, la situación es crítica: faltan médicos en los pueblos y especialistas en los hospitales. Nuestros mayores tienen que hacer malabares para elegir entre llenar la nevera o pagar el copago. La "burocracia digital" se ha convertido en el muro perfecto para que el ciudadano no moleste a su médico de cabecera.


​2. El tren y las carreteras: El eterno "próximamente"


​Prometieron un tren digno para 2020, luego 2022... ahora ya nos dan cita para el 2034. A este paso, la alta velocidad la veremos desde el otro barrio. Tenemos una vía de "chichinabo" que deja a los extremeños tirados en mitad del campo por las chapuzas de años. Y mientras, el ministro del ramo —ese gran ejemplo de la "evolución humana"— ni sabe, ni oye, ni quiere oír. Eso sí, el sueldo lo cobra con una puntualidad británica.


​3. Paro y juventud: exportando talento a granel


​En 2015 decía que nuestros hijos abandonaban la tierra. Hoy la maleta sigue siendo el accesorio más usado. Exportamos licenciados para levantar Madrid o Alemania, mientras aquí nos quedamos con abuelos que, con pensiones de miseria, aún tienen que estirar el chicle para ayudar a hijos y nietos.


​4. Clase política: promesas de cartón piedra


​Mencionaba yo entonces a Vara (DEP) y sus promesas ante notario. Hoy el color del sillón habrá cambiado, pero la "sangre joven" que venía a salvarnos ha aprendido más rápido dónde están las dietas y las tarjetas que dónde están los baches de las carreteras secundarias.

 

En resumidas cuentas: Extremadura ya no tiene que levantar la voz... tiene que dar un golpe en la mesa. El silencio es complicidad con nuestra propia decadencia. Hace 11 años miraba hacia abajo y veía a Andalucía; hoy, al mirar hacia abajo, solo veo el vacío de ser los últimos de la fila en esta nación llamada España.


​Si no nos unimos como ciudadanos de a pie, dentro de otros 11 años (si es que aún estoy en esta tierra y no bajo de ella), estaré escribiendo la misma carta mientras veo pasar de largo el último tren. Ya está bien de ser invisibles.