OPINIÓN: El libro, el mejor amigo del hombre y más necesario que nunca
Este jueves, 23 de abril, se celebra el Día Internacional del Libro, una jornada promovida por la UNESCO que tiene como finalidad fomentar la lectura, la industria editorial y la protección de la propiedad intelectual por medio de los derechos de autor. Esta conmemoración se lleva celebrando desde 1988 y cada año que pasa es más necesaria en nuestra sociedad, sumida en las mentes adormecidas por las distracciones rápidas y sencillas.
"Si tuviera hambre y estuviera desvalido en la calle, no pediría un pan, sino que pediría medio pan y un libro", expresó en su día Federico García Lorca, haciendo alarde de su pasión hacia la lectura y lo importante que esta puede ser en la vida de las personas. Y es que un libro no es solo un manojo de páginas que cuentan una historia; es una expresión artística, un escape de la rutina, un ejercicio de reflexión, un proceso de aprendizaje y de crecimiento personal; incluso en muchos casos ha supuesto un punto de inflexión en la vida de una persona.
Este sentimiento parece desvanecerse poco a poco en los últimos tiempos, principalmente entre los jóvenes. Popularmente, este hecho se achaca a la presencia de las redes sociales, en las que los jóvenes (y no tan jóvenes) se encuentran sumidos cada vez que tienen algo de tiempo "libre". Cuestiono esa palabra porque el teléfono móvil ha creado una necesidad, algo parecido a una adicción, confiriendo un cierto sentido de esclavitud.
A ello se suma una ingente cantidad de contenido de ocio desde el boom de las plataformas digitales. Cada vez hay más series, programas y creadores de contenido que saturan estas plataformas. Esto, sumado a la globalización de las redes, provoca que enormes masas de personas quieran acceder a los mismos contenidos para no quedarse atrás, así como estar al tanto de grandes eventos y seguir las vivencias que otros comparten.
Una de las consecuencias de esta globalización digital es el síndrome conocido como FOMO (Fear of Missing Out o 'miedo a perderse algo'). Esto provoca que los jóvenes sufran ansiedad al no poder abarcar todo, algo que también extrapolan a su vida personal y a sus relaciones personales.
Pero el verdadero problema es que estas personas cada vez piensan menos por sí mismas, sumidas en una corriente de pensamiento asistido. La ingente cantidad de contenido y la eficiencia de los algoritmos no dejan margen a la reflexión; un mensaje entra y, antes de que salga, ya estás distraído con otra cosa, todo ello colado entre horas y horas de contenido, parte del mismo útil y una mayoría vacío, que, apenas pasas al siguiente vídeo, ya lo has olvidado.
Pero volvamos al tema que nos atañe en el día de hoy: el libro. La lectura puede ser una solución a esta situación. Leer una novela, una biografía o un estudio científico o filosófico no solo libera tu mente del mundo digital, sino que también la abre. Los libros te ofrecen entretenimiento, conocimiento y reflexión, pero lo más importante es que lo hacen al ritmo de cada uno. No hay dos personas que lean el mismo libro, porque depende de cada persona, de su manera de interiorizarlo, de su contexto personal o cultural.
No obstante, la pasión por la lectura continúa vigente en buena parte de la población, cada uno de ellos al ritmo y capacidad que su vida les permite, pero teniendo un libro siempre cerca, y permítanme aventurarme a decir que se les nota desde lejos. Por todo ello, cada año es más necesario conmemorar el Día Internacional del Libro y luchar por fomentar la lectura, una actividad milenaria que sigue siendo uno de los pilares fundamentales de la humanidad.