OPINIÓN: Los ladrones somos gente honrada
Hace un tiempo me acordé de aquella película de los mejores humoristas, o, cuando menos, de entre los mejores humoristas, que hicieron posible reír a media España cuando las “cosas” no estaban para muchas diversiones, porque eran tiempos muy difíciles y muy duros para muchísima gente. Pero era imposible resistirse a José Luis Ozores, José Isbert (Pepe Isbert) y Antonio Garisa en la película del título de este escrito. Como también era imposible aguantarse cuando salían a escena Toni Leblanc y Manolo Gómez Bur, entre otros muchos, en sus muchas películas de aquellos tiempos.
La película en cuestión (basada en la famosa obra de teatro de Enrique Jardiel Poncela) gira en torno a una banda de ladrones y carteristas que planea un gran golpe.
Durante lo que va de la mal llamada democracia, los políticos, que, sin duda, son gente honrada, han planeado -y no como en la película- cantidad de grandes golpes que han llegado a su fin, es decir, que se han perpetrado y conseguido sin, por supuesto, haber hecho ninguna gracia a los ciudadanos de a pie, ya que esos “atracos” han sido de los impuestos que pagamos los que pagamos impuestos, que, dicho sea de paso, no somos todos los españoles ni mucho menos.
Si bien se mira, sin el más mínimo ánimo de hacer gracia, pues servidor es una persona seria (aunque también tuvo su tiempo en el que practicó el humor entre los que entonces eran sus amigos, algunos de ellos políticos o vividores de la política), no hay en este país ningún partido político que se libre de haber cometido alguna que otra “tropelía” económica, aun a pesar de que todos sus líderes han sido y son gente honrada, dicen. Gente como los de la película, pero sin humor, aunque algunos golpes hayan estado dotados de un gran “hazme reír” judicial, caso, por ejemplo, del expresidente de la Generalitat Jordi Pujol (y sus niños, no todos) y los líderes de CIU y CDC (ahora JUNT-PERCA, conocido como JUNT).
Es sabido sobradamente que en la política hay de todo un poco: ladrones, vividores, aprovechados… incluso parásitos que fundamentan su actuación en la inepcia, que también es corrupción. Pero, como todo en la vida, hay quienes se llevan la palma del latrocinio “consentido” (incluso los del PNV, tan serios ellos, tienen sus “cositas” que explicar) y, sin duda, estos son los políticos de los dos grandes partidos, Partido Popular y PSOE. Ambos pasan de los cientos de casos de corrupción, lógicamente, en razón de su número de representantes en todos los órganos de gobierno del país.
Así y todo, lo que más llama la atención es que uno de estos dos partidos vaya por el mundo presumiendo de ética y moralidad cuando es el más castigado por la corrupción, incluidos sus máximos mandatarios: Aznar (once ministros inculpados con Rodrigo Rato y Montoro como máximos exponentes, y su Sra. cuando fue alcaldesa de Madrid, sin contar lo de la guerra del golfo y sus consecuencias, aunque los muertos por sus incompetencias les importen muy poco a este partido político, y si no, que se lo pregunten a Mazón o a Isabel Díaz Ayuso), Rajoy (lo de Bárcenas y M. Rajoy, Javier Arenas Bocanegra, Esperanza Aguirre, la Cospedal, etc., etc., etc.), y Feijóo y la alta dirección de su “hermanita” Micaela en el negocio de Eulen, y más y más, como vamos a ver a continuación:
Caso Andrach (PP de Baleares), sentencia condenatoria por prevaricación y falsedad documental; caso Arena (PP de Galicia); caso Auditorio (PP de Murcia); caso Baltar (PP de Galicia); Caso Bárcenas (PP nacional); caso Biblioteca (PP de Murcia); caso Bitel (PP d Baleares); caso Bomsai (PP de Baleares); caso Bonsosec (PP de Baleares); caso Brugal (PP de la Comunidad Valenciana); caso Caballo de Troya (PP de Galicia); caso CAM (PP Comunidad Valenciana); caso Campeón (PP de Galicia); caso Campus de la Justicia (PP de Madrid); caso Carioca (PP de Galicia); caso Cementerio (PP de Madrid); caso Conde Roa (PP de Galicia); caso de la Construcción (PP de Castilla-León); caso Cooperación (PP de la Comunidad Valenciana); caso de la Ciudad del Golf (PP de Castilla-León); caso del Lino (PP de Castilla-La Mancha); caso El Roblecillo (PP de la Región de Murcia); caso Emarsa (PP de la Comunidad Valenciana; caso Fabra (PP de la Comunidad Valenciana; caso Faycán (PP de Canarias); caso funeraria (PP de Baleares); caso Guateque (PP de la comunidad de Madrid); caso Gürtel (PP de Madrid y Comunidad Valenciana, condenatorio); caso Hügel (PP de Madrid); caso Ibatur (PP de Baleares); caso Imelsa (PP de Comunidad Valenciana); caso Lasarte (PP de Castilla-León); caso Líber (PP de Murcia); caso Lifeblood (PP de Canarias); caso Naseiro (PP Nacional); caso Nóos (PP Nacional); caso Orquesta (PP de Galicia); caso Over Marketing (PP de Baleares); caso Palma Arena (PP de Baleares); caso Parques Eólicos (PP de Canarias); caso Patos (PP de Galicia); caso Perla Negra (PP de Castilla-León); caso Piscina (PP de Canarias); caso Plan Territorial (PP de Baleares); caso Pokémon (PP de Galicia); caso Porto (PP de Madrid); caso Púnica (PP de varias Regiones); caso Rasputín (PP de Baleares); caso Salmón (PP de Canarias); caso Scala Cola Cao (PP de Baleares); caso Taula (PP de la Comunidad Valenciana); caso Terra Natura Benidorm (PP de la Comunidad Valenciana); caso Torres de Calatrava (PP de la Comunidad Valenciana); caso Tótem (PP de la Región de Murcia); caso Troya (PP de Andalucía); caso Turismo Joven (PP de Baleares); caso Túnel de Sóller (PP de Baleares); caso Umbra (PP de la Región de Murcia); caso Zamora (PP de Castilla-León); caso Zeta (PP de Galicia).
Después de todo esto, ¿se puede ir por ahí presumiendo de ética y de moral política? ¿Se les puede decir a los españoles que los únicos ladrones son los de los otros partidos? No, está muy claro que no. El PP es el partido más corrupto no solo de España, sino también de Europa, y el único hasta ahora condenado en firme por corrupción. Y, como decimos en mi pueblo, ¡a las pruebas me remito! Pero, además, los ladrones de este partido no son precisamente grandes galafates.