16 Abril 2026
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OPINIÓN: El mejor presidente de la Democracia

OPINIÓN: El mejor presidente de la Democracia

 

Antes de nada, dos cosas que quiero dejar claras:
 
La primera, que la Democracia española, en mi modesta opinión, tiene más bien poco de Democracia y está más cerca de una sencilla Plutocracia (Situación en la que los ricos ejercen su preponderancia en el gobierno del Estado), que es como se definió en la antigüedad un régimen en el que quienes gobiernan son un grupo de ricos, dicho en plata, sencillamente, el capital (el Ibex, la Banca, las familias adineradas de toda la vida, los millonarios... ), ello, gracias en España a la famosa LOREG (Ley Orgánica del Régimen Electoral General, 5/1985, de 19 de junio), que es la norma fundamental que regula todos los procesos electorales (generales, locales, autonómicos y europeos), incluyendo el censo, las campañas electorales, el sufragio y la distribución de escaños, con un claro favoritismo partitocrático gracias a la no menos famosa e indiscutible poco o nada proporcional ley de D´hont de todos conocida.
 
Es, así mismo, sobradamente popular que tanto Diputados, Senadores y Gobierno en general (incluidos los "representantes" políticos autonómicos, provinciales y locales) bailan al son que les tocan esos que "mandan" sin haberse presentado nunca a unas elecciones. Mi padre siempre decía que el pulso político del país lo marcaba la Bolsa, y, como se puede comprobar ahora, tenía mucha razón, el Ibex dirige en la sombra el cotarro.
 
Y la segunda, que, de ninguna manera, este escrito quiera llevar la contraria a nadie que piense de manera diferente sobre nuestro actual Presidente del Gobierno, ya que, servidor es sumamente respetuoso con cualquier opinión que difiera de la suya, pero siempre, por supuesto, que los datos oportunos, los que nadie puede negar porque están o son evidentes, den lugar a controversia.
 
Para un servidor, Pedro Sánchez se ha ganado a pulso una consideración y un gran respeto, indiscutible gracias a sus posicionamientos internacionales y a sus medidas establecidas para combatir todas las vicisitudes que vivimos los españoles por culpa de maldito capitalismo opresor que tiñe todo Occidente. Lo cual, obviamente, no quita para dejar claro que está supeditado al capital, que, ni que decir tiene, controla todas sus medidas referenciadas a sus intereses.
 
Pero, por lo menos, presenta "batalla" y trata de que la ciudadanía mejore al menos lo indispensable, aún a pesar de los palos en las ruedas que le ponen los declarados partidos de la derecha rancia y de la extrema derecha neofascista actual, esos que quieren tomar el Gobierno simplemente por la cara y ponerse a gobernar como acostumbran con los brazos cruzados tal como aparecen en sus fotos de campaña.
 
 
Desde que se inició la Democracia (la Plutocracia, más bien), hemos tenido una serie de Presidentes que han dado lugar a que el país de hoy día sufra una decadencia, un retraso orgánico sin futuro más allá de lo que la vida por el tiempo supone de avances y progreso. No voy a analizar detenidamente a cada uno de los Presidentes, sería demasiado largo y no están las cosas para cansar mucho leyendo política, pero si quiero decir algo de los -según los medios- más destacados:
 
De Felipe González -que actualmente ha resultado no ser ni siquiera socialdemócrata, mucho menos socialista- hay que decir que (independientemente de las mejoras que sufrió el país con su llegada, que es algo que hay que reconocerle positivamente) fue quien nos metió en la OTAN, lo que hace que estemos en el punto de mira de los que quieren la guerra y les trae sin cuidado que el mundo reclama paz; y, por supuesto, fue el artífice de nuestra entrada en la Unión Europea (UE), algo que no debería ser una filfa si nuestra entrada hubiera respetado nuestro estatus social y, como hizo Alemania, esa moneda de parte de la UE (el Euro) no hubiera supuesto una carga que llevamos soportando desde su llegada (un café de 50/70 pesetas pasó a valer en España ¡un euro!, cerca de 170 pesetas al cambio), ya que, los salarios se quedaron en su equivalencia, así los que ganaban, por ejemplo, 50.000 pesetas, pasaron a ganar 300 €, lo que, siniestramente, supuso un empobrecimiento generalizado para los trabajadores y una buena dosis de aumento de sus beneficios para el empresariado y para las muchas multinacionales que llegaron al país.
 
De tal modo, que la cesta de la compra nos noqueó en un plis-plas. Amén de que el dinero que recibimos (algo más de lo que ponemos) va a parar, preferentemente, a los latifundistas, que, dicho sea de paso, se están forrando con esa maravillosa PAC.
 
Del Sr. Aznar (un personaje neofascista acomplejado y narciso compulsivo) decir que su mayor "hazaña" fue meternos en la guerra de Irak sólo para formar parte de una foto con los yanquis y los sajones (la foto de las Azores) que trajo como consecuencia los atentados de los trenes de Atocha (más de 200 muertos inocentes) y que, en la actualidad, se ha mostrado totalmente a favor de una nueva guerra en Irán, contraviniendo lo que opinan la mayoría de los Presidentes de la mayor parte del mundo civilizado, con la única intención de mostrar su incondicional sumisión al trumpismo de los americanos.
 
Además de "arrastrarse" por los estrados que le colocan dando lecciones de Democracia cuando todos sabemos que más de diez de sus ministros están imputados en casos de corrupción o ya en la trena. Pero, eso sí, sigue con su fundación chupándonos los euros a todos los españoles que pagamos impuestos, que, evidentemente no son todos los que deberían hacerlo. Entre sus huestes, no para de pavonearse con frases dedicadas a "su" Judicatura como esa de "quién pueda hacer que haga". Una pena. 
 
Podría decir algo del Sr. Rodríguez Zapatero, pero con lo del aborto y sus múltiples salidas al extranjero para defender la paz en lugares como Venezuela, está todo dicho. Me parece un buen hombre que quiere la paz y lo mejor para su país. Y, cómo no, del Sr. Rajoy, pero este bastante está pasando -una tiritera- con el juicio de la Kitchen que ya veremos si nos aclara eso de "M. Rajoy" junto con lo de "la Policía Patriótica". Un personaje que fue torpe hasta para "robar".
 
Por último, valiéndome de los artículos de dos periodistas de un diario independiente, en nada propenso a ninguna loa al Presidente Sánchez, voy a reseñar algunos de sus posicionamientos en cuestiones que nos afectan a todos y que avalan su mandato en favor de la sociedad y de la ciudadanía, olvidando por un momento todas las medidas que ha tomado el Ejecutivo que sabido es constituyen mejoras importantes para el mundo del trabajo y para los ciudadanos de a pie, lo cual lo honra más que a ninguno otro de los anteriores:
 
"En su artículo 'Orgullosos de ser españoles' uno de estos periodistas señala que la actitud del gobierno genocida de Israel contra España demuestra que el país se ha colocado en el lado correcto de la historia.  Pedro Sánchez ha instado a la Unión Europea a suspender el acuerdo de asociación con Israel por lo que ha calificado como violaciones "flagrantes" del derecho internacional.
 
Esta posición, lejos de ser radical, se inscribe en el marco de las obligaciones internacionales de los Estados y en la defensa de un orden basado en normas. Frente a la intimidación y la presión, la defensa de los principios democráticos y del derecho internacional no solo es necesaria, sino motivo de orgullo colectivo. España ha decidido no ser neutral. Y esa decisión, en sí misma, es motivo de orgullo".
 
El otro periodista, muy crítico con las cuestiones que afectan directamente a la ciudadanía, se posiciona así sobre cómo ve lo que está pasando el líder de la derecha, el Sr. Feijóo. Lo cual no deja de ser algo que engrandece la postura del Presidente Sánchez, que, dicho sea, se ha metido a la gente en el bolsillo con su "No a la guerra":
"Feijóo pretende ponerse el traje de pacifista y ahora nos sale con esa solemne estupidez de que esta guerra tenemos que "pararla entre todos" porque, de lo contrario, las ayudas del Gobierno contra la crisis energética que se avecina no darán para mucho.
 
El estadista gallego es una lumbrera de nuestro tiempo. ¿Parar la guerra? ¿Nosotros? ¿Quiénes? ¿Cuándo? ¿Cómo? El dirigente conservador ha ido dando bandazos desde que Donald Trump decidió bombardear Irán desatando un desastre humanitario en Oriente Medio y el caos económico mundial.
 
Primero se rasgó las vestiduras cuando el Gobierno español no se sumó a la barbarie del dirigente de MAGA; después criticó amargamente que nuestro país haya cerrado el espacio aéreo de Morón y Rota a los cazas y bombarderos norteamericanos; y finalmente llegó a aceptar que los españoles debemos estar con EEUU sí o sí, es decir en el lado malo de la historia junto a los señores de la guerra y los oligarcas que matan a miles de inocentes para hacer negocio con el petróleo y el gas.
 
De alguna manera suicida que solo él entendió, Feijóo se alineó con Abascal y la extrema derecha en el vasallaje belicista, progenocida y nazi. Un chupador y lamedor de la bota del Tío Sam. Todo ello mientras consentía que primeros espadas de su partido como Ayuso soltaran barbaridades como que Sánchez es un terrorista de Hamás amigo de los ayatolás.
 
Al mismo tiempo que el PP hacía sonar los tambores de guerra yanquis, los líderes de la derecha europea se movían hacia una clara neutralidad. Macron respaldaba la posición antibeligerante de España; Meloni tres cuartos de lo mismo; y hasta el canciller Merz rectificaba y pasaba de ser el criado rastrero y servil de Trump a replantearse la posición de Alemania, que en un principio fue abiertamente intervencionista y prosionista.
 
Ahora, cuando por fin cae en la cuenta de que lo del Señor Naranja es un delirio sin precedentes en la historia contemporánea, Feijóo ha optado por graduar su postura política ante el sindiós de Oriente Medio. Lo que en política se conoce, muy eufemísticamente, como "modular el mensaje", que en realidad no es más que una bajada de pantalones en toda regla.
 
Muy bien, bienvenido al bando de la gente que no quiere la guerra, señor Feijóo. Pero, más allá de esa demagogia en la que es experto el mandatario conservador, lo que habría que preguntarle a Alberto Núñez Feijóo es: ¿está de acuerdo con que Netanyahu se anexione Líbano a bombazo limpio? ¿Es partidario de que Trump borre a toda una civilización como la persa del mapa? ¿Avala el genocidio de Gaza? (esto todavía no lo sabemos y eso que la masacre va ya por más 70.000 muertos). Feijóo es eso que se conoce como un ambiguo, un poliédrico, un chaquetero, voluble o chiribaila. Tiene un discurso para cada momento. En esas coordenadas feijoístas, los ideales ya no importan. La coherencia tampoco. Y en cuanto a la integridad y la honestidad, no sabe no contesta.
 
Feijóo es capaz de ponerse una cresta de colores, en plan punki o ácrata de la escuela Milei, motosierra en mano para arrasar con todo, y al día siguiente declararse fiel defensor del Estado de bienestar. Feijóo puede ser carnívoro y vegano al mismo tiempo; machista y feminista; católico y agnóstico. Según. Ayer tocaba pacifista. "Paremos la guerra", dijo el personaje con toda desfachatez después de haber colocado al PP en el bando imperialista y neonazi. Detrás del "paremos la guerra" de Feijóo no hay nada más que el miedo al ver el abismo abriéndose ante los pies. Solo un eslogan vacío de contenido. Una mentira más, como cuando el 11M. De eso el PP sabe mucho".
 
Para acabar: perdón por lo extenso del escrito, pero tenía necesidad de hacer ver que Pedro Sánchez es, posiblemente, dentro de lo que cabe, el mejor Presidente que hemos tenido.