9 Julio 2026
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OPINIÓN: Las primeras ovejas 'vegetarianas acuáticas' ya pastan en el Guadiana

 

Hay imágenes que uno no espera encontrarse en pleno Badajoz. Este jueves, mientras muchos buscaban una sombra para escapar del calor, un grupo de ovejas decidió que la mejor opción era meterse en el Guadiana, refrescarse y, de paso, darse un festín con el omnipresente nenúfar mejicano. La escena, tan insólita como entrañable, dejó a más de un viandante con el móvil en la mano y una sonrisa en la cara. No todos los días se puede presumir de ver un "bufé libre" flotante para ovejas en mitad de la ciudad.

 

Lo cierto es que, a simple vista, parecía que los animales sabían perfectamente lo que hacían. Entre chapuzón y chapuzón iban arrancando hojas de esta planta invasora con una tranquilidad envidiable, como si llevaran toda la vida esperando ese momento. Desconozco si el nenúfar mejicano forma parte de una dieta recomendable para ellas o si simplemente es un recurso ocasional, algo que deberán aclarar quienes entienden de ganadería y veterinaria. Pero, mientras no haya indicios de que suponga un riesgo para su salud, cuesta no contemplar la escena con cierta simpatía. Quizá, sin proponérselo, estas ovejas hayan encontrado un uso para una planta que lleva años desesperando a administraciones, colectivos y vecinos.

 

Y ahí llega la parte menos divertida. Porque si las ovejas pueden darse semejante banquete es, sencillamente, porque el nenúfar mejicano sigue campando a sus anchas por el Guadiana a su paso por Badajoz. Han pasado los años, se han anunciado actuaciones, campañas y planes de control, pero la realidad vuelve a imponerse cada verano: la planta sigue ocupando buena parte del cauce y ya forma parte del paisaje habitual. Resulta difícil no preguntarse cómo una especie invasora ha conseguido tanta estabilidad mientras las soluciones continúan siendo temporales o insuficientes.

 

Quizá por eso la imagen tiene algo de irónico. Donde unos ven un problema enquistado, las ovejas han visto un restaurante con vistas. Sin informes, sin debates y sin ruedas de prensa, han hecho lo que mejor saben hacer: comer. Quién sabe si, al ritmo que iban, acabarán siendo las trabajadoras más eficientes en la lucha contra el nenúfar. Desde luego, el método sería bastante más barato y, como mínimo, mucho más fotogénico que cualquier maquinaria flotando sobre el río.

 

Al final, esta curiosa estampa nos recuerda que la naturaleza siempre encuentra la manera de sorprendernos. En una ciudad acostumbrada a mirar al Guadiana, pocas veces el río devuelve una imagen tan peculiar como la de unas ovejas disfrutando de un desayuno acuático entre nenúfares. Ojalá dentro de unos años esta escena siga siendo noticia por lo pintoresca y no porque la planta invasora continúe siendo la dueña indiscutible del cauce. Mientras tanto, las ovejas ya han demostrado que, al menos para ellas, el problema tiene un sabor bastante apetecible.