11 Febrero 2026
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OPINIÓN: ¿Reintroducir lobos en Extremadura? No, gracias

FONDENEX

10 de Febrero de 2026

OPINIÓN: ¿Reintroducir lobos en Extremadura? No, gracias

 

Recientemente se han producido varias noticias importantes sobre el lobo: una, por la que el Tribunal de Justicia de la Unión Europea declaró ilegal la caza de este carnívoro en Castilla y León entre 2019 y 2022, y otra, también una decisión del mismo tribunal, por la que se prohibía la caza del gran depredador en Austria, concretamente en El Tirol. Por último, algunas entidades ecologistas propugnan su reintroducción en Extremadura, de donde desapareció a finales del siglo XX.

 

A este animal se le ha perseguido de todas las formas posibles: a tiros, con cepos, cebos envenenados, etc. Si a eso sumamos la destrucción de la vegetación natural, las carreteras, los embalses, etc., es fácil comprender que estuviera ya al borde de la extinción en los años ochenta y noventa del pasado siglo.

 

Es obligado, antes de seguir, hacer tres aclaraciones importantes:

 

  • Primera: el Lobo no es un animal peligroso para las personas, como contrariamente se cree (y algunos ignorantes quieren difundir). Según el Prof. Dr. Suminski, del Instituto de Recursos Forestales de Varsovia (región lobera por excelencia), “no se conoce ningún caso probado científicamente de ataques de lobos a personas”. Según el Prof. Dr. Grzimek, director del Parque Zoológico de Frankfurt, “en los archivos de Prusia, y en más de 300 años, no hay un solo caso comprobado de muerte de seres humanos por lobos”. Nosotros hemos obtenido testimonios directos de pastores y cabreros en Las Hurdes, que habían forcejeado con lobos por una oveja o una cabra. Hay una gran leyenda negra sobre esta especie y, curiosamente, donde abunda, menos miedo se le tiene.

 

  • Segunda: daños producidos por los lobos a la ganadería. En un estudio realizado en el norte de España a final del siglo pasado, en dos años, los lobos mataron 350 ovejas, 100 cabras, 120 perros, 70 terneros, 15 potros y 5 burros, lo que en pesetas eran aproximadamente algo más de dos millones y medio. Cantidad notable para un ganadero de entonces, sin duda, pero totalmente irrelevante para un Estado que tenía (y tiene) la obligación de conservar su patrimonio natural, y el lobo, formaba (y forma) parte de él.

 

Los perros salvajes, en Cataluña, mataron en una noche más de 200 ovejas, mucho más que los osos y los lobos en un año en esa comunidad (2021).

 

En 2005, en Galicia, con una población de lobos de unos 600 ejemplares, alrededor de un 30 % de la población española, los daños atribuidos a los lobos fueron cuantificados en 70.000 euros por la Consejería de Medio Ambiente de la Xunta, pero este organismo oficial reconocía que la mayor parte de los daños atribuidos al lobo son, en realidad, producidos por los perros salvajes.

 

En Asturias y Zamora, en siete años se dieron 473 notificaciones de muertes de diversas especies de ganado atribuidas a los lobos: muchos de estos casos fueron producidos por perros salvajes, pero además, en el Principado, el 13 % de las denuncias eran falsas y en las tierras del norte de Zamora, el intento de hacer trampas llegaba al 15 %.

 

- Tercera: no todo lo que mata ovejas, cabras, caballos o vacas es “lobo”. Hay perros asilvestrados que matan ganado y especies cinegéticas. Estos perros proceden de recovas o han sido abandonados por sus dueños y su comportamiento osado, con ataques a plena luz del día, los convierten en un verdadero peligro para el hombre, a quien, a diferencia del lobo, no temen, porque convivieron con él.

 

Saber si a una oveja o a un ternero lo ha matado un lobo o un perro, no es muy difícil. Las heridas producidas por los perros asilvestrados son muy difusas, en diversas partes del cuerpo de la presa, y los animales, más que por las heridas en zonas vitales, mueren por el estrés provocado por los politraumatismos durante la persecución. En el caso del lobo, la lesión que causa la muerte consiste en un mordisco (pocas veces dos), localizado exclusivamente en la región retro-mandibular (garganta). Los perros salvajes que atacan a las ovejas agarran la lana y dejan jirones durante toda la persecución; en el caso del lobo, no se encuentran los jirones de vellón.

 

En un estudio pionero realizado en España, Echegaray y Vila averiguaron lo que comían los perros salvajes y los lobos mediante el estudio de sus excrementos. Los resultados fueron contundentes: el 32 % de la dieta de los perros asilvestrados estaba compuesta por corderos, mientras que en el lobo era de poco más de un 3 %.

 

Indudablemente, la conservación del lobo no puede hacerse a costa de los verdaderos ganaderos, quienes tienen unos derechos que hay que respetar. Conservar el lobo exige un presupuesto de la Administración para pagar daños, a precio de mercado (como mínimo), y de forma rápida y con poca burocracia.

 

La Unión Europea valora modificar, o mejor dicho, rebajar, el nivel de protección de esta especie, basándose en su aumento, de unos 11.000 en 2012 a algo más de 20.000 en 2023. Este dato, dicho así, puede llevar a la confusión, y determinados partidos políticos, como el Partido Popular y Vox, es lo que creemos que intentan de forma torticera.

 

Es cierto que parece que hay un aumento de la población de lobos en Europa, pero también es cierto que los modernos métodos de detección de individuos y manadas facilitan su localización. También que en los últimos años se han dedicado más medios económicos para disponer de zoólogos que establezcan el verdadero “status” de la especie.

 

¿20.000 lobos en la UE? Vamos a dar este dato por cierto. Pero si es así, hay que hacer dos precisiones importantes:

 

La población de lobos no es pujante en los 27 países de la Unión, siendo la distribución muy irregular. Así, seis estados tienen menos de un centenar de individuos (Austria, Bégica, Dinamarca, Hungría, Luxemburgo y Países Bajos); dos entre 100 y 150 (Eslovenia y República Checa); seis, menos de 500 ( Croacia, Estonia, Eslovaquia, Finlandia, Portugal y Suecia); dos, menos de 800 (Letonia y Lituania) y los que tienen poblaciones más numerosas son, Francia y Grecia (más de 1.000); Alemania (casi 1.500); Polonia (casi 2000), Bulgaria (unos 3.000) y Rumanía (la estimación más optimista habla de 3.000, aunque puede que sean 500 menos).

 

¿Qué quiere decir esto? Que en cada estado miembro, la población de lobos tiene unas características propias, y por lo tanto la UE no puede, ni podrá, establecer un trato general para la especie, sino que habrá que particularizar cada caso. Pero la trampa está en aparentar ante la opinión pública europea que “hay muchos lobos”, que la especie se ha recuperado, que se puede bajar la guardia y que es posible pasar el grado de protección de “estricta” a “protección simple”.

 

Esto es una trampa, al igual que se ha hecho con el lince ibérico, que ha transitado, por decisión de la UICN, de “especie en peligro” a “vulnerable”. Hay un caso reciente y demostrativo: el del cernícalo primilla. Pasó de “vulnerable”, debido solo a criterios numéricos, a “no preocupación”. Desde el cambio, en los 10 últimos años, su población ha bajado un 40%.

 

¿Y España? Pues, según los datos manejados por organismos oficiales y entidades conservacionistas, habría una población de unos 2.000 ejemplares (además de unos 300 en las sierras lusas), casi todos concentrados en el noroeste peninsular. Pero he aquí que el lobo europeo es Canis lupus, mientras que el lobo ibérico es Canis lupus signatus, es decir, en opinión mayoritaria de los más reputados zoólogos, una subespecie endémica de la península ibérica, cuyas diferencias con el lobo europeo son claras: la morfometría del cráneo, el ADN mitocondrial y los microsatélites, son distintos.

 

Por lo tanto, los políticos de la UE no pueden meter en el mismo saco a Canis lupus y Canis lupus signatus: ni morfológicamente, ni genéticamente, ni los hábitats naturales que habitan, ni sus recursos tróficos, ni sus amenazas, son los mismos, por lo que hablar de lobo, en general, en Europa es un disparate.

 

Y si el lobo, tanto europeo como ibérico, no tuviera suficientes problemas para sobrevivir, ya lo que faltaba: los políticos metiéndose a científicos. ¿No sirven para nada la legislación de la Unión Europea y las sentencias de los tribunales europeos? Es realmente triste que los políticos de la UE no tengan otra cosa que hacer que <> las normas vigentes para rebajar la protección de la especie.

 

FONDENEX está convencida de que todas las entidades conservacionistas europeas se opondrán al dislate de disminuir el grado de protección del gran depredador de nuestros campos y sierras, promovido por determinados “lobbys” de ganaderos, cazadores y, cómo no, de políticos absolutamente incompetentes que lo más que conocen de un lobo es el cuento de “Caperucita”.

 

Como decía Gloria Fuertes, “había una vez un lobito bueno al que maltrataban todos los corderos…”. El desconocimiento de la biología y la etología de los lobos, junto a la desidia de los organismos oficiales durante años, no pueden condenar a una especie a la extinción.

 

 

EL LOBO EN EXTREMADURA

 

La regresión del Lobo en Extremadura ha sido realmente dramática en la segunda mitad del siglo XX, desapareciendo de numerosas comarcas donde antaño fue abundante: Cornalbo y Gredos (1960), Hornachos y Sierras Centrales (1963), Monfragüe (1964), Villuercas (1966), frontera con Portugal en Zarza la Mayor (1969), Hurdes y Sierra de Gata (1971), y de su último enclave, en la sierra de San Pedro, en la década de los 90 del siglo pasado. Entonces, se evaluó la población española de lobos en unos 2.000 individuos, una treintena en Extremadura.

 

Actualmente, se ven individuos aislados, en especial en la zona noroeste de Extremadura, que posiblemente provengan de Castilla y León y de Portugal.

 

Hay quien ha propuesto la reintroducción de la especie. FONDENEX opina que esta acción sería totalmente errónea y contraproducente, pues creemos que culparían a los ejemplares liberados… hasta de la muerte de Manolete.

 

Es nuestro criterio que hay que esperar, y que la colonización debe ser natural y espontánea desde tierras castellano-leonesas y lusas a la Sierra de Gata, Tajo Internacional y Sierra de San Pedro.

 

Volvería entonces la magia en las noches de luna a nuestras sierras, huérfanas tantos años de los aullidos de un animal maravilloso.