7 Septiembre 2026
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OPINIÓN: Roma no se construyó en un día, tampoco las 27 coronas de Guillermo Gracia

Serviliano Valencia Díaz

7 de Septiembre de 2026

OPINIÓN: Roma no se construyó en un día, tampoco las 27 coronas de Guillermo Gracia

Guillermo Gracia / Junta de Extremadura

 

Según el dicho popular "Roma no se construyó en un día", detrás de cada calzada perfecta, de cada arco imperial y de cada monumento imperecedero de la capital italiana, hubo años de picar piedra, sudor invisible y una paciencia inquebrantable.

 

Esta máxima retumbará este 7 de septiembre con una fuerza descomunal cuando contemplemos el Teatro Romano de Mérida, escenario histórico, donde el nadador cacereño Guillermo Gracia Núñez recibirá, con total justicia, la Medalla de Extremadura.

 

A sus 22 años, Guillermo no solamente es el orgullo de nuestra tierra; las estadísticas oficiales lo sitúan ya como el segundo deportista más laureado de toda la historia de España. Un palmarés de vértigo que acumula 27 títulos mundiales y 13 plusmarcas internacionales.

 

Sin embargo, la trampa del éxito mediático suele empujarnos a ver únicamente el destello dorado de las medallas en el podio. Olvidamos, con demasiada facilidad, el plano arquitectónico de su gloria: la constancia pura y dura.

 

El propio Guillermo, que nació con síndrome de Down, explica con una lucidez aplastante y bastante clara que el mundo a veces parece ir "un segundo más rápido", lo que simplemente le exige "poner algo más de esfuerzo para conseguir lo que se proponga". Ese "algo más" se traduce en una piscina fría a primera hora de la mañana, en tres horas diarias de entrenamiento intensivo con el Club de Natación Cáceres Delfines, en renuncias y en una disciplina espartana. Su imperio dorado no se edificó en una tarde de inspiración; se ha venido construyendo brazada a brazada desde que entró en el agua por primera vez con apenas tres meses de vida.

 

Otorgarle la Medalla de Extremadura es un acto de estricta justicia deportiva y con ello se envía un mensaje social imprescindible. En una sociedad obsesionada con la inmediatez y el éxito fácil de pantalla, la trayectoria de Guillermo es un recordatorio de que las obras maestras toman tiempo. Su lema de cabecera, "Mi capacidad es mayor que mi discapacidad", cobra sentido no por milagro, sino por la terquedad diaria de quiénes se niegan a aceptar límites.

 

Guillermo Gracia Núñez nos enseña que la verdadera inclusión no se escribe con discursos condescendientes, sino abriéndole paso a los gigantes.

 

Extremadura hoy corona a su delfín, sabiendo que cada medalla en su pecho es un ladrillo de una fortaleza indestructible llamada constancia. Porque los imperios legendarios, como el talento de Guillermo, requieren una eternidad de trabajo diario para brillar para siempre.

 

Y desde aquí, mi más sincera enhorabuena tanto a Guillermo como a sus principales apoyos, sus padres Lorena y Jorge y sus hermanos Mauro y Fabio.

 

¡¡FELICIDADES CAMPEÓN!!