Cómo prácticar música puede ayudar en los estudios
Aprender a tocar un instrumento musical puede tener efectos positivos en el desarrollo cognitivo y el rendimiento académico de niños y adolescentes. Así lo señalan múltiples estudios que analizan los resultados de distintos programas de aprendizaje musical y su impacto en estas capacidades.
Hasta hace pocos años, gran parte de las investigaciones sobre ello se habían basado en estudios transversales, lo que dificultaba determinar si las mejores habilidades cognitivas observadas en estudiantes de disciplinas musicales eran consecuencia de esa actividad o si, por el contrario, esta era elegida por aquellos que ya tenían ciertas capacidades.
Por otro lado, se sumaba la dificultad de comparar distintos tipos de instrumentos o tipos de entrenamiento musical. Esto arrojaba resultados muy dispares y difíciles de analizar de forma homogénea.
Un estudio llevado a cabo en 2022 por los investigadores Rafael Román y Juan Lupiáñez trató de resolver estas dudas analizando únicamente estudios longitudinales, es decir, comparando el rendimiento de cada estudiante antes y después de comenzar a tocar un instrumento. Tras una meticulosa investigación, los autores incluyeron 34 muestras independientes con cerca de 6.000 niños y adolescentes.
Los resultados de esta revelaron que los programas de aprendizaje musical producen una mejora pequeña pero estadísticamente significativa en las capacidades cognitivas y el rendimiento académico, incluso con programas de corta duración. Este mismo efecto se observó también en estudios en los que se asignó a los participantes de forma aleatoria a los grupos de práctica musical o de control.
No obstante, el análisis también detectó una posible tendencia de selección en función de las capacidades de cada alumno. En los casos en los que los estudiantes podían elegir libremente la actividad que deseaban realizar, los que se decidían por la música ya presentaban mejores resultados antes de iniciar el proceso, lo que sugiere que las personas con ciertas ventajas cognitivas pueden sentirse más atraídas por este tipo de actividad.
En definitiva, los investigadores concluyeron que aprender a tocar un instrumento puede aportar claros beneficios reales para el desarrollo cognitivo y académico en los más jóvenes. Es decir, aunque algunos perfiles puedan sentirse más atraídos por la música debido a sus capacidades, la práctica musical parece tener efectos positivos para cualquier persona que la mantenga de forma continuada, haciendo de ello un hábito más que recomendado.