23 agosto 2019
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Cambiar el sistema alimentario para salvar el planeta

Cambiar la forma en la que la población mundial se alimenta con más legumbres, frutas, verduras y frutos secos y con carne producida de forma sostenible, podría evitar para 2050 el equivalente a multiplicar por ocho las emisiones anuales de efecto invernadero que genera el transporte de toda la Unión Europea. Hasta 8 gigatoneladas de CO2.

Ésta es solo una de las contribuciones en las que, cambiando el sistema alimentario, el planeta estaría más cerca de no superar los 2ºC de calentamiento fijados en el Acuerdo de París, la barrera a partir de la cual el cambio climático podría mostrar su peor cara.

INFORME DE LA ONU

El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) de la ONU ha publicado este jueves un informe especial con recomendaciones sobre el uso del suelo.

En él, los científicos hacen un llamamiento a aumentar la masa forestal, reducir el uso de tierra para cultivos y ganadería, aplicar mejoras técnicas en su gestión y avanzar hacia dietas bajas en emisiones, así como reducir el desperdicio alimentario. Porque, dice el texto, mantener el calentamiento global por debajo de los 2º solo se puede lograr reduciendo las emisiones de gases de efecto invernadero de todos los sectores, incluidos el uso de la tierra y el sistema alimentario.

No se trata de ser vegano, sino de lograr una dieta baja en emisiones, en donde también se actualice la forma de producción alimentaria y se reduzca el desperdicio. El crecimiento de la población mundial y los cambios en el consumo de alimentos, piensos, fibra, madera y energía han causado tasas sin precedentes de uso de la tierra y agua dulce, dice el informe.

Solo la agricultura aglutina el 70% del uso mundial de agua dulce. Desde los años 60, el consumo de aceites vegetales y carne se ha más que duplicado y la aportación de calorías en la dieta ha aumentado en aproximadamente un tercio, a la vez que entre un 25 y un 30% del total de alimentos producidos se pierde o desperdicia.

“La tierra juega un papel importante en el sistema climático”, dice Jim Skea, copresidente del Grupo de trabajo III del IPCC. “La agricultura, la silvicultura y otros tipos de uso de la tierra representan el 23% de las emisiones humanas de gases de efecto invernadero. Al mismo tiempo, los procesos naturales de la tierra absorben dióxido de carbono equivalente a casi un tercio de las emisiones de dióxido de carbono de los combustibles fósiles y la industria”.

El informe muestra cómo la gestión sostenible de los recursos de la tierra puede ayudar a abordar el cambio climático. “La tierra que ya está en uso podría alimentar al mundo en un clima cambiante y proporcionar biomasa para energía renovable, pero se requiere una acción temprana y de gran alcance en varias áreas”, dice por su parte Hans-Otto Pörtner, copresidente del Grupo de trabajo II del IPCC. “También para la conservación y restauración de ecosistemas y biodiversidad”.

ACCIÓN COORDINADA 

Según los expertos, la acción coordinada para abordar el cambio climático puede mejorar simultáneamente la tierra, la seguridad alimentaria y la nutrición, y ayudar a acabar con el hambre. El informe destaca que el cambio climático está afectando los cuatro pilares de la seguridad alimentaria: disponibilidad (rendimiento y producción), acceso (precios y capacidad para obtener alimentos), utilización (nutrición y cocina) y estabilidad (interrupciones en la disponibilidad).

Porque según aumente la temperatura del planeta (y por tanto aumente la magnitud y la frecuencia de los fenómenos meteorológicos extremos), la seguridad alimentaria irá disminuyendo: caerá el rendimiento de la tierra, especialmente en los trópicos, aumentarán los precios, se reducirá la calidad de los nutrientes y serán más probables las interrupciones de la cadena de suministro.

Por ejemplo, en un escenario con un crecimiento medio de la población, con ciertos avances tecnológicos y un consumo en la línea de la tendencia actual, los modelos económicos y de cultivos mundiales proyectan un aumento medio del 7,6% en los precios de los cereales en 2050 debido al cambio climático, lo que llevaría a precios más altos de los alimentos y un mayor riesgo de inseguridad alimentaria y hambre.



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1  comentario

  1. Un Extremeño más
    08/08/2019 18:25h.
    Entonces si en Extremadura comemos menos chorizo y más garbanzos arreglamos el problema de crecimiento demográfico de asia, africa...
    pos cada vez etiendo menos

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