22 noviembre 2019
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Extremadura registra la tercera mayor tasa de pobreza energética

Uno de cada cinco hogares extremeños en situación de pobreza energética tiene personas desempleadas, así Extremadura registra la tercera mayor tasa de pobreza durante el periodo estudiante, con un 12,2%, cuatro puntos porcentuales por la media nacional, según el estudio de la Cátedra de Sostenibilidad Energética del Institut d’Economia de Barcelona.

El gasto anual en energía en Extremadura se sitúa en 1.036 euros, por debajo de la media nacional, que se sitúa en 1.099 euros.

Las autoras sostienen que la pobreza energética es una dimensión más de la pobreza, y por ello debería abordarse principalmente a través de políticas sociales, para incrementar los ingresos, y de medidas de eficiencia, para reducir el gasto.

Un 21,7% de los hogares de Extremadura en situación de pobreza energética tienen a su sustentador principal desempleado, frente al 9,8% de los hogares que no se encuentran en estas circunstancias. Este es uno de los principales datos sobre Extremadura que arroja el estudio ‘La pobreza energética en España: Aproximación desde una perspectiva de ingresos’, elaborado por la Cátedra de Sostenibilidad Energética del IEB-Universidad de Barcelona entre los años 2011 y 2017.

Según la investigación, dirigida por la catedrática María Teresa Costa-Campi, de la Universidad de Barcelona, y elaborado por las investigadoras Elisenda Jové-Llopis y Elisa Trujillo-Baute, la probabilidad de que un hogar se encuentre en situación de pobreza energética en España aumenta un 9,3% cuando el sustentador principal está desempleado.

El estudio revela que el 12,2% de media de los hogares extremeños se encuentra en situación de pobreza energética. Esta tasa media alcanzó un pico máximo del 13,4% en 2014 y, a partir de entonces, descendió paulatinamente hasta el valor mínimo de 2017, un 9%. Entre 2011 y 2017, los ingresos anuales de estas familias fueron de 17.964 euros, con unos gastos anuales de energía de 1.036 €. Se trata del sexto menor gasto en energía de España, sólo por detrás de Canarias, Comunidad Valenciana, Andalucía, Asturias y Murcia (no se tiene en cuenta Ceuta y Melilla en las comparativas que se realizan en la nota de prensa).

“Los datos demuestran que la pobreza energética es una dimensión más de la pobreza en general, y por ello las medidas para paliar la pobreza energética deben abordarse con políticas sociales, que permitan incrementar los ingresos de las familias, y con políticas de eficiencia energética, para promover la reducción del gasto”, explica el estudio.

La investigación plantea una aproximación a la pobreza energética desde la vertiente de los ingresos de los hogares, en base al análisis económico de la relación entre la pobreza energética, el consumo energético y los elementos vinculados a la renta de las familias. En este sentido, concluyen que se trata de un problema complejo, que debe resolverse desde diferentes perspectivas.

ESPAÑA

A partir de la investigación de la Cátedra de Sostenibilidad Energética, se puede configurar un perfil de los hogares españoles en situación de pobreza energética: están ubicados en áreas rurales o con menor densidad de población; viven en régimen de alquiler; en edificios de 25 años o más, y en zonas con condiciones meteorológicas extremas de calor o frío; y son hogares unipersonales o monoparentales, sustentados en buena parte por mujeres.

Asimismo, la condición de desempleo del sustentador principal es el principal determinante de la pobreza energética. Además, los hogares en situación de pobreza energética suelen tener bajos porcentajes de familias que han terminado los estudios de educación superior.

En el caso de Extremadura, dos tercios de los hogares en pobreza energética (63,5%) se ubican en edificios que tienen más de 25 años de antigüedad. Además, el 30,3% de las familias son unipersonales y un 2% monoparentales.

Uno de los aspectos que tiene más influencia en este tipo de pobreza es la situación laboral de los miembros de la vivienda. En este sentido, el 21,7% de los hogares en situación de pobreza energética tiene a su sustentador principal en situación de desempleo, un ratio que en el resto de hogares se sitúa en el 9,8%. Se trata de la variable con mayor impacto de todas las analizadas.

Otros datos relevantes que arroja el estudio, a nivel nacional, son los siguientes:

Las áreas rurales o con menor densidad de población registran un mayor número de hogares en situación de pobreza energética (24%), en comparación con los hogares que no se encuentran en esta situación (13%). Además, las viviendas ubicadas en áreas rurales, con mayor proporción de viviendas grandes u hogares unipersonales, muestran una clara correlación con la tasa de pobreza energética.

Más de dos terceras partes de los hogares vulnerables energéticamente residen en viviendas de 25 años o más. Según el estudio, el 50% del parque inmobiliario español fue construido antes de la década de los 80, cuando la eficiencia energética de la vivienda no estaba contemplada en las normativas de construcción de edificios.

Un 4,9% de los hogares en situación de pobreza energética está formado por un único progenitor y un 38,1% son hogares unipersonales. Los hogares formados por una persona sola muestran, pues, una mayor probabilidad (6%) de ser pobres energéticos. Los hogares con un único progenitor con menores a cargo tienen un 7,2% más posibilidades de ser pobres energéticos; además, estos hogares están principalmente encabezados por una mujer.

En general, los hogares en situación de pobreza energética suelen tener bajos porcentajes de familias que han terminado los estudios de educación superior, en comparación con los hogares que no se encuentran en esta problemática energética (13,8% frente al 36% respectivamente).

La tenencia en régimen de alquiler es un fenómeno más extendido entre las familias identificadas como pobres energéticas (18,8%) frente al resto de la población (16,5%).

Extremadura, la región con la tercera tasa de pobreza energética más alta de España

Otro de los aspectos que tiene en cuenta el informe es la comunidad autónoma, ya que la climatología y el perfil de los hogares de cada una de ellas es determinante a la hora de analizar la pobreza energética. En este sentido, aunque la tasa media nacional de pobreza energética para el periodo 2011-2017 fue de 8,3%, la mayor tasa la registró Castilla-La Mancha, que con un 17,4% duplicó la media. Por el contrario, Canarias (4,9%), País Vasco (5,1%), Asturias (6%) y Baleares (6,3%) fueron las comunidades con las tasas más bajas.

Por encima de la media nacional y con tasas superiores al 10%, se sitúan las comunidades ubicadas alrededor de la Comunidad de Madrid, es decir, Castilla-La Mancha (17,4%) y Castilla y León (12,8%). A continuación, se sitúan Extremadura (12,2%) y La Rioja (10,8%). Andalucía, por su parte, alcanza un 9,2%.

Existen regiones con niveles de ingreso y de gasto de energía dispares. Por ejemplo, mientras que el gasto energético en el País Vasco y Extremadura es casi idéntico para el promedio del periodo analizado, el ingreso promedio anual por hogar es cerca de 10.000 euros superior en el País Vasco, lo que explica una menor incidencia de la pobreza energética en esta última región.

Navarra, Castilla y León, Aragón y La Rioja encabezan las primeras posiciones en cuanto a gasto, con un importe anual promedio por hogar considerablemente superior a la media española (1.099 euros).

Aquellas comunidades autónomas con elevadas tasas de desempleo o menores porcentajes de individuos con estudios superiores son más propensas a tener una tasa de pobreza energética más elevada.



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