13 abril 2021
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OPINIÓN: Clara Zacanasian y el litio-cesio

Una joven, Clara, de 17 años, embarazada, haraposa, sin dinero y despreciada por toda la ciudad sale de ella sin volver la vista atrás y sin querer saber nada del lugar donde alguna vez fue feliz y en el que tan desgraciada se ha sentido últimamente.

Muchos años después Clara vuelve a su ciudad, vieja, con su cuerpo "recompuesto", con una gran experiencia de la vida y cargada de millones, miles de millones. Su fortuna se dice que es incalculable.

Todos van a recibirla a la estación, porque saben que trae regalos para la ciudad. Una ciudad que cada día está más hundida. No hay trabajo, ni industrias, ni futuro,... la ciudad se muere y Clara es la única esperanza.

La vieja dama se deja querer y ofrece regalar mil millones (no mil empleos directos e indirectos) a la ciudad, quinientos para la ciudad y quinientos repartidos entre las familias que en ella viven, pero, con una sola condición, poder comprar la Justicia.

Toda la ciudadanía se niega a cometer tal vileza y se pone en contra de ella.

La anciana no tiene prisa, sabe que el dinero todo lo puede, su vida es una prueba evidente de ello. Se instala en el mejor hotel de la ciudad y se dedica a esperar.

Poco a poco los ciudadanos van mejorando de aspecto, usan zapatos nuevos, nuevas ropas, beben y comen productos de mejor calidad, se remozan los comercios, se compran coches últimos modelos,... todo va cambiando en la ciudad. ¿Cómo es posible si nadie tiene dinero? Porque están pidiendo créditos a cargo del pago de los mil millones que Clara Zacanasian ha ofrecido.

Siguen pensando igual que al principio, pero la miseria continua invadiendo la ciudad y todos quieren salir de ella. Todos: enemigos, amigos, familiares, vecinos, compañeros, alcalde, maestro, pastor, jefe de policía, ciudadanos de a pie... todos se ven en la obligación de acceder al deseo de la multimillonaria para poder subsistir.

Todos dan por hecho que tarde o temprano se pondrán de acuerdo para dar a la multimillonaria lo que les ha pedido. Cada día que pasa ven más claro que hay que ceder, aunque lo hagan sin que se le nombre así. Se disfrazará de algún modo para que ante la prensa y demás medios parezca otra cosa.

Todo esto que les cuento ocurre en la obra dramática del suizo Friedrich Dürrenmatt "Der Besuch der alten Damen" (La visita de la vieja dama), publicada en 1956.

La ciudad de la que se habla en la obra es Güllen.

Cambien ustedes Güllen por Cáceres (España) y a Clara Zacanasian por Lithium Corporation, o Tecnología Extremeña del Litio, o cualquier otra sigla similar que busca sus intereses propios y que nada tienen de extremeñas.

Cambien la venganza, que es lo que mueve a Clara, por la avaricia de quienes quieren hacerse con más dinero a costa de la salud y el existir de una ciudad Patrimonio de la Humanidad.

Cambien la compra de las personas por la compra de una ciudad a cambio de una nueva autopista, o una mejor línea férrea o una mejor estación, o cualquier otro dulce envenenado.

Se están comprando voluntades, se regalan cargos, grandes sueldos, apoyos, opiniones "fundadísimas" de personas de reconocida valía y formación, medios escritos, radios, cadenas de televisión,...

Poco a poco se va minando la opinión general. "Si fulano o zutano apoyan la mina a lo mejor tienen razón", "si las fotografías no mienten nos estamos equivocando",... las ofertas son muy tentadoras, se ofrecen puestos de trabajo, fábricas, nuevas alternativas para una vida mejor, un cambio total a la ciudad, una nueva forma de vida basada en mayor poder adquisitivo, una llegada a la modernidad,... "el oro y el moro".

No se dejen engañar cacereños, no se dejen engañar extremeños, no se dejen engañar. "Nadie da duros por cuatro pesetas", nadie regala nada y menos las multinacionales, que tratan a los gobernantes como simples peleles a los que manejan a su antojo. Así ocurre en la economía mundial y no va a ser menos en la nacional ni en la regional.

Adelante pueblo cacereño, adelante pueblo extremeño, la vida no se vende por un plato de lentejas, que a lo peor están frías y pasadas o que incluso es posible que no tenga ni lentejas.

POR: Carmelo Sayago Hernández.



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1  comentario

  1. Mirarelfuturo
    04/04/2021 20:39 h.
    No es mejor valorar y después decidir, o ya decidimos vivir todos de la administración y de subsidios?

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