27 febrero 2021
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"Tenemos que plantearnos si los exámenes de la UEx ayudan a los alumnos a conseguir las competencias"

El Plan Bolonia pudo ser un punto y aparte en la Educación universitaria en España, pero en la mayoría de las regiones se quedó en eso: lo que pudo ser y no fue. Tras más de dos décadas de vigencia, el mismo se implantó en Europa con el fin de unificar criterios educativos en todos los centros y de requerir un esfuerzo extra por parte del alumno, al que ya no le bastaría solo con estudiar para un único examen final, sino que tendría que, por ejemplo, asistir a clase diariamente –si así lo considerase el profesor de la asignatura- o seminarios a la par que realizar trabajos combinando una modalidad más práctica durante el curso.

En la teoría esto suena bien, pero la problemática surge a la hora de llevarlo a la práctica, como bien explica José Maldonado Escribano, quien lleva 12 años ejerciendo la docencia y actualmente es profesor de la Universidad de Extremadura en la Facultad de Ciencias de la Documentación y la Comunicación. Él ha vivido en primera persona la evolución de este Plan, que obligó al profesorado a adaptarse a conceptos como la evaluación continua o las tutorías, entre otros; y ahora que todas las miradas se centran en los exámenes de enero tras comunicar el rector de la Universidad de Extremadura la pasada semana que serían presenciales y no virtuales como algunos estudiantes demandaban, el debate sobre si estas pruebas son lo mejor para los alumnos en pleno 2021 vuelve a estar encima de la mesa.

“En enero nos estamos planteando si los exámenes deben ser presenciales o no, pero creo que debemos ir aún más allá; es decir, plantearnos si es necesario la realización de exámenes para cumplir nuestros objetivos como docentes y lograr que el alumno consiga las competencias de los planes docentes”, declara a 7Días. Maldonado cree que desde la UEx se ha hecho oídos sordos y no se está cumpliendo como se debe el Plan Bolonia. Todo el sistema educativo nuevo que se planteó en su momento abogaba por una evaluación en la que en las pruebas finales los estudiantes volcaran algunas de las competencias adquiridas durante el desarrollo de la asignatura, “pero nunca debería ser imprescindible dado que hay muchísimas formas de comprobar si ha conseguido el objetivo”.

Poniendo un ejemplo, “si nos ajustamos exactamente a lo que es Bolonia, la evaluación debe ser por competencias”, que es lo que se está haciendo en muchas universidades públicas europeas y “mínimamente en la Universidad de Extremadura”. Dicho de otro modo, realmente en la región lo que se lleva a cabo es una evaluación continua “donde comprobamos de qué manera el alumno llega a conseguir esas competencias, y tras ello la mayoría de los profesores hacemos una cosa errónea: poner una prueba final para que los estudiantes vuelquen los contenidos teóricos memorizados. Eso es radicalmente opuesto al Plan Bolonia, ya que este pretende que nos olvidemos de lo memorístico”.

“Bolonia va en contra completamente de retener contenidos teóricos y soltarlos en una o dos horas en un folio. Este Plan pretende romper las conocidas como ‘clases magistrales’ y jugártelo todo a 10 puntos en un test final”, explica el profesor a este medio.

¿AYUDAN LOS EXÁMENES PLENAMENTE TEÓRICOS A LOS ESTUDIANTES?

En mitad de todo este caos, Maldonado publicaba un comentario hace unos días en la red social Twitter manifestando que “tenemos –a aquellos que les competa- que plantearnos muy seriamente si la realización de exámenes en la Universidad es un recurso educativo que ayude a los estudiantes a conseguir las competencias de los planes de estudios”, a lo que añadía que tienen que ser ellos mismos los que cambien todo desde dentro.

“El problema es que no nos acabamos de enterar, estamos anclados en lo que es la enseñanza antigua y tengo que ser crítico diciendo que en muchos casos seguimos dando ‘clases magistrales’ sin cambiar lo que no estamos haciendo bien”, mantiene.

Para cambiar todo esto, asegura el docente, es necesario acudir a las Comisiones de Calidad, “las responsables de que todo funcione bien”. En ellas se valora cómo se están impartiendo las materias o cómo se está evaluando, por ejemplo, “pero nos queda muchísimo por hacer como ya vengo diciendo desde hace muchos años”.

“Soy crítico con mi propia Universidad, con mi propio Grado y con mis propias clases. En el confinamiento fui uno de los profesores que quitó los exámenes, porque como digo estoy en contra de ellos al menos en ese sentido teórico, y pasé a una evaluación continua cien por cien”, afirma a 7Días. Fue una manera de adaptarse entonces, aunque con la vuelta a la presencialidad “nos encontramos con que la situación vuelve a ser la misma de antes y tenemos que seguir reflexionando sobre esto”.

Lo positivo es que este profesor de Universidad no se encuentra solo, sino que muchos otros piensan como él y están en desacuerdo con la forma de llevar a cabo el sistema actual. “Nosotros pretendemos que esto cambie y se ajuste exactamente a lo que es el Plan Bolonia, a lo que se firmó a nivel europeo, pero aún nos queda mucho por hacer”, concluye.



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1  comentario

  1. Un Extremeño más
    16/01/2021 09:59 h.
    La verdad es que sí, total entre para lo que valen algunas titulaciones y que los mismos alumnos no van a protestar, ya tienen inculcado que con tener un título, "tu ya lo vales", para que los agobias con exámenes. Ya tendrá tiempo la vida, o papa, para ponerles en su sitio, con Bolonia o boloñesa

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