14 Abril 2026
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Hablando claro

V. Hurtado

14 de Abril de 2026

Hablando claro

 

A fecha de hoy, el espectáculo que dan en Mérida es para que nos devuelvan el dinero de la entrada. Tras reuniones de seis horas que terminan en nada, queda claro que en Extremadura no tenemos políticos, tenemos actores de tercera peleándose por el mejor camerino. Mientras ellos miden quién la tiene más larga, la lista de exigencias, la región sigue en coma. Es una inoperancia que roza el crimen de lesa humanidad.

 

​Muchos se escandalizan al ver que en Perú los ciudadanos han metido en la cárcel a sus últimos siete presidentes por corruptos o por manosear la Constitución. Yo, en cambio, siento envidia. Aquí, en la "democrática" España, los expresidentes no van a la cárcel, van a consejos de administración o a vivir de rentas vitalicias mientras se tapan las vergüenzas unos a otros.

 

​Nuestros próceres son expertos en la "nocturnidad y alevosía". Zapatero y Rajoy, esos dos grandes gestores de lo ajeno, se pusieron de acuerdo en un abrir y cerrar de ojos para reformar el artículo 135. ¿Su prioridad? Asegurar que los bancos cobren antes de que un extremeño tenga un médico a tiempo. Rajoy, nada más llegar, se merendó la hucha de las pensiones saltándose el Pacto de Toledo, pero no encontró un minuto en cuatro años para tocar las leyes de Memoria Histórica o el aborto que tanto criticaba. ¿Por qué? Porque el ideario les importa un carajo; lo único sagrado es el sillón.

 

​La violencia es detestable, pero que un gobierno ignore el hambre, la falta de recursos y el colapso sanitario hasta que trece ciudadanos se suicidan cada día, también es una forma de violencia. Es el exterminio por desidia de una clase política elegida por "nadie sabe quién" para servir a ese 1% de caciques que ya tienen la vida resuelta.

 

​Solo hay una salida: dejar las banderitas en el balcón, aparcar las ideologías que solo sirven para pelearnos entre vecinos y salir a la calle con todas sus consecuencias. Hay que exigir leyes electorales donde elijamos personas, no listas cerradas de estómagos agradecidos.

 

​Felipe VI, (a pesar de tus pocos poderes que entre unos y otros te han dejado), va siendo hora de que te ganes el sueldo y pongas orden en este gallinero. Tu voz, tus palabras y tu discurso aún tienen una validez para los españoles. Sánchez te ha quitado la agenda; no dejes que te cambie a ti también. Al resto, recordad: el 99% de los españoles no podemos seguir manteniendo los vicios y la poca vergüenza de ese 1% de parásitos. O despertamos nosotros, o nuestros nietos heredarán un desierto con banderas.