8 Mayo 2026
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Cazadores y conservacionistas contra el glifosato: “Está destruyendo todo”

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7 de Mayo de 2026

Cazadores y conservacionistas contra el glifosato: “Está destruyendo todo”

 

En distintas carreteras de Extremadura, se está fumigando las cunetas con GLIFOSATO, para acabar con la vegetación que crece en las mismas, en concreto en decenas de kilómetros de la sierra de San Pedro y en La Serena, incluso en áreas ZEPAs. Después de la utilización del herbicida, la imagen que queda es dantesca, como si Atila hubiera pasado con su caballo, que dice la leyenda que por donde pasaba no crecía la hierba.

 

​El glifosato se diseñó  para acabar con hierbas y arbustos, especialmente los perennes. Su uso está generalizado en todo el mundo, pero es cada vez más cuestionado desde un punto de vista toxicológico y de impacto sobre los hábitats naturales.

 

​Desde 2015 la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC), de la Organización Mundial de la Salud (OMS) lo tiene clasificado como “probable carcinógeno”, y debido a ello distintos países han pedido que se prohíba su uso, como Francia, Italia y Alemania, dentro de la UE. En California (EEUU) se incluyó este producto en 2017 en su lista oficial de productos cancerígenos.

 

​El glifosato está envuelto en una gran polémica a nivel mundial, ya que hay estudios contradictorios sobre sus efectos sobre la salud de las  personas, pues también podría producir disfunciones endocrinas y neurológicas. Pero hay un dato que no se puede olvidar: las ventas anuales de este producto alcanzan los 3.000 millones de dólares. 

 

​En 2019, un estudio argentino llegó a la conclusión de efectos lesivos del glifosato sobre el sapo grande (Rhinella arenarum) y el pez nativo  madrecita de agua (Cnesterodon decemmaculatus), un ciprínido de los río de Argentina, Brasil y Uruguay, lo que significa que este producto químico al pasar al agua, afecta, que se sepa, a anfibios y peces.

 

​Las cunetas de las carreteras de Extremadura y sus márgenes no son terrenos yermos, sin vida, sino que albergan una comunidad faunística y florística en nada despreciable, integrada por invertebrados, anfibios, reptiles, mamíferos y aves, que utilizan estos espacios como refugios, zonas de alimentación e incluso crianza. La flora llega a ser muy interesante y valiosa, como comunidades de orquídeas y, por ejemplo, en La Serena, Cynara cardinculus, que se usa para cuajar el queso de esta comarca y del Casar.

 

En este contexto, resulta especialmente relevante la interpretación del sistema general de protección de las aves establecido en los artículos 5 y 9 de la Directiva Aves (2009/147/CE). Según el documento de orientación de la Comisión Europea:

“La determinación del riesgo se basa en una interacción entre los impactos de la actividad de que se trate y las necesidades y sensibilidades de la especie en cuestión. Esto puede referirse, por ejemplo, a la tala de árboles durante el período de nidificación en lugares donde se sabe que nidifican aves forestales o a determinadas prácticas agrícolas que, en el caso de algunas especies que nidifican en el suelo, pueden dar lugar a la muerte, a la destrucción de sus nidos o a perturbaciones significativas. Ello no implica una prohibición de la tala o de la siega, sino la garantía de que dichas prácticas sean compatibles con la protección de las aves.”

 

 

​La fumigación de estos espacios los destruye totalmente, perdiéndose toda la vida vegetal y animal, quedando los suelos expuestos a la erosión y la escorrentía, y lo más importante, para la salud de las personas, pasando el glifosato a los cursos de agua de los que después se abastecen pueblos y ciudades.

 

​La vegetación de las cunetas se puede controlar, cuando sea necesario, que no siempre lo es, con métodos mecánicos y manuales, como hace la Diputación de Cáceres, sin necesidad de ocasionar desastres ecológicos y atentar contra la salud de los extremeños, y si se hace antes de primavera, con efectos nulos sobre flora y fauna.

 

​Ante los estudios contradictorios existentes a nivel mundial, muchos de ellos con conflictos de intereses claros y dependientes económicamente de la industria química, ¿no  habría que abstenerse de su utilización hasta que los organismos internacionales lleguen a un acuerdo? 

 

​La Federación Extremeña de Caza (FEDERCAZA) y FONDENEX se han dirigido tanto a la Consejería de Infraestructuras de la Junta de Extremadura como a la Diputación de Badajoz para que cesen las fumigaciones de las cunetas con glifosato, y también de los olivares, otro espacio machacado por este compuesto, que incide no sólo contra especies protegidas, sino también cinegéticas.

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