El misterio de la cruz de Bótoa da un giro con datos inéditos
29 de Marzo de 2026
El entorno de la ermita de Bótoa vuelve a situarse en el foco histórico tras una investigación del historiador local José Antonio Hinchado Alba, quien ha sacado a la luz nuevos datos sobre la conocida cruz situada frente al templo. Este elemento patrimonial podría esconder un origen mucho más antiguo y complejo de lo que se pensaba hasta ahora.
El estudio plantea una cuestión clave: ¿es más antigua la cruz o la ermita? Para responder, el investigador se remonta al origen del enclave, cuyo nombre procede de la antigua “Budua”, citada en el Itinerario de Antonino en época romana. Este punto habría sido un importante cruce de calzadas que conectaban Emérita Augusta con Olisipo, lo que refuerza la hipótesis de que se tratara de una “mansio”, es decir, un lugar de parada para viajeros con servicios básicos, o una población.
A lo largo de los siglos, distintas fuentes históricas ya apuntaban a la relevancia del enclave. Autores como Rodrigo Dosma o Juan Solano de Figueroa situaban aquí posibles orígenes poblacionales vinculados a Badajoz, mientras que también existen referencias a una antigua ermita desde al menos el siglo XVII, aunque el edificio actual data de principios del siglo XIX, finalizado en 1821.
Sin embargo, el elemento más llamativo del estudio se centra en la base de la cruz actual. Según ha podido saber 7Días, esta no es original del conjunto, sino que se trata de un capitel de mármol blanco reutilizado, colocado de forma invertida. Este detalle, aparentemente anecdótico, abre la puerta a una interpretación histórica de gran calado.
El capitel presenta cuatro escudos nobiliarios, correspondientes -según la investigación- a las familias Silva, Vargas, Chaves y Figueroa, linajes con gran peso histórico en la región. Por su estilo y simbología, el historiador sitúa su origen en época medieval, posiblemente posterior a la conquista de la ciudad en 1230 por el rey Alfonso IX de León, aunque no descarta que pudiera tratarse de una pieza aún más antigua, incluso de época visigoda, posteriormente retallada.
La investigación de Hinchado también apunta a que este capitel podría haber formado parte de una edificación relevante, ya fuera religiosa o civil, en la ciudad de Badajoz o incluso en una antigua ermita previa en Bótoa. Su reutilización, posiblemente por desconocimiento de su valor, habría dado lugar a la actual cruz de hierro forjado, que también destaca por su complejidad artesanal.
Con todo, el misterio sigue abierto. La falta de documentación concreta sobre la colocación de la cruz o la procedencia exacta del capitel mantiene viva la incógnita. No obstante, este trabajo aporta nuevas claves que invitan a reinterpretar uno de los elementos más simbólicos del entorno de Bótoa, donde historia, arqueología y tradición se entrelazan.
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