El calor dispara la contaminación por ozono en Extremadura a su nivel más alto
19 de Octubre de 2026
Termómetro por calor / Archivo
Como cada otoño desde hace una década, Ecologistas en Acción ha publicado su informe anual sobre la contaminación por ozono en España, que analiza los datos recogidos entre el 1 de enero y el 30 de septiembre de 2026 en casi 500 estaciones oficiales de medición, entre ellas solo 2 de las 10 situadas en Extremadura.
La información procedente de las restantes 8 estaciones de control de calidad del aire de la región ha presentado discontinuidades a lo largo de todo 2026, debido a incidencias relacionadas con el mantenimiento operativo de los equipos. La Junta de Extremadura está incumpliendo sus obligaciones legales de evaluación y gestión de la calidad del aire, en un territorio como el extremeño con problemas crónicos de elevada contaminación por ozono.
El ozono es un contaminante muy complejo, que no tiene una fuente humana directa, sino que se forma en la superficie terrestre en presencia de radiación solar por la combinación de otros contaminantes denominados precursores, emitidos por el transporte (en especial los vehículos diésel), las centrales termoeléctricas, ciertas actividades industriales o la ganadería intensiva. Se trata, por tanto, de un contaminante típico de primavera y verano.
Desde el punto de vista meteorológico, el año 2026 ha sido muy propicio para la formación y acumulación de ozono, con un periodo primaveral muy cálido y de gran actividad vegetal, tras las cuantiosas lluvias invernales, y el verano más tórrido desde hace al menos siglo y medio, incluyendo cuatro intensas y prolongadas olas de calor y la avalancha de incendios forestales de los meses de julio y agosto, resultado todo ello del cambio climático global.
Así, con la información disponible, durante 2026 los niveles de ozono han sido en Extremadura los más altos desde la entrada en vigor de los actuales límites legales, en 2010, desbordando las concentraciones de los años anteriores y las previas a la pandemia de la COVID-19, con un aumento del 72 % en relación al promedio de las superaciones del objetivo legal para la protección de la salud registradas en el periodo 2012-2019.
El informe de Ecologistas en Acción toma como referencia el nuevo valor objetivo para la protección de la salud aprobado para 2030 por la Unión Europea. De acuerdo a este umbral, que se evalúa por períodos de tres años consecutivos, el aire contaminado por ozono habría afectado durante el trienio 2024-2026 al menos a 600.000 personas en Extremadura, el 58 % de la población. En otras palabras, una de cada dos extremeñas ha respirado en 2026 un aire que incumpliría el nuevo estándar legal de la Unión Europea.
Si se tiene en cuenta el valor recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), más estricto que el objetivo legal y más acorde con la protección de la salud, el aire contaminado por ozono habría afectado en 2026 a la totalidad de la población extremeña. Durante este verano se han producido además al menos tres superaciones del umbral de información a la población, en Medina de Las Torres (Badajoz) y Plasencia (Cáceres).
Las dos zonas donde en el trienio 2024-2026 se ha incumplido el nuevo objetivo legal en al menos una estación, Núcleos de población intermedios y Extremadura Rural, suman 800.000 habitantes, el 77 % de la población extremeña. Ecologistas en Acción pide a la Junta de Extremadura la urgente revisión del Plan autonómico de Mejora de Calidad del Aire, vencido en 2026, para aplicar medidas eficaces para atajar la elevada contaminación.
La contaminación por ozono debe abordarse como un problema sanitario de primer orden, que causa cada año hasta 225 muertes en Extremadura, según la Agencia Europea de Medio Ambiente, afectando a niñas y niños, mayores, mujeres embarazadas y personas con enfermedades cardiorrespiratorias. Durante el verano de 2026, el Instituto de Salud Carlos III ha estimado en Extremadura un exceso de 75 muertes atribuibles al efecto combinado de las elevadas temperaturas y la mayor exposición asociada a contaminantes como el ozono.
La información a la ciudadanía por parte de las administraciones públicas no es ni adecuada ni ajustada a la gravedad del problema. La única estación de la ciudad de Cáceres lleva dos años sin funcionar, mientras las restantes estaciones autonómicas han funcionado muy irregularmente durante todo el año. Por otro lado, la página web regional de calidad del aire lleva más de un año caída, y la Junta de Extremadura no ha advertido a la población de los episodios de ozono de agosto, como es preceptivo, dentro del caos técnico general actual.
Por último, las principales vías de actuación para reducir la contaminación del aire por ozono son disminuir el tráfico motorizado, sustituir los disolventes orgánicos por agua, el ahorro energético, ordenar el actual despliegue caótico de las energías renovables, penalizar fiscalmente los vehículos diésel y una moratoria para las nuevas macrogranjas.
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