Escolares y niños hospitalizados aprenden juntos gracias a un proyecto robótico en el Materno
20 de Octubre de 2026
Hospital Matero Infantil / 7Días
El CEIP Lope de Vega de Badajoz ha iniciado este martes, 20 de octubre, la tercera edición de ‘Aulas Hospitalarias Lopetrónicas’, una iniciativa de innovación educativa que lleva la robótica al Hospital Materno Infantil de Badajoz para eliminar las barreras entre los escolares y los niños hospitalizados.
Coordinado por el maestro Daniel Pérez Leitón, el proyecto regresa tras la positiva experiencia de sus anteriores ediciones para demostrar que la educación puede ir más allá de las aulas y convertirse en una herramienta de inclusión, convivencia y compromiso social. El propósito de ‘Aulas Hospitalarias Lopetrónicas’ es crear vínculos entre los alumnos del colegio y los menores ingresados, favoreciendo la comunicación, la interacción y el aprendizaje entre iguales.
A través de actividades cooperativas, los participantes comparten descubrimientos, resuelven desafíos y disfrutan aprendiendo juntos. Una experiencia que permite a los niños hospitalizados relacionarse con otros escolares y vivir momentos de creatividad, ilusión y participación durante su estancia en el centro sanitario. La iniciativa también pone el foco en el aspecto emocional, buscando que los menores ingresados sientan que hay otros niños que piensan en ellos, se preocupan por su situación y acuden al hospital para compartir su tiempo y sus ganas de aprender.
APRENDER PARA AYUDAR A LOS DEMÁS
La propuesta se desarrolla mediante la metodología de Aprendizaje-Servicio (ApS), que permite al alumnado aplicar los conocimientos adquiridos para contribuir positivamente a su entorno. Las actividades se preparan previamente en el Aula LOPETRONIC del CEIP Lope de Vega y, posteriormente, se trasladan al Hospital Materno Infantil.
Para ello, se utilizan diferentes recursos de robótica educativa, entre ellos LEGO WeDo, LEGO SPIKE, Tale-Bot Pro, KUBO y mTiny, con actividades adaptadas a las edades, capacidades y circunstancias de los participantes.
Pérez destaca que el verdadero valor del proyecto reside en el impacto humano de la experiencia y en la posibilidad de poner los conocimientos al servicio de los demás. En este sentido, expone que “lo más importante no es que nuestros alumnos aprendan a programar robots, sino que descubran que sus conocimientos pueden ayudar a otras personas. La robótica educativa nos permite conectar con los niños hospitalizados, compartir experiencias y aprender juntos”.
Noticias relacionadas
Comenta esta noticia
A Fondo