ESTUDIO: La ganadería extensiva es clave para la supervivencia del buitre
8 de Enero de 2026
Los buitres desempeñan un papel esencial en los ecosistemas rurales al eliminar rápidamente los cadáveres de animales y reducir así el riesgo de propagación de enfermedades, además de contribuir al equilibrio ecológico. Sin embargo, los cambios en el medio rural de las últimas décadas han cambiado la forma en la que estas aves carroñeras disponen de alimento de forma natural.
La aplicación de normas sanitarias más restrictivas y el progresivo abandono de la ganadería extensiva han reducido los restos ganaderos disponibles en el campo. Como respuesta, se han impulsado comederos artificiales y los buitres han comenzado a recurrir también a vertederos y explotaciones ganaderas intensivas. No obstante, un reciente estudio revela que estas fuentes no han sustituido al modelo tradicional.
Una investigación liderada por el Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos (IREC-CSIC, UCLM y JCCM) ha analizado durante tres años el comportamiento alimentario de diez buitres leonados adultos en el norte de España. Para ello, los ejemplares fueron equipados con dispositivos GPS y acelerómetros, lo que permitió registrar miles de localizaciones y eventos de alimentación con gran precisión.
El análisis distingue entre distintos tipos de recursos, desde pastos de montaña con ganadería extensiva hasta granjas intensivas, muladares y vertederos urbanos, y tiene en cuenta las diferentes fases del ciclo anual de las aves.
Los resultados muestran que la ganadería extensiva y semi-extensiva sigue siendo la principal fuente de alimento para los buitres leonados. Casi el 64 % de la alimentación se produjo en este tipo de sistemas, especialmente en pastos de montaña, donde las aves consumieron principalmente restos de ovejas y caballos. En cambio, solo el 36 % de los recursos procedía de entornos artificiales, como vertederos, comederos suplementarios o explotaciones intensivas.
Durante la época de incubación, cuando los buitres limitan sus desplazamientos para atender el nido, la dependencia de vertederos y granjas intensivas se reduce aún más. En esos meses, las aves se alimentan casi exclusivamente de recursos cercanos y vinculados al manejo tradicional del territorio.
Los investigadores advierten de que, aunque los vertederos o las granjas intensivas ofrecen una fuente de alimento constante, también implican mayores riesgos, como la ingestión de residuos, medicamentos veterinarios o la exposición a infraestructuras peligrosas. Por el contrario, los sistemas extensivos proporcionan recursos más naturales y mejor integrados en el funcionamiento del ecosistema.
Por ello, según el IREC, mantener la ganadería extensiva no solo favorece la conservación de los buitres, sino que también preserva los servicios ecológicos que prestan y contribuye a la salud ambiental de los territorios rurales.
En un contexto de despoblación y cambio del modelo agrario, los investigadores subrayan que apoyar estos sistemas productivos es una medida clave para la conservación de especies emblemáticas y del equilibrio ecológico en amplias zonas del país.
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