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La caza deja 9 muertos y 27 heridos en 2025

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31 de Diciembre de 2025

La caza deja 9 muertos y 27 heridos en 2025

 

La Plataforma NAC denuncia la ausencia de estadísticas oficiales y la falta de controles efectivos en una actividad con armas de fuego.

 

La actividad cinegética ha provocado en España al menos 9 personas fallecidas y 27 heridas en lo que va de 2025, según un recuento elaborado por la Plataforma NAC (No A la Caza) a partir de informaciones publicadas en medios de comunicación. Los casos se reparten por al menos nueve comunidades autónomas, con Castilla-La Mancha y Cataluña a la cabeza en número de víctimas.

 

Para la Plataforma NAC, estos datos evidencian que la caza no es una sucesión de accidentes aislados, sino un problema estructural de seguridad pública que permanece invisibilizado por la falta de estadísticas oficiales, la ausencia de controles adecuados y la opacidad de las administraciones públicas.

 

Desde 2020 hasta la fecha, al menos 64 personas han muerto y 195 han resultado heridas en España por causas directamente relacionadas con la actividad cinegética. Sin embargo, no existe ningún registro público estatal ni autonómico que recopile de forma completa y accesible los accidentes, heridos y fallecidos causados por la caza. “La ciudadanía desconoce el alcance real de una actividad que se practica con armas de fuego por el 1% de la población y que ocupa aproximadamente el 85 % del territorio nacional”, denuncia la organización.

 

Un problema extendido por todo el territorio

 

En 2025, Castilla-La Mancha concentra 10 víctimas (7 heridos y 3 fallecidos), seguida de Cataluña, Navarra y la Comunidad Valenciana. Comunidades como Extremadura presentan un balance especialmente grave, con dos personas fallecidas y ningún herido. Asturias y Andalucía registran también víctimas mortales. “El reparto territorial demuestra que no se trata de episodios puntuales, sino de una problemática generalizada”, subraya NAC.

 

Además, no todas las víctimas son cazadores. Parte de los heridos y fallecidos son personas ajenas a la actividad: senderistas, vecinos de zonas rurales, trabajadores del campo o conductores implicados en accidentes vinculados a batidas. Estos casos suelen diluirse en la crónica de sucesos sin que se reconozca su relación con la caza.

 

Un colectivo envejecido y controles insuficientes

 

La Plataforma NAC recuerda que diversos estudios científicos, entre ellos investigaciones lideradas por el CSIC*(1), alertan del envejecimiento acusado del colectivo cazador y de la ausencia de relevo generacional. Más del 40 % de las personas con licencia supera los 60 años, mientras que los menores de 30 apenas representan el 5%.

 

Pese a ello, la concesión y renovación de licencias de armas se basa en controles psicofísicos mínimos, regulados por una normativa con más de 30 años de antigüedad. “Las pruebas no se adaptan a la edad ni evalúan de forma rigurosa la capacidad real para portar y usar armas letales”, denuncia NAC, que compara esta laxitud con los estándares exigidos en otros sectores de riesgo como el transporte profesional o la seguridad privada.

 

Alcohol y drogas: una prohibición sin vigilancia real

 

Aunque el Reglamento de Armas prohíbe el uso de armas bajo los efectos del alcohol o las drogas, no existen controles sistemáticos ni aleatorios durante monterías y batidas. En muchos territorios, los agentes forestales carecen incluso de medios homologados para realizarlos. “La prohibición es meramente formal y carece de aplicación efectiva”, afirma la plataforma.

 

Ante esta situación, la Plataforma NAC reclama:

 

La creación de estadísticas oficiales públicas y desglosadas sobre víctimas de la caza.

 

Controles psicofísicos rigurosos, adaptados a la edad y al uso de armas de fuego.

 

Controles efectivos de alcohol y drogas durante las jornadas cinegéticas.

 

Una revisión profunda del modelo cinegético desde la perspectiva de la seguridad pública y el derecho a la información.

 

“Mientras la caza siga produciendo muertos y heridos sin que el Estado los contabilice oficialmente, el problema no será solo la actividad cinegética, sino el silencio institucional que la ampara”, concluye la Plataforma NAC.

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