¿Cómo afecta el mal tiempo al estado físico y mental de las personas?
Extremadura encadena varias semanas de lluvias intensas y fuertes vientos. Unos efectos meteorológicos que pueden alterar potencialmente el estado físico y psicológico de los ciudadanos.
Este fenómeno se conoce como meteorosensibilidad, y puede afectar a cerca del 30% de la población provocando dolores articulares, cefaleas, fatiga, ansiedad o cambios de humor. Estos efectos físicos se deben a la reacción del cuerpo al aumento de la presión del líquido sinovial o a cambios en la ionización del aire.
El mal tiempo también puede generar un problema mayor que afecta a la salud mental de las personas: el trastorno afectivo estacional. Se trata de un desorden caracterizado por episodios de depresión reiterados en invierno, cuyos síntomas remiten a la llegada de la primavera.
Sus efectos se producen debido a que, ante cambios meteorológicos bruscos, las personas que poseen meteorosensibilidad producen menos endorfinas (asociadas a sensaciones agradables) en favor de una mayor producción de la hormona adrenocorticotrópica (asociada a la hipertensión).
Según algunos estudios, se estima que entre el 1 y el 10% de la población padece un trastorno afectivo estacional, siendo su prevalencia mayor en la población femenina. La edad media de aparición se sitúa desde los 20 hasta los 35 años, decreciendo esta incidencia con el paso de la edad.
Dichos síntomas suelen aparecer entre 24 y 48 horas antes de un cambio de tiempo y son más palmarios en personas con cuadros de ansiedad, estrés, hipertensión o artropatía y se consideran factores ambientales capaces de influir en experiencias de angustia psicológica, miedo, ansiedad, depresión y trastornos del sueño.
No existe un tratamiento farmacológico para combatir los síntomas que provoca la meteorosensibilidad. Sin embargo, los expertos consideran que se puede combatir el impacto del mal tiempo mediante la prevención psicológica, manteniendo rutinas y evitar el aislamiento.