Reclaman la conservación de la presa de Hijadilla en el río Salor
24 de Agosto de 2026
Presa de Hijadilla / Julián Mora Aliseda
Las organizaciones Pensando Extremadura, APAG Extremadura Asaja y FEDEXCAZA han firmado un manifiesto en defensa de la conservación de las infraestructuras hidráulicas de Extremadura y reclaman “paralizar su demolición y apostar por soluciones de mantenimiento consensuadas, también como parte del patrimonio histórico”.
En el caso de la presa de Hijadilla, situada en el río Salor, exigen que no se lleve a cabo su demolición “sin un estudio hidroecológico que analice su función durante el estiaje y sus efectos sobre la biodiversidad y la ganadería extensiva”.
Los firmantes recuerdan que las precipitaciones en Extremadura son muy irregulares y que durante el verano muchos ríos y arroyos reducen su caudal o dejan de tener agua superficial. En este contexto, Hijadilla mantiene una lámina de agua que puede actuar como refugio para peces como barbos, bogas, pardillas y bordallos cuando otros charcones se reducen o desaparecen.
La presencia de agua también favorece a aves acuáticas como ánades, fochas, somormujos, garzas y cigüeñuelas, además de proporcionar puntos de bebida y alimento para otras aves y mamíferos como ciervos, jabalíes y zorros.
Las organizaciones consideran que la conservación de la presa y la mejora de la conectividad del río no son incompatibles y plantean estudiar alternativas como mejorar el paso de los peces o realizar una adecuación ambiental. A su juicio, no debe valorarse únicamente la recuperación de la continuidad del cauce, sino también la pérdida de superficie y volumen de agua, hábitats y refugios para la fauna.
También destacan su importancia para la ganadería extensiva, el mantenimiento de la dehesa y la prevención de incendios. Además, recuerdan que antiguas infraestructuras como charcas, pozos, aljibes, albercas, azudes y pequeñas presas se han integrado en el paisaje y proporcionan actualmente nuevos servicios ambientales.
Por ello, reclaman comparar antes de tomar una decisión las distintas opciones —conservación, mejora de la permeabilidad, adecuación ambiental o demolición— y estudiar especialmente la situación durante el verano, cuando la disponibilidad de agua alcanza sus mínimos.
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